
Tal como adelantó temprano Infobae, la Argentina colocó un bono histórico por su duración: 100 años. Hubo fuerte demanda de inversores institucionales del exterior, atraídos por el alto rendimiento de este papel, que se ubicó en 7,9% anual en dólares.
Como referencia, un bono mexicano también emitido a un siglo y que se encuentra relativamente castigado por el mercado cotiza a sólo 5,5% anual, luego de que fuera ofrecido en 2015 con una tasa de 4,2% anual. Mientras que Bélgica emitió en el último año un título similar, con una renta de 2,3 por ciento.
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La colocación despertó elogios y críticas. Quienes apoyan la decisión adoptada por el ministro de Finanzas, Luis "Toto" Caputo, aseguran que la Argentina aprovechó para aliviar el panorama de futuros vencimientos de la deuda, ya que los USD 2.750 millones emitidos en realidad no se pagan nunca (¿quién sabe lo que podría suceder en 100 años).
En países con historias de default recientes como la Argentina no es un dato menor estirar los plazos para vencimientos de capital, tal como ya se había hecho el año pasado con el Bonar 2046 (fue un título a 30 años que se colocó para saldar la deuda con los holdouts).
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Pero al mismo tiempo, la gran demanda que inmediatamente consiguió Finanzas por esta emisión, unos USD 9.000 millones, dejó en claro que para los inversores resulta un gran negocio. La duda, entonces, queda flotando: ¿era necesario endeudarse a una tasa de casi el 8% anual por un plazo tan largo, cuando la expectativa es que bajen los rendimientos que paga la Argentina en poco tiempo?
En ese escenario positivo, no tendría demasiado sentido haberse comprometido a rendimientos tan altos cuando puede haber posibilidades de financiarse hoy incluso a tasas cercanas al 5% anual. Los grandes demandantes fueron fondos de pensión internacionales que pueden realizar aplicaciones a larguísimos plazos y necesitan rendimientos más atractivos a sus carteras.
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En la emisión participaron cuatro bancos: uno norteamericano (Citi), dos europeos (HSBC y Santander) y uno japonés.
Una opción que pocos exploran
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Otro aspecto cuanto menos extraño es que la colocación se realizó horas antes de que se conozca una noticia muy positiva para la Argentina: la reincorporación al bloque de países emergentes tras casi ocho años, abandonando el grupo de "fronterizos". Aunque los mercados ya tienen casi descontado que esto sucederá, igual el efecto podría ser muy positivo para el precio de acciones y bonos en los próximos meses. Nuevamente, ¿por qué no se esperó algunos meses para realizar esta emisión en vez de precipitar los tiempos?
Uno de los argumentos expresados por Finanzas a través de un comunicado estuvo relacionado con los pocos países que han emitido bonos a plazos de 100 años. Mencionaron a México (único país hasta ahora en la región), Bélgica, Irlanda, China, Dinamarca o Suecia.
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Pero tampoco resulta un argumento contundente. ¿Si es tan conviene endeudarse a plazos tan largos, por qué no lo hicieron Chile, Perú o Brasil, que tienen tasas sensiblemente más bajas que la Argentina?
Una respuesta que se puede ensayar es que se trata de una demanda de inversores y que la Argentina se ve obligada a responder afirmativamente, ante las elevadas necesidades de colocación de deuda que tiene por delante. En ese sentido, tener en el portafolio un título que paga 7,9% anual en un mundo de tasas bajísimas resulta muy atractivo. Sobre todo teniendo en cuenta que la Argentina ya viene emitiendo deudas a plazos que van de los 5 a los 30 años. El que falta en la curva de rendimientos por ende es este nuevo bono a 100 años, aunque tampoco era obligatorio emitirlo ni mucho menos.
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Respuestas a las críticas de economistas de la oposición
Entre los que opinaron duramente por esta decisión se encuentran el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, y el ex referente socialista Gustavo Marangoni, quien sugirió la intervención del Congreso para que opine sobre esta transacción
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Luis Caputo salió a contestar las críticas, señalando que la operación es una señal de "prudencia y responsabilidad: estamos aprovechando un momento de tasas muy bajas a nivel mundial y es importante, entonces, balancear los plazos de endeudamiento".
Y agregó en el mismo comunicado que "no hay que perder perspectiva; lo que pagamos en esta emisión es lo mismo que pagaba Estados Unidos por su deuda a largo plazo en la década de los 90". "Financiarse a largo plazo y con tasas bajas es hacer una gestión responsable y cautelosa de nuestra deuda".
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"Estamos más cerca de países normales como Bélgica o México –agregó el ministro- que de Venezuela, con quien el Gobierno anterior solía endeudarse a 5 años de plazo y a tasas del 15% anual".
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