Tres figuras relevantes de la Iglesia católica venezolana expresaron su interés en acompañar el proceso de negociación que llevan adelante el régimen chavista y la oposición, bajo el auspicio de Estados Unidos, y destacaron la necesidad de sumar a esta iniciativa a distintos factores de la sociedad venezolana.
“La mesa de conversaciones busca dar respuesta pronta y eficaz a los problemas prioritarios sociales y políticos. Estimamos que este fin (...) requiere incorporar, oportuna y gradualmente, a diversas instituciones y organismos, con miras a concretar aportes eficaces para un proyecto nacional unificado”, manifestaron a través de un comunicado los cardenales Baltazar Porras y Diego Padrón, y monseñor Ovidio Pérez Morales.
Los líderes religiosos subrayan que “solo una visión amplia, con decidida orientación hacia el bien común puede garantizar el éxito de la mesa técnico-política paritaria hacia una transición política de institucionalidad democrática, aspiración y meta de todos los venezolanos”.
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El proceso de negociación comenzó formalmente el primero de agosto con un contacto telefónico entre los jefes de las delegaciones, el chavista Jorge Rodríguez y la opositora Dinorah Figuera. La primera reunión presencial en Caracas se llevó a cabo el 6 y las partes se declararon en sesión permanente hasta mañana miércoles 12.
La agenda que está sobre la mesa incluye tres puntos: Atención al doble terremoto ocurrido el 24 de junio, fortalecimiento de la democracia y derechos y garantías políticas. Se espera que de allí surja un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y que se concrete la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), hoy absolutamente controlados por el oficialismo.
Refundación
Porras, Padrón y Pérez Morales alzaron sus voces para exigir “la inmediata liberación de los presos políticos”, la superación de la “hegemonía comunicacional” que ejerce el régimen y “la estructuración de los organismos y medios hacia una pronta elección presidencial por obra exclusiva del soberano, como vehículo necesario y suficiente de legitimación de los poderes públicos y de su oportuna reestructuración”.
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“Todos los signos anteriores se suman al propósito sincero de justicia y equidad de saldar la gran deuda pendiente y postergada: la agilización de una respuesta pronta y eficiente a la crisis económica, social y educativa de la inmensa mayoría del pueblo empobrecido: salarios justos, servicios básicos de salud, vivienda y escolaridad, suministros regulares y eficaces de agua, electricidad e internet”, expresan los prelados.
Abogando por “el reencuentro de los venezolanos en un ambiente de libertad, unidad y solidaridad para que alcancemos la paz”, estos voceros de la Iglesia observan que el proceso de negociación que impulsa Estados Unidos “equivale a una ‘refundación nacional’, como lo ha propuesto en otras circunstancias el Episcopado venezolano”.