(NA)
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No es la primera vez que un equipo logra ganar la Copa Davis y a la edición siguiente sufre la desgracia del descenso. Los casos de Francia (en 1997) y Suecia (en 1999) son los antecedentes que marcaron a un campeón en decadencia.

La derrota en el repechaje frente a Kazajistán confirmó la teoría que afirma que no se puede ganar sin el mejor. Así como alguna vez le pasó a la Selección de fútbol con Lionel Messi, a Las Leonas con Lucha Aymar o el combinado de básquet con Emanuel Ginóbili, en la madrugada del domingo ocurrió con el tenis.

Tras la consagración que lideró Juan Martín del Potro en la edición pasada, el tandilense optó por priorizar su ranking individual y su ausencia marcó el destino fatal en la Copa Davis.

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

El punto que sumó ante Andy Murray en Glasgow, las victorias frente Ivo Karlovic y Marin Cilic en la final de Zagreb y el dobles que compartió junto a Guido Pella en Italia fueron momentos decisivos en el camino de la gloria de Argentina. Sin dudas su presentación hubiera marcado un rumbo distinto en la actualidad.

De todos modos, la Torre demostró en más de una ocasión su compromiso con la bandera celeste y blanca. Los logros más recordados son las medallas olímpicas en Londres 2012 (bronce) y Río 2016 (plata). Las preseas fueron para el país. Para la gente. Sin embargo, los fanáticos exigen cada vez más a sus ídolos.

Su ausencia en el Parque Sarmiento frente a Italia significó el comienzo del fin. A pesar del sacrificio de Pella, Berlocq y Mayer los criollos debieron afrontar la serie decisiva en Astana, donde Daniel Orsanic ideó un plan exiguo para conseguir los resultados esperados.

El buen presente de Diego Schwartzman no fue suficiente. La predisposición de Pella  no alcanzó. Y el esfuerzo del binomio conformado por Machi González y Molteni no estuvo a la altura. Por lo tanto, los argentinos cayeron con los kazajos fuera de casa.

A pesar de terminar el viernes con la llave 1 a 1, la derrota del dobles y el dolor del domingo volvieron a poner a la Argentina en la Zona Americana después de 16 años. La interrogante se planteará sobre cómo debe fundarse la reestructuración de nuestro tenis: si apostar por el deseo del regreso del mejor singlista nacional o invertir en la paciencia para que lleguen las nuevas generaciones y devuelvan al equipo al Grupo Mundial.

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