Con una lista de 24 participantes famosos, que van de todos los rubros, algunos amigos, algunas caras nuevas, pero todos listos para enfrentarse a los tres jurados del programa y a las charlas con Wanda Nara mientras se enfrentan al desafío que tienen por delante. En el corazón de Palermo, lejos del ruido de los autos, de los reflectores que suelen seguir cada paso que da, Wanda fue parte de la presentación de la nueva edición de MasterChef Celebrity (Telefe). Con la simpatía, soltura y buena energía que la caracteriza, la conductora tuvo una entrevista mano a mano con Teleshow para hablar de este nuevo proyecto que comienza el lunes 28 de septiembre a las 22 horas.
La conductora llegó acompañada de sus círculo laboral de confianza y, desde el momento en el que la puerta se abrió para recibirla, todos se voltearon para verla y ella, ajena a los ojos que estaban posados sobre ella, saludo a todos los presentes, en especial al Damián Betular, Germán Martitegui y Maru Botana sus grandes compañeros en está nueva apuesta de telefe.
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—¿Cómo te preparaste para este nuevo proyecto?
—Estoy súper contenta. La emoción es igual a la de siempre, pero con una tranquilidad, como digo yo, con el zapato ya gastado en esa pastilla donde me paro para hacer el programa. Eso te da otra seguridad, otra tranquilidad. Pero los nervios del debut, del primer día, siempre están. Hay muchos participantes que yo no conocía.
—¿Tener amigos en el certamen te resulta más fácil?
—Tengo muchos amigos. Está bueno. Lo que te pasa es que cuando te tocan amigos no querés que se sientan mal. Me pasaba con Maxi (López) el año pasado, que no quería hacerlo sentir mal. Pero también me puedo tomar otras atribuciones con amigos o con cosas que yo conozco de algunos participantes.
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—Tan solo llevan algunos capítulos grabados, pero ¿cómo estás viendo a los chicos?
—Los veo muy nerviosos. Siento que el nivel este año arrancó muy pretencioso. No sé si es como si no hubiéramos cortado con el año pasado. Por el momento siento que el jurado todavía está en el nivel que quedamos el año pasado, y este es un grupo que está arrancando de nuevo. Siento que van a crecer un montón, porque la vara arrancó muy alta, muy pretenciosa: todo lo que se le pide, todo lo que el jurado quiere de los participantes. Yo decía “pobres”, porque los primeros retos que arrancan son superdifíciles. Pero crecen un montón: es impresionante el crecimiento que se ve desde el capítulo uno. Al que logra llegar al capítulo cien, es una locura lo que aprenden. Lo vivo en mi casa con el papá de mis hijos (Maxi López), que de no cocinar nada, cero, hacer un huevo frito como máximo, no hay fin de semana que le toque estar con los chicos y no les cocine él. Es un programa que te enseña, que te prepara. No es solo una competencia: el hecho de cocinar en una hora te deja un entrenamiento que no lográs en otro lado. Eso está muy bueno y yo los acompaño a los participantes desde el momento uno: el crecimiento es increíble.
—Tenés cinco hijos, empresas, redes. ¿Cómo balanceás todo esto con las grabaciones?
—Yo tengo mi camarín prácticamente montado como oficina en mi casa. Manejo todo de ahí, como que mi vida se traspasa a ese camarín. Por suerte me dieron un camarín que tiene una puerta: abro la puerta y ya estoy en la pastilla, no tengo que ni caminar, hago un paso y ya estoy atrás del escenario. Ahí tengo todo: tengo tele, tengo la computadora, estoy con las chicas que trabajan conmigo ahí adentro. Vienen mis hijos a comer o a merendar, o armamos planes, o vienen con sus amigos, o vienen a hacer la tarea. Ellos siguen teniendo una mamá presente a pesar de que no esté muchas horas con ellos. Por suerte este año estamos grabando a la mañana, entonces me agarra casi toda la mañana que ellos están en el colegio: eso es espectacular. Este cambio fue muy positivo para ellos, y fue un pedido mío desde que arrancamos, porque son muchas horas y a mí me gusta estar con los chicos. Pero también me acostumbré que una vez que arrancan las grabaciones no soy una mamá presente, así que cuando termina MasterChef soy full mamá, full hijos. La verdad que si pudieran elegir que trabaje en MasterChef o no, ellos quieren ver a mamá en la tele, les divierte.
