Del brillo del espectáculo a la búsqueda interior: Barbie Simons y su camino entre la exigencia, la soledad y el anhelo de un amor auténtico

En Ellas, repasó su trayectoria desde sus comienzos en el exterior hasta su consolidación en el periodismo. Abordó sus inseguridades, el impacto de la exposición pública y la búsqueda de validación. Además, reflexionó sobre los aprendizajes que le dejaron sus vínculos, la decisión de no ser madre y el proceso personal que atraviesa para reencontrarse, soltar el control y construir relaciones más genuinas

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“Hoy me estoy permitiendo soltar, pero me cuesta. No importa si es en lo económico, en lo laboral, en el trabajo, en lo profesional. Me recontra cuesta y estoy haciendo un trabajo sobrehumano para lograrlo y sostenerme así”, admitió Barbie Simons en Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae.

Barbie es periodista, conductora y figura de la televisión argentina, especializada en espectáculos y entretenimiento internacional. Hija del recordado animador Leonardo Simons, desarrolló una carrera en medios locales e internacionales y se destaca por sus entrevistas a celebridades de Hollywood.

Actualmente, es conductora de Chicas Pochocleras en C5N y produce su propio podcast en El Observador, además de participar como panelista en diversos programas. Su perfil profesional, que integra periodismo de entretenimiento, coberturas internacionales y un estilo cercano, la posicionó entre las entrevistadoras argentinas más reconocidas en ese ámbito.

Durante esta charla, Barbie analizó el equilibrio entre la exposición pública y la vida privada, y subrayó la importancia del trabajo personal junto con el valor de mantener relaciones auténticas. Desde el recuerdo de su padre hasta su rol de tía y hermana, destacó que el acompañamiento familiar y la introspección han sido claves para atravesar etapas de cambio y aprendizaje.

Ellas - Barbie Simons
Barbie Simons: "Tengo muy buena relación con mis ex"

Carrera profesional y hallazgos personales en el periodismo de espectáculos

Barbie repasó su recorrido en los medios desde sus primeros pasos en Miami, donde entrevistó a figuras como Halle Berry. Recordó el impacto de aquel debut y cómo ese punto de inflexión la llevó a elegir el periodismo de espectáculos como vocación: “Ese día entendí y dije: ‘Me quiero dedicar a esto’, me encanta este mundo, lo consumí siempre de chica, las alfombras rojas, los Óscars, los Globos de Oro, Hollywood. Siempre dije: ‘Soy muy cholula de Hollywood’”, expresó.

Al regresar a Argentina tras casi 14 años en Estados Unidos, se instaló en Buenos Aires y comenzó a trabajar cubriendo estrenos de series y películas. “Esta semana, por ejemplo, tengo cinco diferentes series, películas, estrenos. Eso también implica un montón de tiempo de ir al cine, de estar sola en las privadas, pero bueno, me encanta, lo amo”, confesó.

Además de entrevistar a celebridades, Simons participa en todo el proceso: “Soy yo quien cierra las entrevistas y quien las consigue. No es que tenga un productor detrás. Todo ese laburo lo hago sola. Mi relación con las plataformas, con los estudios como Disney, Apple, Paramount y Netflix, son directas”. También subrayó la satisfacción de generar ambientes propicios con los entrevistados y la importancia de disfrutar la espontaneidad, incluso ante los desafíos que impuso la virtualidad durante la pandemia.

Inseguridad, validación y salud mental en la vida pública

—Tenés un carrerón, ¿te resulta difícil reconocer en qué sos buena o te das cuenta y celebrás los logros que vas obteniendo?

—Siento que soy buena en esto. Pero siempre padecí mucho de baja autoestima. Siempre fui muy insegura, y lo reconozco, en muchos aspectos de mi vida…

—¿Por ejemplo en qué?

—En diferentes terrenos: en las relaciones, en el físico, en lo profesional. Entonces, para mí cuando halagan mi trabajo o me remarcan esto de generar un buen clima en las entrevistas, es como una validación. Y uno en definitiva siempre está buscando la validación del otro, ¿no? Y más los que trabajamos en este medio frente a una cámara, que trabajamos con la imagen... Cuando me dicen: “Sos la mejor haciendo lo que hacés”. Yo digo: “¡Wow! Se ve que debo estar haciendo un buen laburo”, aunque reconozco, y lo hablo mucho en terapia, que tengo una mala costumbre en la estoy trabajando. Siempre me quedo en la falta. ¿A qué me refiero? Termino una entrevista y quizás fue espectacular, por ejemplo, salí de hacer a Kim Kardashian, que fue espectacular, se re viralizó, cinco millones de visualizaciones, le di regalos, generé momentos copados, pero salí y automáticamente dije: “¿Qué me olvidé de preguntar? ¡Me olvidé de preguntar esto!”. Me cuesta reconocer cuando hice algo bien y me paro a veces en la falta, en lo que no hice.

