José Chatruc, Pepe, nació en Buenos Aires el 9 de noviembre de 1976. Comenzó su carrera futbolística en Platense, equipo con el que debutó como profesional en 1996. Tres años más tarde pasó a Racing. Con la Academia, y dirigido por Reinaldo Mostaza Merlo, fue parte fundamental del título del Apertura 2001, que cortó una sequía de 35 años sin títulos locales para el elenco de Avellaneda. En el fútbol argentino vistió además las camisetas de San Lorenzo, Estudiantes, Quilmes y Banfield. También jugó en el exterior: en el Grasshopper de Suiza y en Barcelona de Ecuador.
Tras su retiro, Chatruc comenzó a trabajar en los medios -es periodista deportivo- y entre otros, se desempeñó en ESPN, TNT Sports y Radio La Red. Por estos días, su nombre trascendió las páginas deportivas, ya que comenzó una relación con Sabrina Rojas, por lo que su palabra fue buscada recurrentemente por los programas de espectáculos.

-¿Cómo estás? Con tantos flashes por estos días... Porque sos un tipo que has tenido flashes toda su vida como futbolista, tapas de diario, tapas de revistas... ¿has hecho otras revistas, como Playboy, Hombre?
-Me ofrecieron, sí. Hice algunas fotos, pero era la revista Gente.
-¿No hiciste el Macho Bus?
-No, no lo hice, porque me tenían que tapar (risas). En ese programa (Sábado Bus) gané el auto, practiqué con el corchito y lo gané (mientras habla del programa de Nicolás Repetto, Chatruc sigue buscando la foto de la producción que hizo para la revista Gente, finalmente la encuentra y la muestra: “Chatruc, el potro de Racing”).
-Bueno, hiciste una nota importante para Gente en cueros...
-Sí, en 2001. Me vinieron a hacer la nota porque estaba haciendo el curso de cocina y habíamos tenido una noche difícil con el Chanchi (Estevez), las ojeras... cuando ves la foto... lo muerto que estaba...
-Vos sos alguien que fuiste ídolo de Racing, San Lorenzo, jugaste en Europa, ahora escucho, por el momento que estás viviendo, por tu relación con Sabrina Rojas, que dicen “que choreo”, ¿qué tiene?“... ¿cómo la estás viviendo?
- No, bien... cuando vos salís con una persona tres, cuatro veces, lo comentás, pero no que te hagan una nota y te pregunten “¿estás enamorado?" (risas). Es gracioso... te dicen “¿qué te enamoró de ella?“, lo traslado a la vida real y es cómico, a nadie le preguntan eso. También ahí dimensionas un poquito el grado de fama, que siempre lo hablábamos con (Darío) Barassi. Yo soy un famoso clase C, Barassi era clase C. Estábamos ahí. Hoy Barassi es clase A, está agrandado, insoportable. Yo iba a comer a cualquier lado con chicas, chicos, lo que sea y no había una cámara. Esa era la característica de clase C. A nadie le importa lo que hagas. Podés acceder a un canje. Vivís re tranquilo, con los beneficios de ser conocido, alguna cosita, algún mimito, una marca. Después, el famoso clase B ya es más seguido y clase A te clavan un móvil. Sabri (Rojas) está ahí. Ahí sí le importa a la prensa con quién sale, qué hace, y es noticia. Yo no, salvo que salga con Juan Marconi, por ejemplo (risas).
-¿Te llevás bien con eso? ¿O te gustaría que no pase?
-Entiendo que están trabajando. Si hay algo que odio es quedar como canchero, agrandado. Pero el otro día me hicieron dos o tres preguntas y la tercera, medio reiterativa ya. Y me mató que la notera me dice “ponete (el auricular) para salir en vivo para Flor de la V” y le digo que no, porque me tengo que ir a buscar a los chicos y se da vuelta y dice “bueno, se niega a dar el móvil”. Y ¡no es que me niego, me tengo que ir! Le mandé después un mensaje a Flor pidiendo disculpas.
-Vos dijiste que con Sabrina (Rojas) se conocen en un grupo, pero ¿cuando empezó eso de ustedes? ¿Fue desde el inicio?
-Recién nos estamos conociendo y va. Tampoco hay que hablar mucho porque te empiezan a buscar cosas y nada. Simplemente pegamos buena onda y dio para ir a comer y estamos en eso. Nada.
-O sea, no es un noviazgo.
