En un reciente fenómeno digital que logró capturar la atención de una vasta audiencia en TikTok, una discusión surgió en torno a la ética de compartir apuntes académicos, desatando un intenso debate entre usuarios de la red. Una estudiante española, identificada en la plataforma como @eliaind, compartió un intercambio de mensajes con una compañera a quien había solicitado apuntes de una clase a la que ambas asistían, recibiendo una respuesta que polarizó opiniones en las redes sociales.
La conversación inició con una petición aparentemente inocente de apuntes sobre una clase impartida por un profesor llamado Francisco, a lo que siguió una negativa rotunda por parte de la compañera. Esta última argumentó su decisión con una explicación personal y franca, resaltando el esfuerzo y sacrificio personal invertido en asistir a las clases y tomar apuntes meticulosamente. “Muy resumidamente, sí. Si quieres una explicación más larga, soy una persona enferma, que se ha dejado el culo por ir a cada una de las clases de ese señor, que me he dejado la puta mano y la vida por apuntar cada cosa que salía de esa boca y... no te conozco de nada”, se pudo escuchar en el audio compartido.
Las reacciones a este intercambio no se hicieron esperar y evidenciaron una división de opiniones entre quienes apoyan la decisión de reservar el trabajo personal como un derecho y aquellos que abogan por una cultura de compañerismo altruista dentro del ámbito educativo. “Claro que no te voy a pasar mis apuntes. Sonaré hija de puta o lo que quieras, pero creo que cada uno se tiene que ganar las cosas”, fue una de las líneas más contundentes del audio que alimentó el debate.
Por otro lado, la respuesta de la solicitante, señalando a la otra estudiante como “maleducada”, añadió leña al fuego, propiciando un análisis más profundo sobre el respeto y las dinámicas de colaboración en entornos académicos. “Lo que suenas es maleducada, pero vale”, expresó, poniendo en evidencia la complejidad de las normas no escritas que rigen las relaciones entre estudiantes.
Dentro del amplio espectro de reacciones, algunos usuarios compartieron experiencias personales para justificar sus posturas. Hay quienes se identificaron con la frustración de ver cómo su esfuerzo personal se convierte en un bien común sin reconocimiento. “Es que tiene razón, llega un punto que da rabia que seas de las pocas que va a clase a tomar apuntes y que los demás se aprovechen de ti”, comentó un usuario, mientras que otro añadió: “Yo voy a clase y todos aprueban por mi esfuerzo, entiendo que diga ‘no’”.
No obstante, también se alzaron voces a favor del compartir, argumentando los beneficios de fomentar un ambiente de apoyo y solidaridad en la educación. “En mi universidad creo que éramos los únicos que compartíamos absolutamente todo, éramos un equipo”, dijo un internauta, evidenciando una perspectiva más colaborativa. Otro usuario aportó: “Pues yo estoy encantada de pasar mis apuntes si va a ayudar a otra persona, yo voy a clase para aprender y que se me queden quedando conceptos”.
El vídeo alcanzó rápidamente un alto nivel de viralidad, acumulando cerca de 350 mil reproducciones, 15.000 ‘me gusta’ y cientos de comentarios que reflejan un amplio espectro de opiniones y sensibilidades dentro de la comunidad académica digital.