—¿Y por qué sentís que te pasa eso?

—¡Ay! No sé. Porque estoy re mambeada. Vine mal de fábrica (risas). No sé. Insatisfacción. Tiene que ver como con muchos elementos…

—Es algo que nos atraviesa en general: las redes sociales, la inmediatez, la hiperestimulación. Pero hay mucha gente que, desde afuera, uno la ve y dice: “Lo tiene todo”. Sin embargo, cuando empezás a hablar un poco más…

—¡¡¡Si supieran!!! Yo siempre digo que en Instagram y en las redes todo se ve tan lindo, tan hermoso y tan aspiracional. Ahí uno tiene una vida perfecta y maravillosa. Pero si supieran que detrás de eso, quizás hay alguien que está sufriendo o que la está pasando mal, que está lidiando con sus propias batallas, con temas quizás de salud mental. Y es difícil. Siempre digo: “No creas todo lo que ves”.

—Si hoy tuvieras que definir en qué momento estás, ¿con qué Barbie nos encontramos?

—En un momento de cambio. De mucho cambio, reposicionándome, reencontrándome.

—¿Sentís que te perdiste y ahora te estás reencontrando?

—Más que perderme fue como quizás invertir tiempo en los otros, o en una pareja, acompañar o sostener, y quizás me olvidé de mí, de mis propias necesidades y de lo que yo realmente quiero o necesito para sostenerme que, en definitiva, si yo no estoy bien conmigo, nada a mi alrededor puede estar bien. Ahora hace ya bastante que no estoy en una relación, va a ser casi un año. Es un montón y es la primera vez que paso tanto tiempo soltera.

Ellas - Barbie Simons
"Estoy en un momento de muchos cambios, reposicionándome, reencontrándome", reconoció la periodista

—¿Sos re noviera?

—Yo soy re noviera. A mí me gusta la vida de a dos, me gusta la compañía. Siento que la vida está hecha para estar de a dos. Desde lo más simple, ¿eh? Llegar a mi casa y compartir... Y hoy me encuentro sola.

—Y no te gusta.

—No. Pero bueno, entiendo que hay momentos para todo y que necesito estar conmigo para resolver un montón de cuestiones para que aparezca una persona correcta en mi vida, porque sino uno sigue eligiendo mal y sigue eligiendo desde la necesidad, desde la carencia y no desde lo real y lo auténtico. Hoy para mí es un planazo llegar a mi casa y ver una serie, que soy adicta a las series, a las plataformas y poder estar en la cama tirada en pareja con ese ida y vuelta, compartiendo, es genial. Quiero comentar con alguien la serie. Pero bueno, entiendo que son momentos de la vida y que ya llegará. Pero reconozco que sí, me copa la vida de a dos, siempre y cuando funcione y haya una sinergia, sea un compañero el que esté al lado tuyo, un par. A veces mi exnovio me decía que era medio insoportable ver series conmigo porque yo le pongo subtítulo a todo, ¿viste? Como: “Flaca, apagá la radio, callate, dejame disfrutar de la serie” (risas). Pero yo necesito como comentarla.

—Mencionaste tu último vínculo y fue una relación larga, ¿no? ¿cuánto tiempo estuvieron juntos?

—Seis años y a distancia. Igual nos veíamos todos los meses. Él vivía en Miami. Y tenía sus hijos. A pesar de que me separé hace un año, sigo en contacto. Tengo muy buena relación con mis ex. No solo con él, en general. Ayer, por ejemplo, fui a cenar con un antiguo ex. Quizás como pareja no funcionamos, fuimos un desastre y no éramos el uno para el otro por diferentes situaciones de la vida, pero nos encontramos como amigos que nos llevamos bárbaro. Nos acompañamos, nos divertimos y no pasa absolutamente nada. Esto es medio bizarro, pero estaba saliendo con alguien, me había puesto de novia, no duró mucho, un par de meses y para mí era importante que mi ex lo conociera e ir a comer los tres juntos. Y fuimos. Después no funcionó, fue algo más pasajero. Pero para mí era importante que alguien que me conoce, que me quiere bien, me diga qué le parecía. De vuelta: la validación externa. Mis amigas que me conocen ya saben que yo tengo recontra buen vínculo con mis ex, pero entiendo que desde afuera puede sonar raro (risas).

Decisión de no ser madre y condicionamientos sociales

La periodista habló abiertamente sobre su decisión de no ser madre, un tema que, según reconoce, tardó años en poder expresar sin culpa ni temor al juicio ajeno. “Hace muchos años tengo claro que no quiero tener hijos y lo digo. Me costó mucho igual decirlo públicamente porque me sentía muy juzgada, observada, pero bueno, ya lo tengo como muy asumido. Pero recontra quiero un compañero de vida, eso también lo tengo también megaclaro”, explicó.

