¿Qué hay detrás del inconfundible olor a lluvia?

Estudios científicos describen cómo las precipitaciones movilizan partículas del terreno y las incorporan al ambiente tras el impacto de las gotas sobre superficies porosas

Ilustración en acuarela de plantas con gotas de agua junto a un charco en primer plano y un bosque de pinos bajo la lluvia al fondo.
El olor posterior a la lluvia procede del suelo y no del agua en sí misma. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El aroma que aparece cuando las primeras gotas alcanzan un suelo seco tiene un nombre y una explicación física. El petricor, una mezcla de compuestos del suelo que la lluvia libera al aire. Su intensidad depende de la sequedad previa, de la superficie y fuerza de la precipitación.

El término petricor nació de una investigación australiana

Los investigadores australianos Isabel Joy Bear y Richard Grenfell Thomas emplearon el término “petricor” en 1964 para describir el olor que desprenden rocas y suelos tras un período seco al entrar en contacto con la humedad. Su trabajo, publicado en la revista científica Nature, vinculó el fenómeno con aceites y sustancias acumuladas en las superficies durante la falta de lluvias.

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Infografía titulada Por qué la lluvia tiene olor con ilustraciones de una gota de agua, relámpagos, iconos informativos y texto explicativo.
El petricor surge cuando la lluvia entra en contacto con un suelo que permaneció seco. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa definición permite distinguir el petricor del agua de lluvia en sí misma. El aroma procede principalmente del ambiente terrestre y se vuelve perceptible cuando la precipitación moviliza compuestos que estaban en el suelo, piedras y restos vegetales.

La explicación recogida por Martha Stewart, sitio especializado en estilo de vida, coincide con esa base científica y con estudios posteriores sobre la dispersión de partículas. Entre los componentes asociados al olor se encuentran:

  • La geosmina, una sustancia producida por microorganismos del suelo
  • Aceites de origen vegetal que pueden acumularse durante períodos secos
  • Partículas y compuestos orgánicos presentes en terrenos porosos
  • En determinadas tormentas, ozono generado por descargas eléctricas
Siluetas de personas con paraguas de colores bajo lluvia intensa en una calle mojada con faroles, vehículos y luces de semáforos.
La geosmina aporta el característico aroma terroso que aparece después de las precipitaciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La geosmina conecta el aroma con los microorganismos del suelo

La geosmina es uno de los compuestos más reconocibles en el olor terroso posterior a la lluvia. La producen microorganismos, entre ellos especies del género Streptomyces, que habitan el suelo. El profesor Mark Buttner, especialista en microbiología molecular del John Innes Centre, explicó a la BBC que el olor a tierra húmeda corresponde a una molécula fabricada por bacterias del suelo.

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La sensibilidad humana a esa sustancia es elevada. La American Geophysical Union señala que la geosmina puede detectarse en concentraciones muy bajas y que su presencia se relaciona con el característico aroma de la tierra después de la precipitación.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las gotas liberan aerosoles al impactar contra superficies porosas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto no significa que toda lluvia huela igual: la disponibilidad de compuestos cambia según el suelo, vegetación, humedad y condiciones meteorológicas.

En períodos secos, microorganismos y materiales vegetales dejan sustancias sobre o dentro de la capa superficial. La llegada del agua modifica ese equilibrio y favorece que parte de esos elementos pase a la atmósfera en forma de gotas diminutas o aerosoles.

Tejado ondulado de color oscuro con agua de lluvia cayendo en chorros, pared de madera, lluvia visible, árboles verdes borrosos al fondo.
Las burbujas de aire transportan compuestos del terreno hacia la atmósfera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las gotas forman aerosoles cuando impactan sobre terrenos porosos

Un estudio de 2015 de Youngsoo Joung y Cullen Buie, investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), examinó cómo las gotas de lluvia liberan aerosoles al chocar contra el suelo. Los autores realizaron cerca de 600 experimentos en 28 tipos de superficies, entre materiales fabricados y muestras de suelo, con cámaras de alta velocidad.

La observación central fue que una gota que impacta sobre una superficie porosa puede atrapar burbujas de aire. Esas burbujas ascienden a través del agua y estallan, con lo que expulsan una nube de aerosoles que puede transportar compuestos del terreno.

Los resultados indican que la lluvia leve o moderada puede liberar más aerosoles que un aguacero intenso. En las pruebas, los efectos fueron especialmente visibles en suelos arenosos o arcillosos con condiciones de humectación intermedias, según informó el MIT sobre la investigación.

Un parque con árboles de flores violetas, bancos de madera, suelo mojado por la lluvia y personas caminando con paraguas bajo un cielo gris.
La intensidad del aroma depende del tiempo de sequedad y de la fuerza de la lluvia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las tormentas también pueden añadir un olor asociado al ozono

No todos los aromas relacionados con la lluvia corresponden al petricor. Antes o durante una tormenta eléctrica, algunas personas perciben una nota más penetrante que se asocia con el ozono.

La profesora Maribeth Stolzenburg, de la Universidad de Misisipi, explicó que los rayos y otras descargas eléctricas pueden contribuir a ese olor. Mientras que la lluvia ayuda a retirar polvo, aerosoles y otras partículas de la atmósfera.

La combinación entre compuestos terrestres, humedad y actividad eléctrica explica por qué el olor puede variar entre una llovizna después de semanas secas y una tormenta intensa. La investigación de Bear y Thomas y los experimentos posteriores del MIT sitúan el fenómeno en la interacción entre las gotas, el suelo y los microorganismos, no en una fragancia propia del agua.

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