Jorge Fernández Díaz (Foto: Nicolás Stulberg)
Jorge Fernández Díaz (Foto: Nicolás Stulberg)

Cuando Jorge Fernández Díaz sube al estrado para dar su discurso, los presentes aplauden fuerte, con las palmas delante de sus caras, bien rápido, haciendo ruido. Todos, absolutamente todos en el Palacio Errázuriz de la Avenida del Libertador están de acuerdo en algo: este escritor y periodista es una de las grandes figuras argentinas que cultivan ese híbrido entre periodismo y literatura. Se trata de lo que el mismo Fernández Díaz definió como articulismo: textos que engalanan los diarios y portales de noticias, que no son estrictamente notas periodísticas ni se corresponden al ensayo. Su labor en el arte de la palabra le valió que este jueves 4 de mayo la Academia Argentina de Letras lo nombrara su miembro.

En un ámbito repleto de personalidades de la cultura (Juan Campanella, Oscar Martínez, Juan Boido y Claudia Piñeiro), desde intelectuales (Juan José Sebreli, Beatriz Sarlo y Alejandro Katz) hasta políticos (Pablo Avelluto, Esteban Bullrich, Hernán Lombardi, Ricardo Gil Lavedra, Graciela Fernández Meijide) y colegas del periodismo (Joaquín Morales Solá, Pablo Sirvén, Magdalena Ruiz Guiñazú y Alfredo Leuco), con traje negro, camisa blanca y corbata a rayas, Fernández Díaz fue ovacionado. Los aplausos, al finalizar, cuando le colocaron la medalla honorífica, también fueron estruendosos, mucho más que al principio.

Beatriz Sarlo conversando con el ministro de Cultura Pablo Avelluto (Foto: Nicolás Stulberg)
Beatriz Sarlo conversando con el ministro de Cultura Pablo Avelluto (Foto: Nicolás Stulberg)

"Su indiscutible calidad literaria, ese es el motivo del nombramiento", dijo José Luis Moure, presidente de la Academia inaugurando la ceremonia. Lo siguió Santiago Kovadloff que, por su parte, aseguró que el oficio del agasajado "consiste en no dejar de señalar las espinas de esta dura realidad" y lo definió como "un desvelado por el presente".

"Ciertos críticos ya lo han advertido, aunque con sospechosa timidez: lo mejor de la literatura moderna se está escribiendo en los diarios", comenzó diciendo Fernández Díaz, envuelto por el silencio hipnótico de los que, sentados en las sillas tapizadas de un color rojo nobleza, escuchaban atentamente cada palabra de un discurso que se tornó, con el correr de los minutos, inquietante, extraordinario. Porque lo que esbozó, más que un discurso, fue la lectura apasionada de un texto sutilmente trabajado e investigado. "Una genealogía del articulismo", lo definió él, "el artículo popular moderno".

Juan José Sebreli (Foto: Nicolás Stulberg)
Juan José Sebreli (Foto: Nicolás Stulberg)

¿Cuál es la importancia de este género, este híbrido que, con fuertes rasgos literarios, se publica dentro del periodismo? "Así como la palabra ensayo sugiere lo inacabado, el término artículo conduce al verbo articular y sugiere un arte, un artificio, un artefacto, una artesanía", comentó para luego agregar que "dos coordenadas lo cruzan: estética y retórica". Mientras hilvanaba las ideas, aparecían nombres y anécdotas, citas y argumentos, como si fuera un videoclip de personalidades: entre ellos, Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Tomás Eloy Martínez, Paco Umbral, Arturo Jauretche, Jorge Asís, Osvaldo Soriano, incluso Arturo Pérez-Reverte que allí mismo se encontraba, oyendo atento toda la oratoria, pasaron por su narración.

"El artículo creativo tiene más que ver con la literatura que con el periodismo profesional", dijo en una de las salas más aristocráticas de la Ciudad de Buenos Aires, dentro del Palacio Errázuriz, con sus enormes puertas de madera finamente talladas, cinco arañas en el techo con veinte luces cada una, y un tapiz flamenco gigante en la pared de la derecha bajo el título El combate de Tessino. "El artículo -siguió- está en el Parnaso de la literatura, se sienta a la mesa y mira de igual a igual al cuento, la novela, el ensayo largo y el poema. Se ha hecho imprescindible para entender, para sobrevivir a la velocidad y a la polución mediática de nuestras sociedades".

Graciela Fernández Meijide (Foto: Nicolás Stulberg)
Graciela Fernández Meijide (Foto: Nicolás Stulberg)

"Gran parte de lo mejor de la literatura moderna se está escribiendo en los diarios, aunque ni siquiera sus propios autores sean capaces de reconocerlo. Esas piezas de cada día, que a veces son una meditación y otras un retrato, en ocasiones un abanico o una ametralladora, fueron escritas para el instante, pero muchas de ellas treparán a la inmortalidad. Aunque sirvan para envolver el pescado del día siguiente. Noble destino de cualquier diario de todos los tiempos", concluyó el escritor. Los aplausos, al unísono, duraron varios minutos. Tenían su motivo: una verdadera clase fue lo que allí sucedió.

 

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