Un estudio de la consultora Anova señala que pese a las mejoras en las expectativas económicas, 4,48% de la población adulta venezolana manifiesta un deseo persistente de emigrar, y de ese total casi tres de cada diez dice tener un plan concreto para abandonar el país, lo que representaría una amenaza para el avance del proceso de reconstrucción nacional.
“En la Venezuela actual predomina el riesgo de un drenaje constante de talento que, de no detenerse, comprometería la viabilidad de cualquier senda de recuperación futura. Si se materializara la salida de todos los que hoy manifiestan el deseo de emigrar, el sistema productivo sufriría una pérdida neta estimada en 8,75 millones de años educación, 5,05% del capital humano acumulado en el país”, reseña en su informe la firma dirigida por el economista Omar Zambrano.
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El análisis estima que la población en edad de trabajar -de 15 a 64 años- alcanza los 18,4 millones de personas, 52,2% de ellos entre los 25 y 50 años. La población ocupada se ubicaría en 9,34 millones de trabajadores, para una tasa de 50,7%. Tomando en cuenta el nivel de formación, calculan que “esta oferta representa un acervo de capital humano de 95,14 millones de años-educación y más de 222 millones de años de experiencia laboral potencial”.
De acuerdo con los datos de Anova, “entre la población adulta de 19,87 millones de personas, un 4,48% (889.702 personas) manifiesta el deseo de emigrar. De este total, el 28,02% tiene un plan concreto para los próximos 12 meses. A escala nacional, esto significa que 1,25% de la población adulta total, unas 249.268 personas, se encuentra en fase de planificación activa para migrar a corto plazo, un drenaje potencial de capital humano que amenaza con prolongar la descapitalización del mercado laboral local”.
Larga crisis
Venezuela ha sufrido uno de los éxodos más numerosos en la historia de la región. La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) indica que “cerca de 7,9 millones de personas han salido de Venezuela” en la última década, marcada por una emergencia humanitaria compleja en el país.
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Anova recuerda que entre 2015 y 2021, “el colapso de los salarios reales y la hiperinflación destruyeron los incentivos de retención de talento y provocaron la salida de 4,1 millones de personas en edad de trabajar del mercado laboral”.
“Esta contracción produjo la pérdida de 55,3 millones de años de escolaridad acumulados, la destrucción de 97,8 millones de años de experiencia laboral (−34%) y una caída del talento calificado (−27,4% en educación superior y −29% en secundaria, equivalente a 2 millones de profesionales y técnicos). En consecuencia, la escolaridad promedio del trabajador activo descendió de 11,1 años en 2015 a 9,5 años en 2021”, indican.
La consultora destaca que el nivel educativo promedio de los que tienen planes para emigrar es mayor (12,05 años) con respecto a la población nacional (10,49 años) y aquellos que desean salir, pero no tienen un proyecto concreto (11,31 años).
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“El patrón develado por estos resultados indica que una nueva ola de migración tenderá a producir pérdidas desproporcionadas en el stock de capital humano, al estar concentrada en adultos con mayor grado de instrucción”, explican.
Anova sostiene que “de materializarse la salida de la totalidad de personas con deseo de emigrar, el aparato productivo nacional sufriría una pérdida neta de 8,75 millones de años-educación (5,05% del total acumulado), un drenaje que mermaría aún más las capacidades productivas del país y condicionaría la velocidad de recuperación económica en los próximos años”.
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