Daniel Artana, economista Jefe de FIEL, observa un mejor escenario internacional, pero debilidades domésticas en los planos fiscal y de financiamiento de la inversión productiva
Daniel Artana, economista Jefe de FIEL, observa un mejor escenario internacional, pero debilidades domésticas en los planos fiscal y de financiamiento de la inversión productiva

En el Boletín Informativo Mensual de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, Daniel Artana identificó las medidas positivas que tomó el Gobierno para avanzar hacia la normalización de la situación macroeconómica, pero también las asignaturas pendientes para que pueda lograr un crecimiento sin altibajos de la economía en su conjunto, sustentado en el impulso de la inversión como punto de partida, para que luego tenga efectos duraderos sobre el consumo.

Factores que suman:

1. Costo del financiamiento. En el último año la Argentina logró una baja importante en la tasa por la emisión de deuda en moneda extranjera, pero "todavía nuestros bonos soberanos tienen rendimientos alrededor de 1,5 puntos porcentuales superiores a los de Brasil y casi el doble de los de Perú. Hay margen para reducir más ese costo en la medida en que se cumplan a rajatabla los anuncios de reducción gradual del déficit fiscal primario. Eso ayudaría a bajar el costo de financiamiento de la inversión privada y volvería atractivos a proyectos que hoy no lo son. El sobrecosto en el uso del capital se puede interpretar como un impuesto que el resto del mundo nos cobra por nuestra inhabilidad para hacer bien las cosas. Reducir esa transferencia al resto del mundo nos daría una ganancia neta importante".

Daniel Artana: “Todavía nuestros bonos soberanos tienen rendimientos alrededor de 1,5 puntos porcentuales superiores a los de Brasil y casi el doble de los de Perú, bajarlo posibilitará notables ahorros”

2. La economía mundial. Parece haber consolidado un ritmo de crecimiento razonable. "Si bien eso no se ha reflejado todavía en nuestro principal socio comercial, debería ser más fácil recuperar la economía brasileña en un mundo en crecimiento. Si eso ocurre, tendríamos un dividendo doble por el efecto directo del mejor contexto internacional y el indirecto vía Brasil".

3. Las reformas ya realizadas. "Se han eliminado distorsiones importantes (entre otras, la reducción ya mencionada en el costo del capital, la eliminación de tipos de cambio múltiple y de restricciones cuantitativas a las exportaciones) tienen efectos positivos que se van acumulando en el tiempo".

Factores que restan

1. Dificultades para disminuir el déficit fiscal. "Demoran la reducción en el costo del capital antes mencionado y, por la forma en que se ha decidido financiarlo, aprecian el tipo de cambio real, obstaculizando la recuperación y las decisiones de inversión en el sector transable de la economía".

2. Problemas para la recuperación de la inversión. "La Argentina ya tiene un déficit externo de 3% del PBI a pesar de que la inversión es muy baja (sólo 15% del PBI medida a precios corrientes). Si la inversión aumentara mucho, ese déficit externo también crecería mucho, dadas las restricciones que existen para incrementar el ahorro nacional cuando el propio Gobierno toma medidas que son pro consumo (anti ahorro).

“Es posible que ese financiamiento externo esté disponible, pero requiere de reformas estructurales que hagan posible la consolidación fiscal y un aumento sostenido en las exportaciones”

3. La magnitud del financiamiento externo (para toda la economía). Se necesita para lograr aumentar la inversión en forma sostenida y a la vez evitar un ajuste de golpe es enorme, entre otros factores, porque se requiere también financiar la vuelta a la normalidad. Supongamos, por ejemplo, que la inversión pudiera aumentar 3 puntos del PBI en forma permanente, el PBI podría crecer a un ritmo de 3,5% al año. Si se supone que el consumo crece medio punto por debajo del PBI, el déficit externo en el primer año saltaría a casi 6% del PBI y se requeriría de un financiamiento adicional, a valores de hoy, de algo más de USD 142.000 millones, en lugar de los USD 92.000 millones que se necesitarían en ese mismo lapso para financiar un desequilibrio de 3% del PBI por año. Este ejercicio es 'optimista' porque supone que se puede mantener un déficit externo de largo plazo de 3% del PBI (recordemos que el promedio histórico de la Argentina en las últimas décadas es inferior a 1% del PBI). Este es otro ejemplo más de la pesada herencia recibida por esta administración".

Daniel Artana concluye que "es posible que ese financiamiento externo esté disponible, pero requiere de reformas estructurales que hagan posible la consolidación fiscal y un aumento sostenido en las exportaciones. Luego de que pasen las elecciones de medio término, será necesario empezar a mostrar avances contundentes que vayan más allá de la mejora en la inversión en infraestructura".

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