La doctora disertó sobre el estado de la democracia en Europa y América Latina (Universität Hildesheim)
La doctora disertó sobre el estado de la democracia en Europa y América Latina (Universität Hildesheim)

Mariannne Kneuer, Directora del Instituto de Ciencias Sociales en la Universidad de Hildesheim y vicepresidenta de la International Political Science Association, participó el viernes del 9° Congreso Latinoamericano de Ciencia Política en Montevideo, Uruguay, en el que se analizó el estado de la democracia y sus retrocesos en la región y el mundo.

La doctora y especialista en procesos democráticos con especial interés en Europa y América Latina dialogó con Infobae sobre la situación en estas dos regiones y dijo que la Constituyente impulsada por Maduro es un intento frustrado y desesperado que no tendrá éxito en salvar la situación.

En cuanto a Rusia, quizás el polo de tendencias autoritarias más poderoso del mundo, Kneuer consideró que el gobierno de Vladimir Putin intenta desde hace años desequilibrar a las democracias europeas mientras ofrece una alternativa autoritaria.

-En un reciente estudio usted señala, en base al concepto de centros de gravedad autoritarios, que el bolivarianismo en venezuela sirvió como una fuente de legitimidad interna a costa de la consolidación democrática. ¿Cree usted que frente a los hechos recientes en el país esta doble condición del bolivarianismo está llegando a su fin?

El concepto del centro de gravedad está pensado en términos generales, no sólo en América Latina sino en otras regiones mundiales, para identificar y explicar esquemas de aglomeraciones autoritarias. Es obvio que hay una tal aglomeración autoritaria alrededor de Venezuela, o sea con Venezuela como centro y luego Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

(Meridith Kohut for The New York Times)
(Meridith Kohut for The New York Times)

A lo largo del período Chávez se puede observar muy claramente que hay un proyecto político de democracia alternativa, participativa y protagónica que va vinculado a ese proyecto de bolivarianismo o más tarde como un paso al socialismo del siglo XXI.

Pero hay que subrayar muy claramente que al principio Chávez no tenía esa idea del Socialismo del Siglo XXI, que vendría más tarde cuando tuvo dificultades de legitimar el bolivarianismo tras el golpe de 2002.

Lo que a nosotros nos parece muy interesante de mirar en ese período, con sus instrumentos y mecanismos de legitimación, es que llega a su fin con la muerte de Chávez.

Pero en los últimos años con el gobierno de Maduro este proyecto llegó a su fin, porque la fuerza legitimadora que tuvo en su tiempo el proyecto se perdió con la creciente represión.

-¿Y la Asamblea Constituyente del domingo puede ser vista como un intento de mantenerlo a flote?

Bueno, es que ese esquema que introdujo Chávez en 1999 con la Asamblea Constituyente fue un elemento muy innovador, copiado por Evo Morales, Rafael Correa y de otra manera pero modificado por Daniel Ortega. Y por supuesto también por Zelaya, esa fue la razón del golpe de Estado porque él quería también hacer una Asamblea Constituyente.

Este método de instalar una Asamblea Constituyente para refundar la nación fue muy innovador de parte de Chávez y tuvo éxito porque podía convencer a muchos sectores de la población con promesas que fueran bien recibidas socialmente, promesas de justicia.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela

Luego lo que hace Maduro ahora es tratar de retomar ese elemento innovador que tenía mucho éxito con Chávez y tratar de salvar la situación. Es un intento frustrado y desesperado que yo creo que no va a tener el mismo éxito porque hay ahora una oposición muy fuerte, lo estamos observando. Pero lo interesante es que hay una oposición chavista de un sector de las elites y a población que, sea auténtico o no, se oponen al proyecto de Maduro porque piensan que es una traición al chavismo.

-En cuanto a Rusia y China, países de marcadas tendencias, Steven Levitsky señaló en una conferencia que ambos han reducido el costo del autoritarismo en el mundo, por su éxito relativo como proyecto, y en contra del proyecto liberal democrático de Estados Unidos y Europa. ¿Está usted de acuerdo?

El discurso de la democracia liberal que fue muy fuerte tras el fin de la guerra fría, con esa euforia de democratización de los años 90′, ese discurso global del fin de la historia y el triunfo de la democracia, cambió de una manera radical a principios de los años 2000 con la intervención ilegítima de Estados Unidos en Irak.

Y en principio fue atacado primero por Rusia y específicamente por Vladimir Putin.

Hay que recordar que también Putin ofrece un proyecto de democracia alternativa, es la democracia vertical y fuerte como él la llama, como un quiebre del discurso hegemónico.

