El Audi R8 de la imagen es en realidad un auto en miniatura con un fondo natural
El Audi R8 de la imagen es en realidad un auto en miniatura con un fondo natural

No hay posproducción de fotografía ni photoshop. Es la magia de una imagen de calidez e impacto que retrata el vigor de un auto en un escenario único. La ilustración multiplica su prestigio si hace foco en la segunda generación del Audi R8 delante de un mar celeste en combinación con el blanco de las nubes y la fuerza del viento. La instantánea no fue más que un desafío de la firma bávara al fotógrafo mexicano Félix Hernández: debía hacer una producción de fotos del R8 sin el R8.

El resultado fue cautivante. El profesional es referencia en el mundo de la fotografía por sus trabajos en realidades miniaturas. Félix Hernández es también conocido como un ilusionista. Y lo que ha conseguido con el modelo de Audi es ilusión: gastó 40 dólares en un modelo reducido de un auto que en Europa cuesta 200 mil euros. Confundió: en una maqueta a escala simuló la presencia real de la cupé deportiva con extraordinaria precisión.

El detrás de escena del desafío del Audi R8 en miniatura
El detrás de escena del desafío del Audi R8 en miniatura

Para superar el reto construyó un desierto con trucos de magia. Se valió de técnicas de iluminación, ángulos estudiados, una minuciosa mano de artista y una amplia gama de efectos especiales rudimentarios. Allí posó el Audi de 40 dólares para multiplicarle su valor a través de un simple flash. Luego de un inevitable trabajo de edición en computadora, la escena recreada adquiere una validez y una autenticidad impresionante.

El artista se aprovecha de la técnica focus stacking o apilamiento de enfoque, con la que consigue una gran profundidad de campo. Pero se basa en su creatividad e imaginación para recrear entornos naturales con instrumentos cotidianos como la harina, la espuma, la pintura. El viento o la niebla no es más que él mismo exhalando el humo de su cigarrillo.

Arriba: la Kombi de Volkswagen en un desierto de noche. Abajo: un auto de juguete pintado
Arriba: la Kombi de Volkswagen en un desierto de noche. Abajo: un auto de juguete pintado

El "ilusionista" recurre a los autos para hacer gala de su talento. A la icónica Kombi de Volkswagen la vistió de deterioro en un valle nocturno y al clásico Fiat 500 lo bautizó "The Love Car" por el calor humano que emerge en el microclima del auto en contraposición con la nieve y la niebla (cal y harina) del bosque. El fotógrafo mexicano Félix Hernández también presume de producciones únicas con animales, paisajes y personajes de la saga de Star Wars.

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