Un comprimido experimental llamado GRWD5769 logró reducir tumores en pacientes con seis tipos frecuentes de cáncer que ya no respondían a otros tratamientos, al volver visibles las células malignas para la inmunoterapia, informó The Guardian sobre los resultados presentados en la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO), la mayor conferencia oncológica del mundo, en Chicago.
El estudio incluyó a 83 pacientes en Reino Unido, Francia, España y Australia con cáncer de cuello uterino, vejiga, hígado, colon y recto, pulmón o cabeza y cuello. Los investigadores, dirigidos por el Christie NHS Foundation Trust de Manchester, observaron reducción tumoral en 26 pacientes, y en 15 de ellos la disminución fue de al menos 30%.
Todos los participantes habían dejado de responder al tratamiento antes de entrar al ensayo y la mayoría ya no tenía opciones terapéuticas. El fármaco se administró junto con cemiplimab, un medicamento de inmunoterapia que ayuda al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas.
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Resultados en seis tipos de cáncer resistentes
El comprimido mostró actividad en los seis tipos de tumores incluidos en la prueba. También frenó la progresión de la enfermedad durante al menos seis meses en el 18% de los pacientes con cáncer cervical, 32% de los de hígado, 36% de los de vejiga, 38% de los de cabeza y cuello, 51% de los de colon y recto y 55% de los de pulmón.
La investigadora principal del ensayo, la profesora Fiona Thistlethwaite, oncóloga médica consultora y directora médica de la unidad de investigación clínica del Christie NHS Foundation Trust, presentó los datos en Chicago, detalló el medio. Allí señaló: “Para un fármaco que se administra en forma de tableta [comprimido], esto es muy impresionante. Aún es pronto y necesitamos más estudios, pero este es un nuevo fármaco con un nuevo mecanismo que claramente ayuda a que la inmunoterapia funcione con más eficacia”.
Los comprimidos fueron desarrolladas por la empresa biotecnológica Greywolf Therapeutics, con sede en Oxford, y los pacientes las toleraron bien. El ensayo sigue en marcha y ya está previsto un estudio más amplio.
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La inmunoterapia utiliza células T —glóbulos blancos especializados en detectar y eliminar amenazas—del sistema inmunitario para localizar y destruir el cáncer. Ese enfoque modificó el tratamiento oncológico, pero falla en cerca de dos tercios de los pacientes porque muchos tumores logran ocultarse del sistema inmune.
ERAP1, la enzima clave del nuevo tratamiento
Ese mecanismo de ocultamiento se produce cuando los tumores manipulan una enzima llamada ERAP1, sigla en inglés de aminopeptidasa 1 del retículo endoplásmico, que cumple un papel clave en la forma en que el cuerpo identifica células anómalas. Al alterar esa enzima, las células cancerosas dejan de ser reconocidas por las células T del paciente.
GRWD5769 bloquea esa enzima y, con ello, elimina lo que los investigadores describen como una capa de invisibilidad del cáncer. Esa acción permite que cemiplimab identifique y destruya células tumorales que antes no podía encontrar.
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Thistlethwaite indicó: “La inmunoterapia ha cambiado las reglas del juego en la forma en que tratamos el cáncer, pero el número de personas que puede beneficiarse sigue siendo relativamente bajo. Lo que me entusiasma de este ensayo es la combinación de lo que estamos viendo: señales sólidas de eficacia en seis tipos de tumores que han mostrado gran resistencia a la inmunoterapia, con muy pocos efectos secundarios. Eso es inusual en una etapa tan temprana, cuando por lo general solo observamos cuán seguro es”.
La oncóloga añadió: “Queda mucho trabajo por hacer antes de que llegue a la práctica clínica, pero que un fármaco completamente nuevo muestre ese perfil tan pronto, y en tantos tipos distintos de cáncer difíciles de tratar, me da un optimismo genuino”.
El investigador principal del ensayo en Reino Unido, el profesor Stefan Symeonides, oncólogo médico consultor del Edinburgh Cancer Centre, centro oncológico de Edimburgo, y profesor de medicina oncológica experimental en el Institute of Genetics and Cancer (Instituto de Genética y Cáncer) de la University of Edinburgh, describió los resultados iniciales como “emocionantes”. También expresó: “Es fantástico haber podido llevar este prometedor nuevo enfoque de inmunoterapia hasta los ensayos clínicos y ver que nuestros pacientes se benefician”.
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El responsable de información científica de Cancer Research UK, el doctor Samuel Godfrey, que no participó en el estudio, señaló que el ensayo “parece mostrar cómo este nuevo fármaco podría hacer más eficaz la inmunoterapia, incluso en algunos casos en los que ya había fallado”. Añadió que “es inusual ver estos resultados en pacientes cuyos cánceres ya habían dejado de responder al tratamiento, en particular en varios tipos de cáncer difíciles de tratar, por lo que estos datos son alentadores”, aunque precisó que se trata de un estudio temprano y que harán falta ensayos más grandes para determinar si este enfoque puede ofrecer beneficios duraderos a los pacientes.