*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.
En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo este jueves 2 de abril, se destaca que esta condición del neurodesarrollo no se limita a la infancia, sino que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida.
Durante años, el autismo fue asociado casi exclusivamente a la niñez. Sin embargo, en la actualidad, cada vez más personas reciben el diagnóstico en la adolescencia o incluso en la adultez. Este cambio no implica un aumento de la prevalencia, sino una mejor comprensión del espectro y de sus distintas formas de presentación, así como una mayor capacidad de los equipos clínicos para identificar perfiles que antes pasaban inadvertidos.
“El autismo no desaparece con el crecimiento. Es una condición del neurodesarrollo que acompaña a la persona a lo largo de toda su vida, aunque sus manifestaciones pueden cambiar según la etapa y el contexto”, explica la doctora Andrea Abadi, Directora del Departamento Infanto Juvenil de INECO.
Desde esta perspectiva, el desafío no es solo detectar el autismo en la infancia, sino comprender cómo se expresa en diferentes momentos del ciclo vital y adaptar los entornos para favorecer el funcionamiento.
Un diagnóstico que muchas veces llega tarde
Especialmente en personas con buen desarrollo del lenguaje o alto nivel cognitivo, el diagnóstico puede demorarse durante años. Esto ocurre porque algunas características del espectro pueden pasar inadvertidas o ser interpretadas como rasgos de personalidad o dificultades aisladas.
“La consulta en la adultez suele darse por ansiedad, agotamiento o dificultades en los vínculos. A partir de ahí, se empieza a reconstruir la trayectoria y a comprender que hay un perfil del espectro”, señala la doctora Mariana Kes, miembro del Departamento de Psiquiatría de INECO.
En estos casos, el diagnóstico no implica descubrir algo nuevo, sino darle sentido a experiencias previas.
Más allá de la infancia: cómo se manifiesta en adultos
En la adultez, el autismo puede expresarse a través de dificultades en la interacción social, la adaptación a cambios, la interpretación de normas implícitas o la sobrecarga sensorial.
También puede aparecer lo que los especialistas describen como “camuflaje social”: estrategias aprendidas para adaptarse a las demandas del entorno.
“Muchas personas desarrollan recursos para adaptarse, pero ese esfuerzo sostenido puede generar un alto nivel de agotamiento emocional”, explica la doctora Paloma Bamondez, psiquiatra de adultos de INECO.
El entorno como factor clave
Uno de los cambios más relevantes en la comprensión actual del autismo es el foco en el entorno. Más que centrarse únicamente en la persona, el abordaje busca adaptar los contextos para favorecer el funcionamiento.
“La inclusión no implica homogeneizar, sino entender que diferentes formas de procesar la información requieren entornos más claros, previsibles y accesibles”, señala Abadi.
7 recomendaciones para acompañar el autismo a lo largo de la vida
Las necesidades pueden variar ampliamente entre personas.
Considerar que el autismo puede identificarse en distintas etapas de la vida y que su expresión cambia con el tiempo
También mejora el funcionamiento.
Facilita la comprensión y disminuye malentendidos.
Adaptar el entorno cuando sea posible.
El diagnóstico integral permite orientar estrategias y mejorar la calidad de vida.
Comprender para acompañar mejor
El abordaje actual del autismo propone dejar atrás miradas centradas exclusivamente en déficits para avanzar hacia una comprensión más amplia basada en la diversidad neurobiológica.
“El diagnóstico no es un punto de llegada, sino una herramienta para comprender, ajustar el entorno y acompañar de manera más adecuada”, concluye Bamondez.
En este contexto, la clave está en ampliar la mirada: entender que el autismo no es solo una condición de la infancia, sino una forma de funcionamiento que atraviesa toda la vida.