Mencionó que vivió situaciones de pareja donde la maternidad era un deseo unilateral. “Una vez fue re difícil, porque incluyó una mudanza, irme a otro país, apostar a un proyecto y su objetivo era ser padre. Y es recontra válido. Pero fue fuerte, fue delicado. Yo tenía creo que 30 o 31. Lo hablaba con mi hermana y mis amigas. Era como: ‘¿Pero qué hago? No quiero, pero lo voy a hacer por el otro’. Y ahí fue el clic, cuando de verdad decidí que no era para mí”, recordó.

Barbie explicó que la experiencia de ser tía y el vínculo con su sobrino le otorgan un espacio de afecto, pero confirma que su elección es firme: “Gracias a Dios, mi hermana me dio un sobrino adorado, que lo amo con todo mi alma y me encanta pasar tiempo con él y dedicarle tiempo de calidad, pero es una vida con la que yo no podría congeniar”.

Ellas - Barbie Simons
"Siento que siempre sobreviví y quizás ahora es más momento de disfrute y de conectar con otras cosas", admitió Barbie en diálogo con Luli

Familia, duelos y aprendizaje emocional

—¿Qué buscás o qué intentás encontrar en un otro?

—Un par, un compañero, con todo lo que eso significa.

—Y no es tan fácil.

—Obvio que no. Porque después te dicen: “No puede ser que una chica como vos, que te va bien, que viajás, sos independiente, no encuentre a alguien”. Y la verdad no es tan fácil. Como diría mi prima: “Está áspero el mercado” (risas). Para salir con alguien me tiene que gustar de verdad. No me faltan invitaciones para chonguear, pero salir por salir no me divierte. Sé lo que quiero y lo que no quiero. Y a esta altura de mi vida no estoy para perder tiempo y estar con cualquiera solo por el hecho de tener a un compañero.

—Viste que dicen que uno busca o uno igual al padre o uno totalmente distinto.

—Sí, yo lo tengo muy asumido. Tuve y tengo un Edipo, una idealización con los años de vida que compartí al lado de mi papá y es inevitable que no te condicione.

—Escucharte tan firme en todo lo vinculado a lo laboral y, en lo personal, decir: “Estoy en una etapa de transición, de movimiento”, es muy loco ver cómo esas dos Barbies van surfeando la misma ola.

—Recontra. Yo siempre me puse, por mi historia de vida, en el rol más de supervivencia, como de sobrevivir a la vida. Quizás debería soltar un poco y vivirla más que sobrevivirla. Aprender a disfrutar más, a estar más conectada en el presente, cosas que me cuestan porque siempre tuve el chip de: “Hay que salir para adelante, hay que sobrevivir”. Entiendo que fue desde que perdí a mi papá de una forma muy trágicamente, a una edad muy especial para una mujer, a los 15 años, y ahí me puse el mote de supervivencia. Me fui a un país nuevo sin ser hija de nadie, siendo inmigrante, queriendo abrirme un camino en una carrera, estudiar en un país donde se habla otro idioma... Siento que siempre sobreviví y quizás ahora es más momento de disfrute y de conectar con otras cosas.

—¿Te cuesta soltar el control en lo personal y profesional?

—Hoy me estoy permitiendo eso, pero me cuesta un huevo. No importa si es en lo económico, en lo laboral, en el trabajo, en lo profesional. Me recontra cuesta y estoy haciendo un trabajo sobrehumano para lograrlo y sostenerme así.

—Si pudieras tomarte un mate con la Barbie de hace 10 o 15 años, ¿qué le dirías?

—Me causa gracia que es una pregunta que yo siempre le hago a mis entrevistados, pero nunca me la hice a mí misma. Quizás la mimaría un poco más, la acompañaría un poco más. La sostendría para que no se le haga todo tan difícil.

—¿Te has sentido muy sola?

—Sí. A pesar de que estoy muy acompañada, porque yo tengo una red de contención muy grande. Por más de que una se sienta acompañada y sabe que no está sola y tenés tu red de contención y todo, la realidad es que llego a mi casa, cierro la puerta, me acuesto en la cama y estoy sola. Y me levanto y estoy sola. Y sí, no es fácil. Pero me ha pasado de que me digan: “Yo tengo una familia, tengo hijos, mi marido, todo, y también me siento sola”. Y es verdad, también pasa.

—Si pudieses elegir un momento de tu vida, como si tuvieras una especie de archivo y dijeras: “Voy a agarrar una diapositiva” —que puede ser una foto que tengas guardada o un momento que hayas vivido—, y pudieras volver a vivirlo, ¿cuál sería?

—Sin lugar a dudas uno con mi papá. Nosotros los fines de semana íbamos a un country y tengo presente ese momento con mi hermana y mi papá en el auto cantando una canción que a mi papá le encantaba y la poníamos bien alto y bailábamos: “Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas...”. Y me acuerdo de ese momento y cada vez que con Vanesa, mi hermana, escuchamos esa canción es automáticamente papá. Es como está presente. Obvio que está, además lo siento y está. Pero volvería a vivir eso.

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