La falta de lluvias ya deja señales en las zonas cafetaleras de República Dominicana donde la sequía vinculada al fenómeno de El Niño ha reducido la producción de café y amenaza los ingresos de familias agricultoras.
En Arroyo Cano, distrito municipal de la provincia de San Juan, productores afirman que parte de la cosecha se perdió antes de llegar a los mercados.
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Las plantas muestran daños por la escasez de agua y algunos caficultores optaron por cortar frutos antes del tiempo habitual, con la intención de rescatar una parte de la producción.
La medida refleja las dificultades que enfrenta una comunidad cuya economía depende en buena parte de los cultivos de café y aguacate.
Los productores estiman pérdidas superiores al 90% en el café
Carlos Sánchez, concejal de la junta municipal y líder comunitario de Arroyo Cano, sostuvo que los daños en los cafetales podrían superar el 90% de la cosecha. El representante explicó que las lluvias registradas en los últimos días no fueron suficientes para recuperar las plantaciones afectadas durante el período seco.
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“El café se perdió en más de un 90%”, afirmó Sánchez a Diario Libre, tras describir la situación de los agricultores de la zona.
La reducción de la producción ocurre en una etapa en la que muchas familias esperaban los ingresos de la cosecha para cumplir compromisos económicos durante el resto del año.
El impacto no se limita al grano. Los productores también observan daños en cultivos de aguacate, limón y naranja agria. En algunas parcelas, los aguacates comenzaron a deteriorarse en los árboles ante la falta de humedad en los suelos y la persistencia de altas temperaturas.
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El Niño aumenta el riesgo de déficit de lluvias
La situación en San Juan coincide con las previsiones sobre El Niño, un fenómeno climático que puede alterar los patrones de lluvia y elevar las temperaturas en distintos países de la región. Para República Dominicana, los organismos meteorológicos habían advertido sobre la posibilidad de un déficit pluviométrico durante el segundo semestre de 2026.
El Instituto Dominicano de Meteorología había señalado desde mayo que las condiciones asociadas al fenómeno podrían aumentar el riesgo de sequía meteorológica en varias regiones del país. Los pronósticos también apuntan a que los efectos de El Niño podrían mantenerse hasta los primeros meses de 2027.
La ausencia de precipitaciones afecta de forma directa a la agricultura porque limita la disponibilidad de agua para los cultivos, debilita las plantas y reduce la calidad o la cantidad de frutos que pueden cosecharse. En el caso del café, la falta de humedad compromete el desarrollo del grano y puede obligar a los productores a adelantar la recolección.
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Piden apoyo para los agricultores afectados
Ante las pérdidas, Sánchez pidió al Gobierno dominicano la creación de un mecanismo de asistencia para los agricultores de Arroyo Cano. La propuesta plantea que el apoyo pueda llegar por medio del Instituto Dominicano del Café (Indocafe), con compensaciones o bonos para los productores que perdieron sus cosechas.
El dirigente comunitario indicó que varios caficultores mantienen créditos con el Banco Agrícola, por lo que la reducción de la producción también genera preocupación por el pago de deudas. Otros productores no tienen préstamos, pero dependen de los ingresos de la cosecha para sostener sus hogares.
El Ministerio de Agricultura reconoció que la falta de agua afectó a varias zonas productoras del territorio dominicano. Aunque las lluvias recientes permitieron una mejora inicial en algunos lugares, en Arroyo Cano los agricultores sostienen que los daños acumulados en los cafetales y otros cultivos todavía son visibles.
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