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—¿Cómo lograste esa organización?
—Soy muy organizada. Es imposible si no, con cinco chicos. Tengo todo como ya a esta hora: a las ocho de la noche ya están cenando, yo sé que a las diez y media están todos acostados. Tienen una rutina muy estricta en mi casa, con todo. Soy muy estructurada y me parece que es una manera también de organizarse.
—Ya no tenemos más a Donato De Santis ¿Cómo es la nueva trieja?
—Perdimos a Donato, pero ganamos una mujer en el jurado, que está bueno y la mirada de Maru Botana es espectacular. Yo fui compañera de ella en Bake Off. La verdad que es muy buena compañera, muy buena amiga, muy buen jurado. A mí me encanta lo que hace Maru, me parece que hace desde comidas caseras. Es como que también puede entender mucho más a los participantes, porque siento que Maru hace una comida casera, obviamente a nivel de chef, pero siento que es muy empática. Va a estar buena la mirada de Botana. Y bueno, a Donato lo amamos, lo amo, es un amigo de la casa. Seguramente esté en esta temporada, puede llegar a venir, nos visitará, nos saludará. Incluso le estoy haciendo un homenaje cuando saludo y cuando me despido. Él siempre soñó con que yo me despidiera diciendo: “Esto es MasterChef y yo soy Wanda Nara”. Siempre me lo pedía y yo le decía: “Estás loco, me van a echar, ¿cómo voy a decir ese saludo?”. Y él me contestaba: “Por favor, por favor, es mi sueño, es mi sueño”. Ahora lo empecé a hacer en honor a él. Así que cuando lo vea va a estar orgulloso, porque él era como mi coach. Él me decía qué hacer: párate derecha, esos zapatos me encantan, mirá para arriba, estirá el cuello, mirá para allá. Me acuerdo cuando estuve nominada para los Martín Fierro, él también me acosejaba con la ropa, qué ponerme, cómo decir el discurso. Siento la mirada igual de Donato, que nos está mirando y nos está cuidando desde Italia, y cuando esté acá va a pasar seguramente a visitarnos.
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—¿Y cómo llegan vos y el jurado a esta nueva temporada de MasterChef?
—El lunes arranca MasterChef, todo así. Yo les digo: no nos podemos ni enfermar, porque nos come el vivo este año. Estamos muy cerca, siempre teníamos como catorce, quince programas de margen. Pero esta edición creo que tenemos muy poco, muy poco adentro. Así que nada, con mucha responsabilidad. Tengo a la mitad de mis hijos enfermos asi que estoy cuidándome que no me agarre nada, porque hay que estar ahí. Es casi un vivo que nos come.
—Sacándote un poco de MasterChef, ¿podés contar algo del reality?
—Falta mucho todavía, falta un poco. Estoy acostumbrada a los tiempos de la tele. Hicimos la apertura del avión con todos los participantes y al otro día me lo mandan editado. Digo: “¿Pero cómo hicieron tan rápido?”, porque el tiempo del cine o del reality lleva mucho más tiempo y paciencia. No quiero ni pensar en eso. Mientras tanto, me saco esa ansiedad, que yo quiero todo ya, ya, verlo, verlo, verlo, verlo.
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—¿Qué le dirías a esa Wanda de veinte años que hoy es esta figura pública?
—Que no tenga tanta ansiedad, que te va a llegar, que lo vas a lograr y que vas a cumplir tu sueño.
—¿Cambiarías algo de ese trayecto que hiciste?
—No cambiaría nada de ese trayecto, porque creo que lo bueno y lo malo me forjaron el carácter que tengo, que es como que a veces parece que las cosas me resbalan, y siento que las cosas importantes para mí pasan por otro lado. Eso, no cambiaría nada.
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Crédito fotos: RSFotos
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