Cada 20 de febrero, el Día Mundial del Gato rinde homenaje a la relación única entre humanos y felinos, protagonistas de historias y rutinas en ciudades de todos los continentes. Viajar con uno es posible gracias a destinos y alojamientos que han adaptado sus servicios para recibir a estos compañeros, celebrando su presencia y su influencia en la cultura local.
Por ello, la plataforma Booking.com ha realizado una selección de destinos y alojamientos amigables con estos animales domésticos.
Estambul, Turquía: el paraíso de los gatos urbanos
Estambul es uno de los lugares más singulares para quienes viajan con gatos. En esta ciudad, los felinos transitan libremente por calles, mezquitas y cafés. La población local los cuida y respeta, y su presencia está tan arraigada que forman parte del paisaje urbano y del patrimonio cultural.
Hospedarse en el hotel boutique Empress Zoe permite al visitante compartir jardines y terrazas con gatos residentes. El ambiente relajado y los espacios verdes se integran con la vida felina, ofreciendo una experiencia auténtica para quienes desean convivir con gatos durante su estancia en la ciudad. Estambul demuestra que los gatos pueden ser embajadores del turismo responsable y la convivencia urbana.
Madrid, España: capital pet-friendly y refugio felino
Madrid es una de las capitales europeas que más ha avanzado en la integración de mascotas en su vida urbana. Parques, terrazas y hoteles ofrecen facilidades para quienes viajan acompañados de sus gatos. La ciudad destaca por su mentalidad inclusiva, con restaurantes y espacios culturales que permiten la entrada de mascotas y servicios adaptados a sus necesidades.
El Hard Rock Hotel Madrid ejemplifica esta tendencia al ofrecer comodidades específicas para gatos, como camas y recipientes para agua y comida en las habitaciones. Los viajeros pueden disfrutar de la ciudad sin dejar a su felino atrás, recorriendo barrios históricos y zonas verdes en un entorno amigable para ambos.
Roma, Italia: historia y felinos guardianes
La presencia de gatos en Roma se remonta a la Antigüedad, donde ejercían un papel fundamental en la protección de templos y almacenes. Hoy, los gatos siguen siendo parte esencial de la ciudad, especialmente en lugares como Largo di Torre Argentina, uno de los santuarios felinos más conocidos del mundo.
El Hotel de Russie, ubicado cerca de la Plaza del Popolo y del santuario, ofrece un entorno tranquilo y jardines secretos donde los gatos suelen aparecer como visitantes espontáneos. Esta convivencia refuerza la sensación de oasis urbano y permite a los viajeros compartir espacio con los auténticos habitantes históricos de Roma.
Kioto, Japón: contemplación y estética felina
En Kioto, la relación con los gatos está impregnada de simbolismo y estética. Los templos, jardines y callejones ofrecen escenarios ideales para quienes buscan tranquilidad y armonía, cualidades que los felinos encarnan a la perfección en la cultura japonesa. Los gatos de Kioto se integran al entorno urbano y son considerados portadores de buena fortuna.
El Hotel Anddoggy Kyoto Nijo apuesta por un diseño minimalista y pet-friendly, ideal para quienes viajan con gatos y desean disfrutar de una atmósfera serena. El alojamiento combina arte contemporáneo y tradición japonesa, invitando a la contemplación y el disfrute de la calma, elementos que definen la experiencia de viajar con un felino en Japón.
Nueva York, Estados Unidos: tradiciones y gatos emblemáticos
La ciudad de Nueva York mantiene una relación especial con los gatos, presentes en la vida de artistas, escritores y músicos. Los felinos han sido testigos de la evolución cultural de la ciudad y continúan dejando su huella en hoteles y espacios icónicos.
The Algonquin Hotel es célebre por acoger a gatos residentes, como Hamlet y Matilda, que forman parte de la historia del lugar. Más allá de ser pet-friendly, el hotel organiza eventos y actividades relacionados con estos animales, convirtiéndose en un punto de encuentro para viajeros y amantes de los gatos que desean compartir su estancia con los verdaderos protagonistas del lobby.