La nuez pecán atraviesa en la Argentina una etapa de crecimiento sostenido que ya no pasa desapercibida. Impulsado por la demanda internacional y acompañado por un proceso de profesionalización cada vez más visible, el cultivo empezó a afirmarse como una economía regional con proyección de largo plazo.
Se trata de un fruto seco de alto valor económico, muy apreciado en la alimentación humana por sus propiedades nutracéuticas. En números, ese avance también se hace evidente: alrededor de 12.000 hectáreas implantadas y una producción cercana a 3.000 toneladas.
De ese volumen, el 65 % encuentra destino en el exterior, con envíos a Estados Unidos, Europa, Brasil, Rusia, Medio Oriente y el Sudeste asiático.
El mapa productivo también se transformó con el tiempo. Si bien las primeras áreas se concentraron en Entre Ríos y Buenos Aires, en los últimos años el cultivo comenzó a desplegarse hacia nuevas regiones.
Hoy, el pecán ya forma parte del paisaje productivo en provincias como Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Catamarca, Salta, Santiago del Estero, Tucumán y Chaco. Esa expansión no es casual: refleja la capacidad de adaptación del cultivo a distintas condiciones agroecológicas.
Tecnología y nuevos ambientes productivos
El avance del pecán también encuentra explicación en su buen desempeño en ambientes cálidos y secos. La experiencia internacional aporta una referencia clara: en Estados Unidos —centro de origen de esta especie— el cultivo se desplazó desde zonas más húmedas hacia regiones como Arizona, California y Nuevo México, donde predominan condiciones más secas.
Ese comportamiento encuentra puntos de contacto con realidades productivas del norte argentino, como Catamarca y algunas áreas de Tucumán. En estos ambientes, el cultivo muestra alto potencial productivo, menor presión de plagas y la posibilidad de gestionar el agua a través de riego, un factor clave para sostener rendimientos.
A estas condiciones se suma otro elemento estratégico: la cercanía con los puertos del Pacífico, que abre una vía logística más directa hacia mercados del Sudeste Asiático, uno de los destinos con mayor dinamismo en la demanda.
Una economía regional en consolidación
Desde la Cámara Argentina de Productores de Pecán (CAPPECÁN) sostienen que el cultivo dejó atrás su etapa incipiente y avanza hacia una consolidación como economía regional. Ese proceso se apoya en una mayor adopción tecnológica y en una agenda que prioriza la calidad, el agregado de valor y la apertura de nuevos mercados.
En esa línea, uno de los hitos recientes fue la primera exportación de nuez pecán argentina a China. Actualmente, el país exporta tanto fruta con cáscara como nuez pelada, con destinos que abarcan América, Europa, África, Asia y Medio Oriente.
A nivel global, México y Estados Unidos continúan liderando el comercio internacional de pecán, con el 56 % y el 32 % de las exportaciones, respectivamente. Sin embargo, en ese escenario comienzan a ganar espacio los países del hemisferio sur, entre ellos Sudáfrica, Australia, Brasil, Uruguay y Argentina.
Hacia adelante, el desafío del sector no solo pasa por sostener el crecimiento, sino por fortalecer aspectos clave como la infraestructura de secado, clasificación, almacenamiento y logística.
A esto se suma la necesidad de mejorar la coordinación institucional y la disponibilidad de información sectorial, condiciones necesarias para consolidar un desarrollo que, por ahora, sigue abriendo nuevas oportunidades.
Fuente: Inta