
Hay quienes creen que la mala praxis agrícola es cosa de un presente repentinamente codicioso. Basta ver la historia para confirmar que la angurria tiene pasado. Y frondoso. Al centro-oeste de los Estados Unidos llegaban las primeras noticias de la debacle del treinta cuando las nubes de polvo ya se levantaban. La sequía llevaba algunos años con lluvias casi cero en una zona que naturalmente no disfruta de demasiada cantidad de agua. Pero esta vez, como suele ocurrir, la naturaleza se tomó revancha.
Las Grandes Llanuras, la franja vertical que va desde el golfo de México hasta el sur de Canadá por el centro mismo de los EEUU, solían tener una cobertura natural de pastizales y gramíneas resistentes a la baja humedad de la zona extendida al este de las Rocallosas. El poblamiento surgido de la bonanza de mediados del siglo XIX y la demanda de granos liquidó el ecosistema.
Donde había pastizales y gramíneas pasó a brotar trigo e ignorancia. "La lluvia sigue al arado", llegó a decir un presidente estadounidense envalentonado por la mágica aparición de granjas que reemplazaban un desierto poblado "por salvajes". Pero la lluvia no se dio por enterada. La sequía iniciada a fines de los años veinte, apenas más aguda que lo habitual, no encontró el medio natural habitual sino un interminable territorio tapizado de cultivos y ganado que destrozaron cualquier equilibrio ecológico anterior.

El suelo, despojado de toda cobertura natural, empezó a volar, literalmente, cuando la humedad se hizo ausente. Las gigantescas nubes de polvo y arena no dejaban ver el sol. El éxodo se iniciaba. Catorce densas tormentas de polvo en 1932 anticiparon las 38 del año siguiente. En 1934 afectaron el 75 por ciento del país, bastante más allá de las Grandes Llanuras. El 14 de abril de 1935 ingresó a la historia de un país ya devastado económicamente como el "Black Sunday". Un domingo negro que, al despejarse, permitió confirmar el mayor desplazamiento interno de la historia de los Estados Unidos: casi cuatro millones de granjeros huyeron principalmente hacia el oeste escapando del polvo y la miseria.

Tarde había llegado el Servicio de Erosión del Suelo creado por el presidente Roosevelt en 1933 destinado a instaurar prácticas de conservación como rotación de cultivos o técnicas de laboreo. El mayor desastre ecológico del siglo XX, así como su estela de dolor o sus testimonios literarios (el "tazón de polvo" integró la literatura de John Steinbeck y las canciones folk de Woody Guthrie), ya había quedado inscripta en la historia como una batalla más, perdida de antemano, por someter a la naturaleza.
Cicatrices es una sección del programa Ambiente y Medio que se emite todos los sábados a las 16 por la Televisión Pública Argentina
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