-No, todavía no y no sé qué va a pasar. Por eso tampoco hay que hablar tanto. es difícil. Yo no estoy acostumbrado porque nunca lo hice. Y también respeto que ella tiene su familia, sus hijos, sus cosas, su laburo. Entonces después, si no resulta es “¡uy, qué fracaso!“. Entonces estamos viéndonos, nos vimos tres, cuatro veces. Se dio que nos fuimos de viaje. No fue canje (risas). Pasamos un lindo fin de semana. Lo que pasa es que, claro, vas a la playa y te sacan una foto.
-¿Cuándo te diste cuenta que podía haber algo con ella?
-Empezamos jodiendo, como soy yo, desde el humor. Pero nada, nos estamos conociendo, tenemos la mejor, nos divertimos y ojalá que esté todo bien, pero proyectar es muy difícil y pasa esto, que después si vos hablás mucho del tema están todos como pendientes. Después se va a decantar...

-Vos hablabas de la familia de Sabrina, pero vos también tenés tres hijos. Te deben preguntar, otros chicos le deben decir algo, alguna cargada...
-Sí, alguna cargada hay, pero a mí lo que más me importa es que ellos estén bien y yo creo que están bien y saben que yo soy muy respetuoso. En general no subo situaciones mías a las redes, y menos ahora, porque no da. Y en cuanto presentar las parejas a los chicos, yo siempre traté de ir despacio, porque puede ser una carga para ellos, porque capaz esa persona después se va, por eso trato de preservar. No hablo de Sabrina en particular, sino en general. En mi vida siempre elegí preservar a los chicos y a la persona con la que salís, porque también son hijos de otras madres. Para mí para presentar a alguien tiene que pasar un tiempo largo y a veces podés no presentarlo. Creo que no hacen falta algunas cosas, como ensamblar. Estoy lejos de eso, si en algún momento se da, con Sabrina o con quien sea, no es lo que más me gusta. Es más, no creo que vuelva a convivir, no lo veo. Como decía Mostaza Merlo (y lo imita), “se acaba la pasión”. Él decía que tenemos que tener sexo una vez por semana y nosotros le decíamos “pero vamos a ser todos cornudos” (risas), teníamos veintipico y él decía “no, no, solo el martes”.
-Y si ahora te lo cruzás a Mostaza, ¿cuántas veces por semana le decís?
-Quedó rara la relación con Mostaza, me gustaría volver a tener el vínculo que teníamos, porque lo quiero mucho y él para mí fue muy importante. Los dos éramos insoportables, pero él no se hace cargo de su parte. Es como en el amor, con las ex parejas: “¡fue todo culpa tuya!“.
-Ví las fotos que te sacaron con Sabrina en Punta del Este. Es evidente que saben que va a pasar. En la previa, ¿hay una charla? Dicen, “si nos sacan fotos ¿qué hacemos?”.
-Sí, obviamente hay que estar relajado con el tema. Para ella, que me diera ese pie, es porque no la avergüenzo (risas). Vos sabés que a mí no me importa nada, pero bueno, ella toma más recaudos y si evidentemente accedió a viajar conmigo es porque está todo bien con eso.
-Sos una personas que hace muchas cosas, ¿lográs parar en algún momento?
-Para mí es difícil, pero estoy en una etapa de repensar un poco todo. Cuando llegas a cierta edad, una analiza, decís “qué somos, a qué vinimos”, te replanteas todo, por qué trabajamos, todo el esfuerzo, el estrés... Estoy como con esa cabeza y también ya viví un montón y soy un agradecido a la vida. Yo soy un afortunado, jugué al fútbol, que era mi pasión, casi sin darme cuenta, porque hice una vida más tradicional. Tuve la suerte de que mis viejos me dieron una buena educación. Fui jugador sin haber hecho inferiores, era tal la convicción que yo tenía era que iba a jugar y lo logré. Hoy es muy difícil, pero después terminé eso y empecé en los medios. He sido notero, hice de todo.
-Muchos jugadores hablan de lo difícil que es el retiro, que pasó en tu caso, ¿lo sufriste?
