Las células ajenas que viven décadas en el cuerpo y podrían influir en la salud y la herencia

Estudios de la University of Notre Dame y el consorcio Microchimerism, Human Health & Evolution Project analizan cómo estos intercambios invisibles entre personas podrían cambiar el diagnóstico médico y la comprensión de enfermedades a largo plazo

Las células ajenas presentes en el cuerpo humano, conocidas como microquimerismo, representan un avance clave en la investigación médica actual (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pequeñas cantidades de células con ADN diferente al propio, presentes en nuestro organismo durante décadas, están cambiando la mirada sobre la salud y la herencia biológica.

Este fenómeno, conocido como microquimerismo, está en el centro de investigaciones que exploran su impacto en la transmisión celular entre generaciones, el desarrollo de enfermedades y el potencial para nuevos diagnósticos y terapias.

Qué es el microquimerismo y cómo ocurre

El microquimerismo se define como la presencia de células genéticamente ajenas en el cuerpo humano. Aunque la mayor parte de estos intercambios celulares tiene lugar entre madre e hijo durante el embarazo, también pueden producirse tras transfusiones sanguíneas, trasplantes de órganos o situaciones de contacto celular intenso, según la University of Notre Dame y el consorcio Microchimerism, Human Health & Evolution Project, cuyos últimos hallazgos fueron publicados en Advanced Science.

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Durante la gestación, células fetales y maternas cruzan la placenta en ambos sentidos. Estas células pueden alojarse en órganos como pulmones, hígado, corazón, cerebro o tiroides y permanecer allí durante toda la vida.

El fenómeno puede replicarse en partos múltiples, a través de la lactancia —cuando células maternas atraviesan la mucosa intestinal del recién nacido—, en transfusiones y trasplantes. Así, la coexistencia de células de distinto origen genético configura una suerte de “mosaico” biológico en cada individuo.

Células con ADN diferente se alojan en órganos como pulmones, hígado, corazón, cerebro y tiroides, donde pueden permanecer toda la vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Persistencia y transmisión intergeneracional

Las células ajenas pueden mantenerse durante décadas en el organismo. Su permanencia depende de factores como la compatibilidad inmunológica y la integración en los tejidos del huésped.

De forma inversa, células maternas pueden encontrarse en los hijos e incluso transmitirse a generaciones posteriores, lo que sugiere un mecanismo de herencia biológica que trasciende el ADN tradicional.

Esta transmisión intergeneracional plantea preguntas sobre la posible llegada de células de abuelas o hermanos mayores al feto durante nuevas gestaciones y sobre el papel de estos “microchiomas” en la salud y la evolución humana.

Efectos en la salud: dualidad y controversias

El microquimerismo presenta una notable dualidad en sus efectos sobre la salud. Por un lado, investigaciones de la Universidad de Notre Dame señalan que estas células pueden participar en la reparación de tejidos, reforzar el sistema inmunológico y favorecer la curación de heridas. Por otro, se las ha vinculado con complicaciones del embarazo —como preeclampsia, abortos espontáneos y disfunciones placentarias— y con el desarrollo de enfermedades autoinmunes, incluyendo esclerosis sistémica, artritis reumatoide, lupus y ciertos cánceres como la leucemia.

El microquimerismo tiene efectos duales en la salud: puede contribuir a la reparación de tejidos y defensa inmunológica, pero también se asocia a enfermedades autoinmunes y complicaciones en el embarazo (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los recién nacidos, la evidencia sugiere que estas células pueden influir en la tolerancia inmunológica, la vulnerabilidad a infecciones y la respuesta a vacunas. En algunos casos, incluso podrían ofrecer protección frente a infecciones respiratorias o facilitar la adaptación inmunológica materno-fetal.

Potencial diagnóstico y terapéutico

Uno de los principales focos de interés científico actual es el potencial diagnóstico y terapéutico del microquimerismo. Estas células, que constituyen menos del uno por ciento del total corporal, son difíciles de identificar, pero podrían funcionar como marcadores biológicos para anticipar riesgos de complicaciones en el embarazo o la aparición de enfermedades autoinmunes, según la Universidad de Notre Dame.

Además, su capacidad para diferenciarse en células especializadas abre la puerta al desarrollo de terapias restaurativas para órganos dañados o enfermedades crónicas. La investigación busca descifrar el papel exacto de estas células en la prevención y el tratamiento de distintas dolencias, lo que podría modificar la visión tradicional sobre su transmisión y repercusión en madres e hijos.

Kristine Joy Chua, antropóloga de la Universidad de Notre Dame, explicó: “Según la cantidad y el tipo de estas células, es posible que tengan implicaciones reales en cómo abordamos la salud materna y las intervenciones”.

Comprender el microquimerismo podría transformar la medicina personalizada, permitiendo el desarrollo de diagnósticos y terapias específicos para la salud materna, infantil e intergeneracional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desafíos científicos y éticos

El estudio del microquimerismo enfrenta importantes retos científicos y éticos. Detectar estas células resulta complicado debido a su escasa cantidad y la falta de marcadores universales. Los métodos disponibles —desde PCR hasta la secuenciación de célula única— son costosos, requieren alta especialización y no cuentan con estándares internacionales.

Además, la obtención de muestras en mujeres embarazadas implica dilemas éticos vinculados al consentimiento y la protección de datos genéticos personales.

Otro desafío radica en distinguir entre microquimerismo transitorio y persistente, fundamental para entender sus efectos a largo plazo. La escasa diversidad genética de los estudios —centrados sobre todo en poblaciones europeas— limita la comprensión global del fenómeno y su impacto en distintos grupos.

Futuro: hacia una medicina personalizada

Las investigaciones de la Universidad de Notre Dame y Advanced Science coinciden en que descifrar los secretos del microquimerismo podría transformar la medicina personalizada, el diagnóstico temprano y el desarrollo de terapias dirigidas a la salud materna, infantil e intergeneracional.

En ese sentido, comprender estas conexiones celulares heredadas —invisibles pero presentes en nuestra biología— podría ser fundamental para explicar cómo se transmite la salud y la enfermedad entre generaciones.

El microquimerismo ofrece una nueva perspectiva sobre la complejidad del cuerpo humano y abre interrogantes que podrían cambiar la manera en que comprendemos nuestra historia biológica y nuestro futuro en salud.

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