Tras la reconfiguración del escenario político y económico de la región, a partir de la victoria de Luiz Inácio “Lula” da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil , realizada el 25 de octubre, se plantean nuevos desafíos para Argentina. Según un informe del Instituto de Estrategia Internacional de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), la continuidad del actual gobierno brasileño tendrá implicancias directas sobre la relación bilateral, el funcionamiento del Mercosur y las estrategias comerciales de ambos países.
La reacción de los mercados financieros a los resultados electorales que le permiten a Lula acceder a un cuarto mandato presidencial, fue inmediata y negativa. Los inversores, que habían descontado un triunfo del Partido Liberal, respondieron con una fuerte caída de los activos brasileños. Ese escenario financiero puede tener repercusiones sobre la competitividad comercial argentina, particularmente por el peso de Brasil como socio económico.
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En el plano bilateral -indica el análisis de CERA- uno de los principales interrogantes es la evolución de la relación diplomática, que atraviesa una crisis sin precedentes recientes. Durante agosto de 2026 se produjo el retiro de los embajadores de ambos países y la reducción de las representaciones al nivel de encargados de negocios. Según el informe, esta situación podría prolongarse si los gobiernos no alcanzan un acuerdo para normalizar el vínculo. Sin embargo, las tensiones políticas no interrumpieron los intercambios comerciales. Entre enero y septiembre de 2026, Argentina exportó a Brasil por USD 9.789 millones, un crecimiento interanual del 4,5%, mientras que las importaciones alcanzaron los USD 12.005 millones, con una caída del 17%. El resultado fue un déficit comercial de USD 2.216 millones. El sector automotriz concentró el 42% de las exportaciones argentinas al mercado brasileño, seguido por los productos químicos y plásticos, con el 9%, y la cadena del trigo, con el 8%.
Otro punto central será la orientación que Lula le imprima al Mercosur y a las negociaciones internacionales del bloque. De acuerdo con el informe del Instituto de Estrategia Internacional (IEI), es probable que su administración busque mantener el statu quo de la unión aduanera, preservar los niveles del arancel externo común y sostener la negociación conjunta con terceros países. Esta posición podría generar diferencias con la estrategia argentina de avanzar en acuerdos comerciales individuales, como el planteado con Estados Unidos y la solicitud de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), presentada junto con Uruguay.
En el escenario geopolítico, las relaciones de Brasil con Estados Unidos y China también tendrán consecuencias para el comercio regional. Washington aplica a diversos productos brasileños aranceles que alcanzan el 37,5%, mientras que en agosto abrió una cuota de importación de carne vacuna de 300.000 toneladas por 90 días, medida que benefició especialmente a países sin cupos asignados, entre ellos Brasil y Argentina. Al mismo tiempo, Estados Unidos busca fortalecer su participación en el estratégico sector brasileño de minerales críticos y tierras raras, donde compite con la influencia china. Por su parte, China continúa siendo el principal socio comercial de Brasil: durante los primeros nueve meses de 2026 concentró el 29,7% de sus exportaciones, por USD 84.677,4 millones, y el 26,4% de sus importaciones. La relación incluye inversiones en infraestructura, energía, electromovilidad y minería, además de acuerdos sanitarios y comerciales que ampliaron el acceso de productos brasileños al mercado chino.
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La continuidad de Lula también supone la profundización de una agenda económica que incluye el Plan Nova Industria, con créditos subsidiados por aproximadamente USD 54.000 millones para innovación y descarbonización; la reforma tributaria del consumo; cambios en el impuesto a las ganancias y distintas etapas del Plan Brasil Soberano para enfrentar las tensiones comerciales internacionales. Para Argentina, el desafío será aprovechar las oportunidades que ofrece su principal socio regional en un contexto de competencia creciente y pérdida de participación en el mercado brasileño: las exportaciones argentinas pasaron de representar el 13% de las importaciones de Brasil en 1997 a apenas el 5% en 2025, detalla el estudio de CERA.
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