Entre el susurro del miedo, el llanto reprimido y la desesperación de no saber si la próxima llamada será la última, las madres dominicanas enfrentan la angustia más voraz de sus vidas. Lo que comenzó como la ilusión de una oferta laboral para salir adelante y mantener a sus familias, terminó convirtiéndose en una trampa trasatlántica de reclutamiento para el frente de batalla en la guerra entre Rusia y Ucrania.
A través de una entrevista a la que Infobae tuvo acceso, dos madres del municipio de Bajos de Haina, en la provincia de San Cristóbal, rompieron el silencio para exigir el retorno de sus hijos.
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Sus desgarradores relatos dan cuenta de una red de engaños que despoja a jóvenes profesionales y técnicos de sus pasaportes, los somete a condiciones extremas de entrenamiento militar en suelo ruso los confina al hambre, las inclemencias del clima y la zozobra constante.
La historia de Maico Enrique Campusano Félix, de 32 años, inició el pasado 19 de agosto. Publicista de profesión, Maico le dijo a su familia que saldría de la República Dominicana con destino a Panamá para laborar en el área de mecánica junto a un compañero. La promesa de ingresos estables era el incentivo perfecto para emprender el viaje.
Sin embargo, la ruta trazada por quienes organizaron el traslado reveló un itinerario muy distante del istmo panameño: una escala en Panamá, otra en Estambul (Turquía) y, finalmente, el arribo a territorio ruso.
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Su madre, Jacqueline del Carmen Félix, recuerda con amargura el momento en que comenzó a percatarse del engaño. Durante la parada técnica en Estambul para abastecer de combustible la aeronave, su hijo le envió un mensaje cargado de temor: en el avión viajaban 11 dominicanos y vio a «hombres raros» que no hablaban su mismo idioma.
—Él me dijo que iba a trabajar como mecánico. Cuando llegó me llamó y me dijo: «Ma, llegué bien». Después me dice que va a entrenar. Yo le pregunté: «¿Entrenar para qué?». Él me respondió: «Hay guerra». Le dije: «¿Pero dónde tú estás?». Me dijo: «Yo estoy en Rusia». «¿Y no era en Panamá?». Me dijo: «No, después que llegamos aquí me llevaron equivocado». Fue como una estafa— relata Jacqueline con la voz quebrada.
Maico, quien padece de asma, se encuentra recluido en campamentos donde enfrenta desnutrición, hacinamiento e intensas jornadas de acondicionamiento físico. En sus últimas comunicaciones, reveló que el grupo con el que se encuentra hay alrededor de 20 dominicanos.
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—Tienen los pies hinchados, le cortaron todo el pelo y casi están durmiendo a la intemperie. A las tres de la mañana los levantan para entrenar hasta las seis de la tarde. A las doce del día lo que les dan son dos huevos sancochados y mucha agua, y en la noche un poquitico de algo como cereal. Una persona entrenando el día entero, ¿usted cree que es justo? Él no es ruso, él es dominicano. Él no fue a Rusia a pelear por nadie— denuncia su madre.
La última conversación sustancial que mantuvo Jacqueline con su hijo fue el 13 de septiembre, seguida por una breve y angustiosa llamada el domingo 20 de septiembre que duró apenas seis minutos. En ella, Maico solo alcanzó a pedirle que estuviera tranquila y confiara en Dios, sin darle mayores detalles de su paradero actual.
Tres niños esperando a su padre: la historia de Lorenzo García Peguero
El caso de Lorenzo García Peguero, también de 32 años y residente en el sector La Cerca de Bajos de Haina, guarda una desgarradora similitud. Técnico en publicidad y padre de tres pequeños de 9, 7 y 5 años, Lorenzo partió a comienzos de septiembre bajo la misma premisa: un contrato de trabajo en Panamá.
