Durante años, su apodo fue sinónimo de humor, inteligencia e ironía en radio y televisión. Toda una generación lo convirtió en un ícono indiscutido del aire; su voz y su impronta forman parte del ADN de los medios argentinos. Sin embargo, desde hace ya varios años, después de atravesar diferentes problemas de salud, Cabito encontró otro escenario donde desplegarse: el mundo gastronómico.