Nokia y BlackBerry definieron la telefonía móvil de la década de 2000, pero ambas marcas dejaron de fabricar teléfonos y hoy sostienen negocios completamente distintos basados en software e infraestructura.
Mientras la primera se convirtió en un proveedor mundial de redes de telecomunicaciones, inteligencia artificial y la fabricación de teléfonos básicos, la segunda abandonó por completo el hardware de consumo para especializarse en sistemas automotrices y comunicaciones seguras para gobiernos.
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Cómo Nokia y BlackBerry pasaron del dominio a la pérdida de mercado
En su mejor momento, Nokia llegó a controlar cerca del 49% del mercado global de teléfonos inteligentes, en 2007, gracias a dispositivos resistentes, baterías de larga duración y presencia en todas las gamas de precio.
BlackBerry, por su parte, alcanzó un 20% del mercado global y un 43% en Estados Unidos hacia 2010, apoyada en la seguridad de sus equipos, el correo electrónico push y sus teclados físicos QWERTY.
La lentitud de Nokia para abandonar el sistema operativo Symbian y la subestimación de BlackBerry frente a las pantallas táctiles y las tiendas de aplicaciones orientadas al consumidor aceleraron el avance de iOS y Android, que terminaron por repartirse ese mercado.
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El Nokia 1100, lanzado en 2003, mantiene el récord como el celular más vendido de la historia, con alrededor de 250 millones de unidades comercializadas, según Guinness World Records. En 2026 volvió a ganar notoriedad por el interés en los llamados “dumb phones” y por el coleccionismo tecnológico, con unidades usadas disponibles en plataformas como eBay, Mercado Libre y Facebook Marketplace.
Qué hace Nokia actualmente
Nokia dejó de diseñar y fabricar teléfonos directamente: la marca fue licenciada a HMD Global, que en los últimos años prioriza sus propios dispositivos y relegó los equipos con el logo Nokia a una línea nostálgica secundaria, entre ellos el Nokia 300 Charge, inspirado en la filosofía de los celulares básicos de principios de siglo.
El negocio actual de la compañía finlandesa se sostiene en infraestructura de red para operadores de telecomunicaciones, con equipos y software para redes 5G, 6G, ópticas e IP, impulsado en 2026 por la demanda de centros de datos diseñados para inteligencia artificial.
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A esto se suma la división Technology Standards, que administra una de las carteras de patentes de conectividad más grandes del mundo y cobra regalías a fabricantes de smartphones como Apple y Samsung. Esa combinación de infraestructura y licencias explica por qué, pese a no vender teléfonos propios, Nokia sigue siendo un actor central de las telecomunicaciones globales.
BlackBerry deja atrás los teléfonos para vender software crítico
BlackBerry dio por completada su transición hacia el software desde 2016. El 4 de enero de 2022 apagó los servicios heredados de BlackBerry 7.1 OS y BlackBerry 10, lo que dejó sin funciones confiables de datos, llamadas y SMS a los equipos que dependían de esas plataformas.
En 2026 la compañía opera mediante dos divisiones: QNX, presente en más de 275 millones de vehículos, y BlackBerry Secure Communications, dirigida a gobiernos e infraestructura crítica.
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En el primer trimestre fiscal de 2027, los ingresos totales llegaron a 152,9 millones de dólares, un crecimiento cercano al 26% frente al año anterior, con una utilidad neta GAAP de 8,5 millones de dólares.
QNX aportó 72,3 millones de dólares, con un margen bruto ajustado de 86% y un EBITDA ajustado de 19,3 millones. La compañía impulsa alianzas con NVIDIA, Qualcomm y Arm, y evalúa expandirse hacia robótica, tecnología médica y aeroespacial.
Secure Communications generó 73,6 millones de dólares, con un EBITDA ajustado de 20,2 millones y un margen bruto ajustado de 72%. Alrededor del 80% de esta división proviene de negocio recurrente estable, mientras el 20% restante depende de contratos gubernamentales de mayor tamaño.
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Entre sus productos figuran SecuSUITE, BlackBerry UEM, AtHoc y Cylance, su plataforma de prevención de amenazas basada en inteligencia artificial.
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