El crecimiento del empleo en el año que finalizó en marzo fue mucho más débil de lo que el gobierno federal había informado previamente, lo que indica que el mercado laboral se deterioró más de lo esperado durante el mandato del presidente Joe Biden y los primeros meses del presidente Donald Trump.
Los empleadores de Estados Unidos crearon 911.000 empleos menos entre abril de 2024 y marzo de 2025 de lo que mostraron los informes iniciales, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), en la mayor revisión inicial de datos federales de empleo registrada desde el año 2000. Las cifras son preliminares y se finalizarán a principios del próximo año.
Las revisiones llegan en un contexto en el que las estadísticas gubernamentales han estado cada vez más politizadas. El mes pasado, Trump tomó la medida sin precedentes de despedir a la comisionada de la BLS, Erika McEntarfer, por los débiles datos de empleo. La acusó de supervisar datos gubernamentales “manipulados” con fines políticos, incluso para favorecer a los demócratas en la elección presidencial que él ganó.
Las nuevas revisiones anuales ofrecen una visión más precisa del mercado laboral antes de que comenzaran a impactar nuevas fuerzas económicas, como los aranceles más altos y una aplicación más estricta de las leyes migratorias bajo la administración Trump. Estas fuerzas han afectado recientemente al mercado laboral, que podría estar encaminándose hacia una desaceleración. La mayor parte de los datos recientes refleja la situación durante el gobierno de Biden.
Los analistas habían anticipado una gran revisión este año, en parte debido a la desaceleración del crecimiento empresarial.
Las revisiones forman parte de un proceso anual rutinario, en el que las cifras mensuales de empleo basadas en encuestas a empresas se ajustan de acuerdo con estadísticas más completas provenientes de los registros de las oficinas estatales de desempleo.
Datos mensuales publicados la semana pasada señalaron una suba en la tasa de desempleo y una creación de empleo menor a la esperada, con solo 22.000 nuevos puestos en agosto. Más preocupante aún, los datos mostraron que el mercado laboral perdió empleos en junio, la primera vez que esto ocurre desde la pandemia de covid-19.
La administración Trump restó importancia a la desaceleración, calificándola de temporal, y afirmó que espera un repunte en la generación de nuevos empleos y en la manufactura avanzada, como resultado de las políticas comerciales y migratorias presidenciales.
Algunos economistas sostienen que el mercado laboral sigue siendo sólido. La tasa de desempleo se mantiene relativamente baja, en 4.3 por ciento, al igual que los despidos. Niveles bajos de inmigración podrían implicar la necesidad de menos empleos nuevos, en comparación con años anteriores, para mantener estable la tasa de desempleo. Sin embargo, la Reserva Federal ya ha dado señales de que está preparada para reducir las tasas de interés cuando la junta de gobernadores se reúna la próxima semana, como respuesta a la debilidad del mercado laboral.
El año pasado, las revisiones preliminares de los datos de empleo causaron conmoción, cuando el gobierno informó que la economía había creado 818.000 empleos menos en el año que finalizó en marzo de 2024, la mayor corrección en 15 años.
Posteriormente, esas revisiones se actualizaron nuevamente, mostrando 598.000 empleos menos en el periodo que terminó en marzo de 2024. En plena campaña presidencial, Trump aprovechó las revisiones para acusar a la candidata demócrata Kamala Harris y a Biden de “manipular fraudulentamente las estadísticas de empleo” con fines políticos.
Las cifras de empleo suelen ser revisadas cuando se calibran con datos menos actualizados pero más precisos de las oficinas estatales de desempleo, ya que los datos mensuales iniciales se basan en encuestas a unas 121.000 empresas y otros empleadores, una pequeña fracción de los millones de empleadores en Estados Unidos.
Grandes cambios en los datos mensuales pueden ocurrir cuando la economía crece o disminuye rápidamente, como durante la pandemia. En esos periodos, las autoridades federales suelen tener más dificultades para estimar cuántas empresas abren o cierran. Además, la tasa de respuesta de las empresas a las encuestas gubernamentales ha caído de manera constante en la última década.
Desde que destituyó a McEntarfer a principios de agosto, Trump nominó al crítico del BLS y economista jefe de la Heritage Foundation, E.J. Antoni, para dirigir la agencia. Enfrenta cuestionamientos de legisladores y economistas debido a su postura partidista a favor de MAGA, su relativa falta de experiencia y lo que los críticos califican como mala interpretación de los datos económicos, lo que podría complicar su confirmación en las próximas semanas.
Antoni ha declarado que le interesa mejorar la precisión de los datos del BLS, y la Casa Blanca ha informado que Trump eligió a Antoni para resolver estos problemas.
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