(Forbes)
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Samsung ha coordinado con las autoridades de aviación alrededor del mundo para establecer en los aeropuertos de alto tráfico unos puestos de cambio para los propietarios del smartphone Galaxy Note 7, según informa The Verge.

Desde el 15 de octubre es considerado un delito federal abordar un vuelo con un teléfono Galaxy Note 7 en los Estados Unidos.

Samsung decidió retirar este modelo del mercado debido a que no logró determinar la causa por la que los dispositivos se prenden fuego. Cualquier persona a la que se le encuentre un Galaxy Note 7 en un avión puede enfrentar multas de USD 179.933 o hasta 10 años de prisión.

Comunicado de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FFA)
Comunicado de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FFA)

De acuerdo con la cadena ABC, ya está en funcionamiento en el aeropuerto internacional de San Francisco un servicio de cambio de Samsung que es atendido por personal de la empresa. Estos empleados tomarán los Galaxy Note 7 de los clientes y los ayudarán a transferir sus datos a un nuevo teléfono Samsung.

Los puestos aparecieron por primera vez en los aeropuertos de Corea del Sur. Sitios de intercambio similares serán establecidos en Australia y los EEUU para que los viajeros entreguen estos dispositivos que fueron catalogados como potencialmente peligrosos en los vuelos.

Según un informe de Korea Herald, la compañía surcoreana revisará su estrategia para el próximo móvil que desarrolle, que se espera que sea el Galaxy S8. Una fuente le dijo al periódico que es muy probable que la empresa abandone su estrategia de presentar dos modelos insignia por año, para así poder centrarse en un solo dispositivo.

Se espera que el nuevo modelo salga a la venta a finales de febrero del 2017, aunque es probable que Samsung decida lanzarlo antes de esa fecha.

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