En el Salón Raúl Ricardo Alfonsín de la Cámara de Diputados de la Nación, se presentó el libro Larrabure. Voces para el reencuentro, escrito por el general retirado José Luis Figueroa, que reúne testimonios de protagonistas, combatientes de los años setenta, víctimas y familiares de distintos sectores con el objetivo de contribuir a superar las divisiones históricas en la sociedad argentina.
La jornada tuvo lugar el lunes 22 de septiembre y fue inaugurada por el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera. También participó el doctor Javier Vigo Leguizamón, autor del libro Amando al enemigo. Durante el acto, la Banda Sinfónica de la Gendarmería Nacional interpretó el Himno Nacional y la marcha dedicada al coronel (post mortem) Argentino del Valle Larrabure, figura cuyo legado estructura el recorrido de la obra.
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Entre los funcionarios presentes estuvieron los diputados nacionales Marilú Estevarena, Laura Soldano, Andrés Leone, Bárbara Andreussi, Gerardo Huessen, Rosario Goitia y Eliana Bruno, además del senador Monteverde.
El libro convoca voces de sectores históricamente enfrentados
La obra reúne testimonios heterogéneos con un propósito central: transformar una cultura de confrontación en un espacio de diálogo intergeneracional. Figueroa planteó que los hechos del pasado no pueden modificarse, pero sí puede cambiar la manera en que los argentinos se relacionan entre sí y transmiten esa experiencia a las generaciones siguientes.
“Lo ocurrido no puede modificarse, pero sí puede cambiarse la manera en que los argentinos se relacionan entre sí y transmiten aquella experiencia a las nuevas generaciones”, señaló el autor durante la presentación.
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El texto parte del legado de Larrabure para proponer que la fortaleza consiste en perseverar, la libertad comienza en la conciencia y la verdad no requiere del odio. La obra no ofrece un programa político, sino una referencia moral, según explicó Figueroa, y aspira a abrir una conversación antes que a cerrar un debate.
El libro rescata figuras que impulsaron la reconciliación en distintas épocas
Entre los reconocimientos que articula la obra figuran los de los expresidentes Raúl Alfonsín y Carlos Menem, a quienes Figueroa valoró como hombres de Estado capaces de dar, según sus palabras, “la respuesta que la Nación necesitaba”, más allá de sus propias historias personales. También se destacan los intentos del general Ricardo Brinzoni y del dirigente Rodolfo Galimberti por promover el diálogo hacia el reencuentro, al margen de la especulación política en torno a los hechos de aquella década.
El libro incluye además la reflexión de un ex integrante de una organización armada beneficiado por los indultos, quien plantea la necesidad de revisar la disparidad en la situación de quienes permanecen privados de su libertad por los mismos hechos. Este testimonio forma parte de un conjunto de voces que el autor buscó que fueran representativas de distintas posiciones dentro del conflicto de los años setenta.
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Uno de los testimonios centrales del libro pertenece a un ex integrante de las organizaciones políticas militares revolucionarias de la época. Figueroa lo leyó durante la presentación en el marco de las expectativas generadas por la visita del Papa León XIV a la Argentina. El fragmento dice: “Viví, participé y sufrí en primera persona los vaivenes de la historia argentina, y fui parte de los que impulsaron el proceso de autocrítica para la reconciliación nacional que llevó adelante el doctor Carlos Menem”.
El mismo testimonio sostiene que “el verdadero perdón es el que nos hace mirarnos como hermanos en una patria de todos” y que “la reconciliación no puede ser selectiva: o abarca a todos o no es reconciliación”, según se recoge en la gacetilla de prensa.
La contratapa del libro lleva una frase del Papa León XIV sobre el perdón
El cierre del acto estuvo marcado por una cita del Papa León XIV incluida en la contratapa de la obra: “Perdonar no significa dejar que alguien siga haciendo daño ni olvidar como si nada hubiera pasado. Significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón”, según leyó Figueroa ante los presentes.
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El autor describió el libro como un punto de partida, no como una conclusión. “Si ayuda a escuchar una voz antes ignorada, a reconocer un dolor ajeno, a buscar la verdad o a abandonar la lógica de la confrontación, habrá cumplido su propósito”, afirmó, de acuerdo con el material distribuido por la organización. La obra no lleva subtítulos programáticos ni propone soluciones institucionales, sino que apuesta por la acumulación de testimonios como vía de acercamiento entre sectores que vivieron los mismos años desde posiciones opuestas.
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