Iban 14 minutos de partido cuando Augusto Batalla debió apelar a la función del juez de línea para salvarse de una mala salida que había terminado del peor modo para su equipo. El arquero resbaló y se llevó puesto a Román Martínez.

Germán Delfino no dudó y pitó el penal, pero rápidamente frenó su decisión al ver que el juez de línea había levantado acertadamente su bandera para invalidar la acción por un fuera de juego.

Una situación similar si vivió más de 20 minutos después, cuando José Sand recibió un exquisito pase de primera de Martínez y quedó mano a mano con Batalla. El Pepe definió al gol, pero el juez nuevamente acertó y marcó que estaba adelantado el hombre de Lanús.