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Su madre, Isabella Peguero de León, cuenta que se enteró de la verdadera ubicación de su hijo a través de una sobrina que logró contactarlo. Lorenzo, intentando no infundir pánico en su hogar, mantenía el perfil de WhatsApp bajo el nombre comercial «García Publicidad».
—Yo quiero a mi hijo, es el único hijo que tengo y me lo llevaron por ahí. Tengo tres niños de él que están sólitos, que necesitan a su papá. A él le dijeron que iba a hacer un trabajo. Yo no entiendo por qué ese hombre [en referencia al conflicto bélico] se empeña en esa guerra, en matar gente inocente— expresa Isabella entre lágrimas.
Lorenzo le relató a su entorno cercano que las jornadas de entrenamiento son extenuantes, iniciando a las 4:00 de la mañana y concluyendo al atardecer, dejándolos exhaustos y en condiciones de extrema vulnerabilidad física y emocional. Su última comunicación directa con la familia se registró el pasado sábado 19 de septiembre, fecha desde la cual no han vuelto a saber de él.
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La denuncia del CDDH y el trasfondo de las redes de reclutamiento
Estas denuncias no corresponden a hechos aislados. Carlos Manuel Sánchez Díaz, coordinador general para la Región Sur del Comité de los Derechos Humanos (CDDH), ha venido sistematizando este fenómeno desde el pasado 24 de agosto.
Según las investigaciones del CDDH compartidas a Infobae, se ha documentado que desde el mes de mayo diversos ciudadanos dominicanos han sido contactados y reclutados mediante falsas ofertas laborales.
Sin embargo, el Comité reveló a este medio un dato alarmante: al menos 50 dominicanos habrían aceptado conscientemente viajar, mientras que una cantidad indeterminada fue llevada bajo engaño directo, creyendo que se desplazaban a destinos centroamericanos o europeos para labores técnicas y agrícolas.
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El modus operandi identificado coincide con el detectado en otros países de América Latina. Redes internacionales de captación atraen a jóvenes con promesas de sueldos en divisas extranjeras, cobertura de pasajes aéreos y facilidades migratorias.
Una vez ingresan a territorio ruso o áreas bajo control militar, se les despoja de sus documentos de identidad, se les exige la firma de documentos en idioma ruso y son incorporados a unidades de instrucción militar para ser enviados a la primera línea de combate.
Investigaciones periodísticas previas llevadas a cabo por Infobae desde el mes de mayo han permitido documentar casos similares de ciudadanos reclutados de manera engañosa procedentes de Colombia, Cuba, Perú, El Salvador, Venezuela, Honduras, Panamá y Paraguay, lo que demuestra la existencia de una red transnacional estructurada que explota la necesidad económica en la región.
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Sin postura oficial del Gobierno: el desesperado llamado al presidente Luis Abinader
Hasta el momento de esta publicación, el Gobierno de la República Dominicana no ha brindado una postura oficial ni se ha pronunciado formalmente respecto a la situación de los connacionales atrapados en la guerra ruso-ucraniana.
Por lo que, las familias han decidido alzar la voz públicamente. Aprovechando el marco de los encuentros internacionales del mandatario dominicano, las madres hicieron un vehemente llamado directo al Jefe de Estado.
—Le pido al presidente Luis Abinader que interceda, así como intercedió en su momento cuando unos dominicanos se perdieron en Haití. Que se conduela de las madres que estamos sufriendo. No soy yo sola, somos muchas. Yo no como, yo no duermo, yo me voy a morir en una silla si no me devuelven a mi hijo. Queremos que el Estado busque la forma de traerlos de vuelta— clamó Jacqueline.
El CDDH y los familiares de las víctimas reiteraron la necesidad urgente de que las autoridades diplomáticas dominicanas abran canales de comunicación con el gobierno ruso y los organismos internacionales de derechos humanos, con el fin de verificar el estatus de los dominicanos localizados en los campamentos militares, suspender cualquier compromiso contractual forzado y gestionar su repatriación inmediata.
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