-Tiene que ver mucho con cómo te tomás la vida y qué querés. Yo sentí que le había dado mucho al fútbol, que el fútbol también me ha dado un montón, porque yo empecé a jugar a los 17 años, pero también siento que la vida no es solo fútbol, por eso no quise ser técnico. Me parece que era repetir y que en la vida tenés mil cosas para hacer y no nos animamos como seres humanos a decir “bueno, rompo todo, rompo esto, no quiero trabajar más y me voy a tal lado a hacer esto”. Después vienen los hijos, las responsabilidades y todo cambia. Y yo soy feliz siendo padre porque lo elegí. Y tengo dos ex mujeres que son buenas madres también. Entonces reparto mitad y mitad, porque me gusta ser justo, pero hay muchos chicos que se deprimen. Hay gente que realmente le da la vida al fútbol y la depresión es muy grande. Me acuerdo que cuando me retiré y me senté en la esquina de mi casa a tomar un café, dije “bueno, por ahí puedo no hacer nada”. Pero no, hago muchas cosas, tengo muchos emprendimientos, soy dueño de pymes y demás. Pero claro, yo sentí que ya está. Por supuesto que sigo jugando, también para mantenerme bien físicamente, la verdad que soy un privilegiado en cuanto a la genética. Pero entiendo que muchos no encuentran un lugar. Y como futbolista tenés (como salida) ser técnico o representante, o los medios.

-¿Estás haciendo un streaming (Vestuario Stream) y ahora volvés a ESPN?
-Sí, un programa con Germán Paoloski.
-¿Vos ibas a la escuela con Germán?
-Germán iba con mi hermano a la escuela. Recuerdo cuando venía a comer a mi casa, yo estaba en quinto grado y él en primer año, nos llevamos tres años. Germán siempre fue un chico muy sano, bastante tronco para el fútbol. Cuando el arranca en los medios me daba siempre figura del partido, yo siempre le daba la nota (risas). Después se dio, cuando me retiré, joven, a los 32, que me dijo “¿no querés venir?“. Yo sentí que era extrovertido y así arranqué en los medios.
-Vamos a recordar el día que hicimos la colecta con Santi Maratea en Independiente y vos, referente de Racing, bancaste la propuesta como un tipo del fútbol, y amigo mío, y te puteó todo el mundo de Racing...
-No, me insultaron los chicos más jóvenes, y muy agresivamente. Después, en un momento, digamos, entre comillas, pedí disculpas si le había molestado a alguien. Pero la intención, primero que yo te considero como un hermano menor, entonces es difícil no apoyar a alguien que querés. Después me pareció un gesto para el fair play y evidentemente Racing e Independiente se necesitan. Es más, en un momento creo que ambos clubes miraban más a Boca como rival y lo insultaban más. Y hoy el clásico está espectacular y lo vemos con lo que pasó con Maravilla (Martínez), que tomó una decisión, que te digo una cosa, es perfecto lo que hizo, pero quizá no es su fuerte, entonces quizá ahí estuvo el error, pero nadie pensó que le iba a picar (NdR: se refiere al penal que el delantero de Racing erró en el clásico frente a Independiente). Esa es la sorpresa. Por ahí pueden tomarlo como que los cargó, pero yo lo banco. Y volviendo a lo otro, me putearon los más jóvenes, pero yo quería algo de fair play, el gesto de grandeza de Racing, que estaba en un buen momento, y al ver caído a su eterno rival, lo ayuda. No como el Chanchi, que donó un peso, una basura (risas). Pero yo tenía un compromiso. Creo que la amistad y los vínculos son lo más importantes.
-¿A qué jugadores que trabajan en los medios te gusta escuchar?
-Me parece muy fresco y auténtico. Pablito Mouche. Al Flaco Schiavi no le importa nada. Flaco, ¡ponele un poco de onda, hermano! Si el Flaco hablara... pero tira de a poquito. Diego Latorre, que es un chico muy culto, tiene es don natural, esa facilidad de explicar las jugadas con tranquilidad, con pausa. Quizás a veces no es tan emotivo, tan emocional, pero es muy bueno. (Cristian) Traverso también explica muy bien las cosas.
-¿A veces te agarrás con algunos periodistas, no?
-Sí. yo me trenzo a veces con algunas cosas que dicen ciertos periodistas, que son muy terminantes. A mí no me gusta el periodista terminante. A veces digo eso de “no jugaste nunca”, pero es sin maldad, no es de soberbio. Todos opinamos de todo y es lógico porque todos lo jugamos. A mí me gustan los periodistas que juegan al fútbol, amateur, obviamente, y las chicas también, que jueguen, porque ahí van sacando cosas y vas vivenciando y viendo la dificultad. Y los que hablan del penal de Maravilla... hay que patear un penal. Yo pateé cinco y metí uno, se me nublaba todo. Con lo demás, no tenía problemas, pero con los penales me pasaba eso. No es fácil. Lo mismo que las situaciones en los partidos. Vos tenés que dar los pases a una velocidad... por eso Messi es tan grande, porque te hace creer que es fácil, hacer 900 goles, no es fácil. Por eso no me gusta la gente que es terminante y agresiva con los jugadores. Lo demás es materia opinable.





