El recibimiento a Central, tan imponente como peligroso: bengalas, ataúdes y violentos mensajes

Los hinchas del "Canalla" celebraron ayer ante Racing la victoria en el clásico ante Newell's que se disputó hace una semana con cargadas sin límite al eterno rival. Hubo batería de pirotecnia y bengalas. ¿Cuál es el rol del operativo de seguridad?

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Los hinchas de Rosario Central protagonizaron anoche una espectacular pero también peligrosa fiesta en el partido que su equipo ganó ante Racing con el objetivo de celebrar la victoria de los Canallas en el clásico ante Newell's de la pasada fecha que los marginó del estadio por la prohibición a los visitantes.

Durante la salida del equipo de Paolo Montero al campo de juego utilizaron una batería de pirotecnia preparada para la ocasión, mientras en distintos puntos de las tribunas se encendían incontables bengalas al ritmo de los cánticos que, uno tras otro, dejaban violentos mensajes.

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Simpatizantes de Rosario Central tiraron muñecos de bebés cargando a Newell's que llevaron para el partido frente a Racing hasta que fueron retirados del campo de juego (Télam)

Pero no quedaría todo allí ya que sobre los 25 minutos del primer tiempo el árbitro Ariel Penel debió detener el partido cuando en el primer tiempo varios hinchas comenzaron a arrojar muñecos con la camiseta de La Lepra mientras otros tantos mostraban maquetas que simulaban ser ataúdes con las caras de algunos jugadores del eterno rival.

La pregunta que se impone en episodios como el que se vivió ayer en Rosario es la de cuál es el rol del operativo de seguridad, prohibitivo y estricto en el ingreso de los hinchas comunes, y permisivo y cómplice con los que manejan el ritmo de las tribunas.

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Cabe mencionar que en el último clásico de Avellaneda el titular de la APreViDe (Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte), Juan Manuel Lugones, le impidió a los hinchas de Racing que fueron al partido con Independiente el ingreso con gorros ni viseras con el argumento de facilitar la identificación a través de las cámaras de seguridad, una medida contrapuesta con la permisividad con la que los simpatizantes de Rosario Central pudieron armar su fiesta.