El exparticipante de Gran Hermano, Esteban Hernán Ontivero, más conocido como el Negro Onty, sorprendió al relatar sin filtros su experiencia en OnlyFans y los límites personales que atravesó para subsistir tras el reality.
Durante el reportaje en el canal de streaming Lina TV, el exjugador del reality show confesó que recurrió a la plataforma de contenidos para adultos como estrategia de supervivencia económica. “Abrí el OnlyFans porque me hacía falta plata rápida y la hice. Tengo que decir que es una garch... Perdón la palabra, no me gustó nada, porque boludo, el que consume eso es medio raro”, admitió entre risas y sin rodeos. La sinceridad de su relato dejó en claro que la decisión respondió a una necesidad concreta y no a un deseo genuino de exhibicionismo.
Aclaró que nunca llegó a publicar contenido explícito propio y que sus límites personales fueron claros desde el inicio. “Aparte yo no mostraba nada”, explicó. Relató que subió algunas fotos y apenas dos videos, aunque en uno de ellos ni siquiera era él quien aparecía en cámara. La experiencia lo llevó a una reflexión sobre el tipo de pedidos que recibía. “Lo que pasa es que el morbo no termina nunca, porque un día te piden algo y después lo quieren más, y después lo quieren más, y después lo quieren más. Loco, hasta hasta dónde llega la mente humana, culiao. La morbosidad”, aseveró el cordobés.
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La crudeza de las situaciones que enfrentó en OnlyFans quedó expuesta en los ejemplos que compartió. Entre las propuestas más inusuales, mencionó la de un usuario que le ofreció doscientas mil pesos para masturbarse en una videollamada mientras usaba ropa deportiva y una gorra. “Me dijo que me ponga un pantalón corto y jotas, una gorra y que me masturbara en el bidet”, contó, provocando risas en el estudio. El ofrecimiento superó su propio límite: “Me transfirió cien lucas. Esto fue hace como dos años. Y no, boludo, me dio asco, culiao. Tuve que cortar a los tres segundos”.
El exconcursante no ocultó que, pese a la incomodidad, no devolvió el dinero. “Tampoco le devolví el plato. No voy a mentir, no voy a decir: ‘No, y le devolví la plata para ser un samaritano’. No, no se lo di”, reconoció. Afirmó que nunca accedió a pedidos que le resultaran humillantes o que implicaran cruzar sus propios límites éticos.
La experiencia de Ontivero no es aislada entre los exparticipantes de realities. Tras su salida de Gran Hermano 2023, el Negro Onty enfrentó un escenario económico adverso. Se instaló en Buenos Aires con la expectativa de sostener su exposición mediática, pero el golpe de la realidad lo forzó a buscar alternativas para no quedar en la calle.
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Relató que pasó noches en la terminal de Retiro y debió aceptar propuestas de alojamiento a cambio de sexo. “Paraba un tiempo en una casa, después otra casa y otra casa, porque había que administrar el dinero”, explicó en otra entrevista. En ese contexto, el trabajo sexual se transformó en un recurso de supervivencia. “Me ofrecían quedarme en la casa, entonces yo iba y si la señorita no me gustaba, porque no era de mi gusto, compraba ‘pastillas azules’. Tenía cinco o seis siempre”.
El propio Ontivero puso en perspectiva la diversidad de ofertas y la amplitud de edades de quienes lo contrataban. “Lo máximo fue 73 años. Solo mujeres. Hombres me han ofrecido, pero todavía no quiero”, remarcó. Con el tiempo, logró estabilizar su situación y dejó de depender de esos acuerdos, aunque no descarta volver a hacerlo si el contexto lo requiere.
La exposición mediática de Esteban Hernán Ontivero lo colocó en el centro de otra polémica cuando su expareja, Tania Elizabeth Aguilera, lo acusó públicamente de ser un “padre abandónico” justo al ingresar a Gran Hermano. La acusación viralizó un escarnio digital que afectó su imagen y salud mental. Sin posibilidad de defenderse mientras permanecía aislado en el reality, Ontivero enfrentó el proceso judicial al salir del programa.
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Una prueba de ADN confirmó que él no era el padre del hijo de Aguilera, lo que derivó en una sentencia ejemplar de la Justicia cordobesa. El fallo condenó a su ex a pagarle una suma millonaria: 1.300.000 pesos por daño moral y 528.000 pesos para cubrir tratamientos psicoterapéuticos. Además, la Justicia dispuso la publicación del fallo en el sitio oficial del Poder Judicial de Córdoba, como reparación simbólica y para restaurar su reputación.
La sentencia subrayó que el hecho de que Ontivero sea una figura pública no habilita la vulneración de derechos personalísimos como el honor y la dignidad. El tribunal también consideró la vulnerabilidad en la que se encontraba Ontivero durante su aislamiento mediático, lo que agravó el daño sufrido.