Estuvo ochenta minutos sin respirar y con su corazón detenido: una caída en esquí, una tumba de hielo y un hito en la medicina
Anna Bagehholm estuvo clínicamente muerta el jueves 20 de mayo de 1999. Había ido a esquiar a las montañas Kjolen, en el norte de Noruega, cuando en el descenso quedó atrapada debajo de una capa de hielo de veinte centímetros de espesor