La Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSYP) suspendió las medidas de fuerza que tenía previstas para esta tarde para la línea A del Subte de Buenos Aires, luego de que la empresa EMOVA se comprometiera a restituir los descuentos realizados a sus trabajadores en un plazo de 48 horas.
La medida de fuerza —que contemplaba la interrupción del servicio a partir de las 19:00 de este martes— quedó sin efecto tras abrirse una instancia de negociación entre el gremio y la operadora. En un comunicado difundido a través de las redes sociales, la AGTSYP confirmó el acuerdo y anunció el levantamiento de las acciones.
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“Informamos que quedan suspendidas las medidas de autodefensa que íbamos a llevar adelante el día de hoy, ya que se entabló una instancia de diálogo con la empresa EMOVA, que se comprometió a abonar en las próximas 48 hs lo descontado injustamente a los trabajadores y trabajadoras”, señaló la organización, también conocida como Metrodelegados, en el documento compartido en sus redes.
El anuncio llegó después de que el sindicato había alertado a los pasajeros sobre una posible interrupción en uno de los corredores de transporte subterráneo de la ciudad. El compromiso de EMOVA de saldar los montos descontados fue la condición que permitió destrabar el conflicto antes de que se produjera cualquier afectación al servicio.
En su momento, cuando comunicaron la medida, el gremio sostuvo que la concesionaria había vuelto a descontar días de sueldo de manera “arbitraria e ilegal”. La organización había exigido el cese inmediato de esas deducciones y el pago de las sumas que considera adeudadas.
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En ese contexto, durante la tarde del domingo, hubo inconvenientes en el servicio. Según informó Emova, a las 16:08 la Línea A ya registraba demoras por la intervención del gremio.
La línea A atraviesa el centro porteño y llega hasta la estación San Pedrito, en el barrio de Flores. Circula principalmente por debajo de las avenidas de Mayo y Rivadavia, con detención en 18 estaciones.
La interrupción hubiese afectado a una línea que, según datos oficiales, transporta un promedio de 150.000 pasajeros diarios en días hábiles, de acuerdo con el Informe de Movilidad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El volumen de usuarios puede variar por los días no laborables, las obras, la frecuencia de los trenes y las medidas gremiales.
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Los descuentos salariales como nuevo eje del conflicto
La Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro afirmó en aquel primer comunicado que las deducciones alcanzaron a personas que trabajaron todos los días del mes. Para el sindicato, esa situación altera la paz social y motivó la interrupción anunciada para el servicio.
El conflicto se produce meses después de una protesta de la misma organización en la Línea C, que une Constitución con Retiro. Aquella medida interrumpió el servicio hasta minutos antes de las 16 y generó filas de pasajeros en las estaciones cabecera.
En esa ocasión, el secretario gremial de la AGTSyP, Néstor Segovia, cuestionó la continuidad de las formaciones Nagoya 5000 por la presencia de asbesto y afirmó que Emova no cumplía el acta firmada el 31 de mayo de 2024. El dirigente expresó entonces: “No queremos más asbesto en el subte”.
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La Línea A había registrado 153.887 usos diarios en mayo de 2025, según los datos difundidos como referencia sobre la demanda del recorrido. Esa cifra fue superior al promedio informado para octubre de ese año.
El antecedente de la Línea C y el debate por el asbesto
La concesionaria calificó aquella protesta como un paro sorpresivo y resolvió descontar el día a quienes adhirieran, una decisión que, según indicó la empresa, fue consensuada con el Gobierno porteño. Emova calculó que la suspensión afectó a más de 200 mil pasajeros.
La compañía aseguró que trabaja desde 2018 en un plan integral para retirar el asbesto de la red, incluida la flota Nagoya. También señaló que se realizaron más de 5.000 mediciones sobre la calidad del aire en las áreas de trabajo del subte, con resultados por debajo de los niveles considerados perjudiciales para la salud.
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Segovia reconoció entonces que la medida podía perjudicar a los pasajeros, pero insistió en que los usuarios necesitaban trenes nuevos. Los afectados por la interrupción de la Línea C debieron recurrir a otras líneas de subte, colectivos o trenes para completar sus viajes.
La respuesta de la empresa
Emova expresó preocupación ante el paro anunciado e informó que el reclamo se originó en descuentos salariales aplicados por días no trabajados, según los registros de asistencia.
La empresa afirmó que el planteo alcanzaría a unos 20 trabajadores, menos del 0,5% de una dotación de 4.700 personas, pero advirtió que la protesta afectaría a miles de usuarios y al funcionamiento habitual de la ciudad. También señaló que mantiene conversaciones en la Secretaría de Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires para intentar evitar la medida.
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Emova aseguró que pagó los días trabajados y que los descuentos se realizaron de acuerdo con la normativa vigente. La compañía agregó que está dispuesta a revisar los casos particulares que lo requieran.
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