Los motores rugieron y las bocinas no cesaron en La Gaviota, donde amigos y familiares despidieron a Jaime Santiago Ospina Cruz con un homenaje inusual: su ataúd, rodeado de motociclistas, fue el centro de un ritual que mezcló duelo y pasión en las calles de Ibagué, generando conmoción y debate en toda la ciudad - crédito El Nuevo Día Ibagué / Facebook