El Gobierno de Delcy Rodríguez rechazó la escalada de violencia en la región colombiana del Catatumbo, ubicada en la frontera con Venezuela, y manifestó su “profunda preocupación” tras el anuncio de las Fuerzas Militares de Colombia sobre el desmantelamiento de un núcleo del Ejército de Liberación Nacional (ELN), con un saldo preliminar de siete posibles muertos.
En un comunicado, la Cancillería venezolana afirmó: “Venezuela ha sido sorprendida por estos acontecimientos y rechaza toda acción armada que comprometa la paz, la estabilidad y la seguridad de las comunidades fronterizas”.
El Ejecutivo de Rodríguez subrayó que Venezuela “ha sufrido históricamente las consecuencias del conflicto interno colombiano” y observó “con preocupación cómo esta nueva escalada vuelve a impactar la vida de los pueblos de ambos lados de la frontera” con “graves afectaciones”.
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El martes, las Fuerzas Militares de Colombia informaron sobre una operación en el Catatumbo en la que desarticularon un núcleo de seguridad del Comando Central del ELN y reportaron siete rebeldes muertos en la ofensiva.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, declaró en X: “Dí la orden de bombardeo al campamento del ELN dentro de la voluntad acordada con el gobierno bolivariano de Venezuela”, refiriéndose a la operación en esa región fronteriza, considerada uno de los principales bastiones de la guerrilla.
El ataque consistió en una operación de interdicción aérea y asalto en una zona rural de Tibú, el municipio más importante del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander, según detalló el mando militar.
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En la operación participaron efectivos del Ejército y de la Fuerza Aérea, con apoyo de la Fiscalía, que “lograron afectar de manera contundente una comisión del Frente Luis Enrique León Guerra del ELN, liderada por alias Sucre".
Según el Ejército, este grupo “tenía un alto valor estratégico para el ELN” por enfrentarse al Frente 33 de las disidencias de las FARC en la disputa por el control territorial y de los cultivos de coca en el Catatumbo.
Además, se encargaba de la seguridad de miembros del Comando Central y de la Dirección Nacional del ELN “cuando estos cruzaban desde territorio venezolano hacia Colombia para direccionar actividades criminales y terroristas”.
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La Cancillería venezolana exhortó a evitar “acciones que puedan agravar las tensiones o generar mayores riesgos para las poblaciones fronterizas”.