La campaña de trigo y cebada en La Pampa enfrenta un escenario complejo por la combinación de heladas y falta de agua durante una etapa determinante para la definición de los rendimientos. Según el relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), los cultivos mostraron un deterioro general respecto de agosto. La provincia cuenta con una superficie estimada de casi 250.000 hectáreas de trigo y 44.000 hectáreas de cebada.
Trigo bajo la lupa: estrés térmico e hídrico
Casi nueve de cada diez reportes de técnicos zonales señalaron síntomas de estrés térmico por heladas, con intensidades de leves a altas. A su vez, cerca de ocho de cada diez informaron estrés hídrico. Las bajas temperaturas registradas a fines de agosto y a mediados de septiembre frenaron el desarrollo de los lotes, mientras que en el centro-norte provincial se observaron hojas quemadas por la combinación de las heladas y el período seco previo.
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Los daños más severos fueron puntuales, aunque en algunos sectores alcanzaron una magnitud considerable. En Agustoni, por ejemplo, se informaron pérdidas de hasta el 30% de la superficie en lotes sembrados temprano. La evolución del trigo dependerá ahora de su capacidad de recuperación, del estado de los tejidos afectados y de las condiciones ambientales durante las próximas semanas, en pleno período crítico para la formación del rendimiento.
Cebada: daños severos por heladas
La cebada resultó aún más comprometida por las bajas temperaturas. La gran mayoría de los reportes técnicos advirtió daños por heladas, con quemado generalizado del follaje, necrosis de tejidos y, en determinados casos, muerte de macollos. Todavía resta determinar en qué medida estas lesiones afectarán el potencial productivo, ya que la respuesta dependerá de la emisión de nuevos crecimientos y de la recuperación de los órganos dañados.
La presión de enfermedades se mantuvo baja durante el relevamiento. En trigo se detectaron mancha amarilla (Pyrenophora tritici-repentis) y, con muy baja incidencia, roya anaranjada (Puccinia triticina). En cebada se registraron mancha en red (Pyrenophora teres) y escaldadura (Rhynchosporium secalis). Sin embargo, los técnicos advirtieron que las lluvias recurrentes podrían elevar el riesgo de aparición de roya amarilla (Puccinia striiformis) y mancha amarilla.
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Con los dos cultivos atravesando una etapa decisiva, las próximas semanas serán determinantes para establecer la magnitud de las pérdidas y el rendimiento que finalmente podrá alcanzar la campaña. Las lluvias esperadas podrían aliviar el déficit hídrico y favorecer la recuperación de los lotes, aunque su impacto dependerá de la oportunidad y la distribución de las precipitaciones, así como de la evolución de los daños por heladas y la presión sanitaria. Por ahora, la cebada aparece como el cultivo más afectado y el trigo también enfrenta riesgos que mantienen en alerta a los productores pampeanos.
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