Las poblaciones de chicharrita del maíz registraron una nueva caída durante la primera quincena de octubre, impulsadas por las lluvias abundantes y las fuertes amplitudes térmicas. Así lo indica el 52º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, que relevó una retracción del vector en las cinco regiones maiceras de la Argentina. El escenario actual es más favorable que el registrado en la misma época de 2025, especialmente en el NOA y el NEA, las principales zonas endémicas de la plaga.
Pese a esta mejora, los especialistas advierten que la disminución de las capturas no debe traducirse en una relajación de los controles. La epidemia de la campaña 2023/24, que provocó pérdidas cercanas al 20% de la producción, dejó en evidencia el impacto que puede tener la plaga. Por eso, la Red recomienda sostener un monitoreo activo y sistemático, eliminar los maíces voluntarios o «guachos» para evitar que funcionen como puente verde entre campañas y revisar con frecuencia los lotes de maíz de primera desde la emergencia del cultivo.
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El NOA y el NEA registraron las mayores caídas
En el NOA, el 62% de las localidades monitoreadas no registró presencia de chicharritas, mientras que el 25% presentó capturas de entre uno y cuatro adultos por trampa. En la región, el promedio descendió de 8,34 adultos por trampa durante la segunda quincena de septiembre a 1,5 en la primera mitad de octubre. Este último valor se ubicó un 67% por debajo del registrado un año atrás, cuando el promedio era de 4,59 adultos por trampa. La mayor captura correspondió a Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, con 16 ejemplares.
El NEA también mostró una reducción pronunciada: el 67% de las localidades relevadas presentó ausencia del vector y otro 25% se ubicó en la categoría de menor presencia. El promedio regional cayó a 1,18 adultos por trampa, frente a los 6,85 del informe anterior y los 3,83 registrados un año atrás. La localidad con mayor abundancia fue Lilo Viejo, también en Santiago del Estero, con 16 adultos por trampa. Los datos reflejan una marcada retracción en dos regiones donde la vigilancia resulta especialmente relevante para prevenir nuevos focos.
Centro y Litoral, con niveles mínimos
En el Litoral, la situación se mantuvo estable, con poblaciones muy reducidas: el 83% de las localidades no registró capturas y el resto presentó los niveles más bajos de presencia. El promedio fue de 0,34 chicharritas por trampa, similar al del relevamiento previo y levemente inferior al de la misma época de 2025. En el Centro Norte, en tanto, la ausencia del insecto aumentó del 75% al 86% de las localidades, mientras que en el 14% restante solo se detectaron capturas de la categoría más baja. El promedio regional descendió a 0,19 adultos por trampa, frente a 0,60 en la segunda quincena de septiembre y 0,35 en la primera mitad de octubre del año pasado.
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El panorama más favorable se observó en el Centro Sur, donde el 98% de las localidades no registró capturas y el promedio regional fue de apenas 0,03 chicharritas por trampa, un nivel similar al de los relevamientos anteriores y al del mismo período de 2025. Aunque los registros muestran una presencia mínima en buena parte del área maicera, la Red Nacional de Monitoreo insiste en que la prevención sigue siendo decisiva para reducir el riesgo de transmisión de los patógenos asociados al achaparramiento del maíz.
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