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“Producir más y construir suelo”: la lección de Kentucky que mira a la Argentina

El investigador Chad Lee destacó el aporte de la Siembra Directa, el análisis de suelos y las rotaciones para construir sistemas agrícolas más resilientes y tomar decisiones basadas en datos

Con la premisa de ajustar cada vez más las variables de la productividad de los cultivos, el investigador de la Universidad de Kentucky, Chad Lee, destacó el rol de la Siembra Directa para construir sistemas más resilientes (Shutterstock)

El investigador de la Universidad de Kentucky, Chad Lee, destacó el papel de la Siembra Directa en la construcción de sistemas productivos más resilientes y sostuvo que el desafío pasa por ajustar cada vez más las variables que determinan la productividad. Al abordar el manejo del maíz de alto rendimiento y las rotaciones estratégicas, recomendó sostener un análisis permanente de los suelos y destinar recursos a la investigación para generar información que permita mejorar las decisiones.

“Sé que ustedes tienen muy buenas ideas. Sólo quiero compartirles la manera en la que estamos logrando buenos resultados para producir más kilos de maíz y también construir un suelo resiliente para las próximas generaciones”, señaló Lee en su presentación durante el 34° Congreso de AAPRESID. En ese marco, repasó la evolución de las estrategias de manejo aplicadas en Kentucky y destacó especialmente la adopción de la Siembra Directa, las rotaciones y la incorporación de cultivos de cobertura, junto con una fuerte articulación entre productores, universidades y gobiernos para financiar la investigación.

El destacado agrónomo y profesor de extensión de cultivos de granos en la Universidad de Kentucky, puso como ejemplo el respaldo que recibe la investigación y la extensión universitaria en su estado. “De 120 condados que conforman el estado de Kentucky, 115 votaron que se aumente el presupuesto para las tareas de extensión universitaria”, reveló. En esa línea, llamó a “dejar de tomar decisiones por inercia y basarlas en los datos de las investigaciones”. Según explicó, los productores también incorporaron como objetivo la necesidad de preservar la capacidad productiva de los suelos: “Los productores quieren producir pensando en dejar un suelo resiliente para las generaciones venideras”.

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“Los productores quieren producir pensando en dejar un suelo resiliente para las generaciones venideras”, aseguró el investigador de la Universidad de Kentucky, Chad Lee (AAPRESID)

Lee también comparó las condiciones productivas de Kentucky con las de las principales regiones maiceras argentinas. Señaló que en su zona los productores son mayoritariamente propietarios de sus campos y tienen una fuerte participación en las comunidades locales, mientras que las explotaciones presentan superficies relativamente pequeñas, de entre 7 y 15 hectáreas, con terrenos ondulados que condicionan las labores. Además, la ventana de siembra es estrecha porque coincide con un período de lluvias: apenas 11 a 14 días, con jornadas en las que el exceso de humedad impide ingresar a los lotes.

“En nuestra región los suelos son someros, los inviernos más fríos y, en general, tenemos más riesgos climáticos que Argentina, pero la Siembra Directa nos ayuda desde hace 48 años a gestionar esta desventaja con una reducción en la necesidad total de nitrógeno”, explicó el investigador. También remarcó el aporte de la fertilización de precisión, respaldada por décadas de análisis y validaciones universitarias. En la cosecha, otra particularidad es que el maíz se trilla con alrededor de 28% de humedad, lo que representa una ventaja logística, mientras que cerca del 10% de la producción se destina a las fábricas de whisky bourbon, en una cadena donde, según Lee, existe una estrecha cooperación entre agricultores, destilerías y universidad.

Finalmente, el investigador valoró la experiencia desarrollada por Argentina en materia de agricultura y sostuvo que la combinación de Siembra Directa, análisis de suelos, rotaciones y cultivos de cobertura constituye una estrategia con potencial para mejorar simultáneamente productividad y sustentabilidad. “Pensar en una intensificación inteligente implica encontrar respuestas adaptadas a cada sistema para producir más y al mismo tiempo construir suelo”, concluyó Lee.

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