Así, se atacó la eficacia de la democracia liberal, y fue apoyado de una manera muy eficiente por la recesión global del año 2008 y la crisis del capitalismo dentro de las democracias establecidas.

Esto refuerza mucho el intento de Rusia de establecer un contrapeso.

Vladimir Putin, presidente de Rusia
Vladimir Putin, presidente de Rusia

Yo creo que en esto Levitsky tiene mucha razón porque además muchos países veían que había una ventana de oportunidad de establecer propios proyectos.

-¿Podemos pensar que Rusia encara un nuevo modelo alternativo como el que proyectó durante la Guerra fría, pero con otras particularidades?

En el caso de Rusia hay que subrayar sobre todo que su proyecto, que también se puede aplicar a Chávez, va en par con una visión geopolítica.
En el caso de Venezuela tiene su efecto, por ejemplo en la creación de Alba y en crear una identidad regional contra el enemigo imperialista. Pero en Rusia eso se traduce incluso a actos bélicos como en Georgia y en Crimea.

-¿Y cómo afecta esto a Europa, teniendo en cuenta lo que ocurre en países como Polonia y Hungría, pero también en Turquía, con uno de los más aparentes retrocesos democráticos de los últimos tiempos?

Influye porque abre caminos para sectores de las elites en paises pos socialistas que depués de la Guerra Fría intentaron seguir una tercera vía.

Se puede ver como Eslovaquia, Hungría y todos esos países se orientan económicamente hacia Rusia, en especial en cuestiones de energía.

Por otro lado tenemos el extremo en los países bálticos, donde están construyendo o planeando centrales nucleares para estar independientes de Rusia.

-Países que donde además la OTAN esá aumentandio su presencia.

Sí. Pero esto influye porque esas pautas autoritarias de la democracia alternativa que propone Putin con un fuerte componente económico, eso parece muy atractivo para algunos sectores de las élites en Polonia, Eslovaquia, en la República Checa y en Hungría.

-En torno al Brexit y los proyectos separatistas en Europa, es interesante que todos se apoyan en el plebiscito, una herramienta democrática, para lograr una refundación. ¿Qué efecto pueden tener en el proyecto democrático europeo?

Por un lado, ese elemento fundamentalmente democrático que es el referéndum, muestra sus problemáticas en este contexto tanto con el Brexit como en Cataluña o Escocia. El problema es que los mecanismos plebiscitarios son instrumentos que siempre polarizan, porque solamente hay un sí y un no. Lo que no se da es la posibilidad de un consenso ni de negociación, en cuestiones tan fundamentales para la nación.
Esto es un peligro más grande que la crisis de la Unión Europea.

Pero en todos los sentidos soy estructuralmente optimista sobre el proyecto europeo, porque en principio en Francia y otros países, cuando estamos en el punto de decidir los ciudadanos sí que saben que quieren europa y lo que van a perder.

Los dos principales negociadores del Brexit en Bruselas (Reuters)
Los dos principales negociadores del Brexit en Bruselas (Reuters)

En Gran Bretaña fue el resultado de una polarización nacionalista, un elemento muy preocupante que veo, la instrumentalización que hacen ciertas élitas del nacionalismo. Eso pasó en Gran Bretaña y eso trató Marine le Pen en Francia. Ella y otros fracasaron, como en Alemania y Holanda, pero el caso de Gran Bretaña ya fracasó.

-Finalmente, considerando a China, otro poder hegemónico y autoritario, ¿qué rol tiene en un posible retroceso democrático en el mundo?

China es muy interesante porque también tiene una visión geopolítica muy fuerte, tiene también una visión económica, con muchos proyectos como el canal de Nicaragua y la Nueva Ruta de la Seda, guiados por intereses económicos de instalar una influencia más allá de China.
Pero lo que no tiene, a diferencia de Rusia, es una visión política. Son proyectos económicos para ganar dinero, pero no son proyectos de exportar un modelo político, autoritario en este caso.

-Aunque el ejemplo mismo de su éxito puede ser visto como un modelo.

Sí, esa es una diferencia muy importante porque tenemos dos mecanismos de influencia, uno más bien pasivo, de un modelo atractivo para emular, y eso sí que puede ser China. Pero del otro lado tenemos otro mecanismo que es una exportación activa e intencional de cierto modelo político. Y eso fue también, desde mi punto de vista, lo que pasó con Chávez, porque él sí quería exportar un modelo a la región.

Rusia también lo quiere. Lo que hace además, a diferencia de China, es intentar desequilibrar a las democracias en Europa.

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