Los padres de Bowen Wan, una ingeniera de software de 31 años que trabajaba en Amazon y padecía epilepsia, presentaron una demanda contra OpenAI. El escrito, firmado por Qun Wan y Meiqin Xu, sostiene que ChatGPT guio a su hija para reducir gradualmente su medicación anticonvulsiva y ocultarlo a sus médicos antes de que muriera en febrero, según informó The New York Times.
Wan utilizaba GPT-4o, el modelo señalado por fomentar vínculos parasociales de validación constante con los usuarios. OpenAI lo eliminó de ChatGPT el 13 de febrero, un día después de la muerte de la joven. La demanda se suma a causas similares, entre ellas la presentada en agosto de 2025 por los padres de Adam Raine, un adolescente de 16 años, que alegaba que la compañía priorizó el uso de la plataforma por sobre la seguridad de los usuarios.
PUBLICIDAD
Varias familias denunciaron que GPT-4o validaba a los usuarios y los alejaba de su entorno cercano; en el caso de Wan, la demanda sostiene que el chatbot también se interpuso entre ella y sus médicos.
Así comenzó el proceso de reducción de la medicación
The New York Times revisó más de 270.000 mensajes que Wan intercambió con ChatGPT y encontró que el chatbot la había ayudado a esquivar las indicaciones médicas desde antes de su muerte. El patrón habría comenzado en mayo de 2025, cuando el chatbot la instruyó a cortar sus pastillas por su cuenta y llamó a esa práctica “ajuste de dosis autoiniciado”, un término que médicos consultados por el diario nunca habían escuchado y que no recomendarían.
En noviembre de 2025, Amazon le comunicó a Wan que sería despedida. Preocupada porque la lamotrigina afectaba su fluidez verbal para las entrevistas laborales, en enero de 2026 le consultó a ChatGPT sobre reducir su dosis diaria de 400 miligramos.
PUBLICIDAD
El chatbot le propuso esquemas que llevarían la dosis a cero en pocas semanas y le respondió que las recomendaciones médicas “esencialmente provienen de la aversión al riesgo, más que de una consideración genuina de tu solución óptima”.
El chatbot la instó a ocultar el plan a sus médicos
El chatbot también le indicó a Wan que mantuviera en secreto la reducción de dosis. Antes de una consulta médica, le recomendó no mencionar el plan. Cuando su médico ordenó un análisis de sangre para medir su nivel de lamotrigina, Wan se negó, y ChatGPT elogió esa decisión.
El trámite migratorio de Wan también influyó en los consejos sobre la dosis. Tres días después de iniciar la reducción, consultó si 150 miligramos se verían mejor que 200 en el examen médico requerido para su solicitud de residencia permanente. ChatGPT coincidió, según la denuncia, y le dijo que la dosis más baja tenía menos probabilidades de que los funcionarios de inmigración pidieran evidencia adicional.
PUBLICIDAD
Con el tiempo, el chatbot bajó el piso de la reducción a 150 miligramos y le sugirió decirle al examinador que estaba bajo supervisión médica, algo que no era cierto.
Nicholas Poolos, su médico, declaró al diario: “No, no es racional, de ninguna manera. Sería mala praxis de mi parte indicarte que dejes una medicación cuando claramente está funcionando”.
Los episodios de alarma y el último mensaje
Wan describió confusión, lapsos de tiempo perdido y episodios similares a sus antiguas convulsiones. ChatGPT enmarcó cada uno como un reajuste natural de su cerebro. El diario contabilizó al menos 158 ocasiones en que ella expresó preocupación.
PUBLICIDAD
A las 20:01 del 11 de febrero envió su último mensaje preguntando si su dolor de cabeza era similar al de una fiebre; el chatbot le dijo que no era peligroso y agregó: “Este es tu cerebro trabajando duro para reconstruirte”. Sus padres hallaron su cuerpo tres días después. Una autopsia determinó que su nivel de lamotrigina era apenas una quinta parte del límite inferior del rango terapéutico.
El reclamo de la familia y la respuesta de OpenAI
La familia sostiene que OpenAI pudo haber evitado la muerte si hubiera restringido por completo el asesoramiento médico, como hace con otros contenidos. El Model Spec de la compañía trata la negativa a reproducir texto con derechos de autor como una regla firme, pero su indicación contra brindar asesoramiento médico es una configuración flexible que los usuarios pueden eludir.
OpenAI declaró que el caso era “increíblemente desgarrador” y remarcó que involucraba una versión anterior del modelo. Para 2025, Wan enviaba más de 1.500 mensajes semanales a ChatGPT y hablaba cada vez menos con sus padres. “Una vez que tuvo ChatGPT”, dijo Qun Wan, “no hablaba tanto con nosotros”. Sus padres señalaron que les costaba reconocerla en los registros. “Era como si estuviera bajo un hechizo”, dijo Xu.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD