“Laura no está, Laura se fue…”. La famosa canción del italiano Nek suena otra vez en Venezuela, pero por insospechados motivos diplomáticos.
Menos de tres meses después de haber reabierto la embajada de Estados Unidos en Caracas, el Departamento de Estado anunció que la encargada de negocios Laura Dogu será reemplazada por su colega John Barrett.
La noticia del cambio no llegó desde Washington sino desde Ciudad de Guatemala y por caminos oficiosos. El diario La Hora reveló el lunes 13 de abril que Barrett dejaría su cargo en la nación centroamericana para mudarse a la República Bolivariana.
Sin embargo, en declaraciones recogidas por la agencia EFE, un vocero del Departamento de Estado negó la especie. “La embajadora Dogu continúa siendo la encargada de negocios interina de la embajada de los Estados Unidos en Caracas y prosigue su labor para impulsar el plan de tres fases de la Administración Trump para una Venezuela estable, próspera y democrática”, aclaró la fuente oficial.
Un día más tarde, la propia diplomática se despedía desde las redes sociales de la legación norteamericana y anunciaba el arribo de Barrett. “Estoy profundamente agradecida con el presidente Trump y el secretario Rubio por confiarme la tarea de liderar la implementación de su plan aquí en Venezuela (...) El equipo en Caracas continuará avanzando el plan de tres fases del Presidente y del Secretario durante esta nueva etapa (...)”, indicó.
¿Y ahora?
A Dogu le tocó un momento muy complejo, tras el ataque perpetrado por Estados Unidos el 3 de enero que concluyó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Protagonizó la etapa del restablecimiento de las relaciones bilaterales, acompañando a altos funcionarios y empresarios norteamericanos que visitaron el país para estrechar la mano y firmar convenios con Delcy Rodríguez.
Barret aterriza en Caracas con el objetivo de impulsar el famoso “plan de tres fases” de Rubio: Estabilización, recuperación y transición. “Dada la situación especial de Venezuela, no se puede juzgar este cambio con el criterio de un ejercicio diplomático usual”, subraya la internacionalista Elsa Cardozo.
Cardozo estima que la decisión adoptada por la Casa Blanca responde precisamente al plan de tres fases, atendiendo a las particularidades del caso venezolano y la preocupación de la administración Trump en cuanto a la estabilización, la recuperación de la producción petrolera y el regreso de las empresas norteamericanas a Venezuela.
Preparado
La experta recuerda que Dogu regresará a su cargo de asesora de política exterior del jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, quien ha tenido como prioridad las operaciones militares contra el narcotráfico en el Caribe, incluida la extracción de Maduro, y la guerra en Irán.
“Es posible que uno de los significados de este cambio sea que ella es requerida por el general Caine, que la considere un apoyo valioso por sus antecedentes en otros ámbitos de seguridad”, sostiene la investigadora. Dogu se desempeñó como subdirectora de la unidad del FBI encargada de la liberación de rehenes.
Del otro lado, “Barret luce más adecuado por razones políticas, se trata de un funcionario que recibió apoyo bipartidista y que en los pocos meses que estuvo en Guatemala levantó una polvareda por sus declaraciones, en las que advertía sobre las maniobras en las designaciones de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral”, explica Cardozo.
Tomando en cuenta sus antecedentes en el espinoso debate guatemalteco, la analista opina que el perfil del nuevo encargado de negocios puede encajar mejor en esta fase de transformación institucional en Venezuela, donde se espera que la Asamblea Nacional, bajo control del chavismo, adelante la renovación del Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia.
Cardozo observa que el gobierno de Delcy Rodríguez confunde su estabilización con la del país, “cosa que hace enardecer los ánimos” de la sociedad, lo que podría poner en peligro la normalización que aspira la Casa Blanca. “Creo que Barrett se ubica en esa encrucijada”, cierra la internacionalista.