“Nunca me sentí traicionado. La verdad es que es una palabra que tengo muy poco presente. Pero sí tengo un amigo con el que, después, con el tiempo, reflexioné que sintió como una traición algo que hice. Pero yo no lo vi así”, reconoció Seven Kayne durante su paso por Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae.
En una charla atravesada por el juego, la honestidad y los matices de la creación musical, el artista repasó sus vínculos personales, los desafíos recientes y la manera en que la exposición pública y los rumores atravesaron distintos momentos de su carrera. A lo largo de la conversación, se refirió a la lealtad, el cuidado de su círculo cercano y el modo en que intenta sostener su identidad artística mientras equilibra la vida privada con las exigencias de la industria musical.
Su nombre real es Joaquín Cordovero y se dio a conocer en la escena urbana a partir de 2017 con el lanzamiento de Si te lastimé, un sencillo que acumuló millones de reproducciones y lo posicionó entre las nuevas voces argentinas. Con una propuesta que combina trap, rap, rock y pop alternativo, fue construyendo una identidad musical versátil y experimental. Colaboró con figuras como Bizarrap, Duki, Tiago PZK y Khea, entre otros, además de presentarse en festivales como Lollapalooza Argentina y llevar su música a giras fuera del país.
En paralelo a su carrera musical, dio un paso hacia la actuación con TILF, una ficción protagonizada junto a Gimena Accardi. El proyecto, que se estrenó en enero de 2026, fue escrito y codirigido por la propia Accardi junto a Agustina Navarro y propone un drama de tono provocador que explora las relaciones de poder, el deseo y los vínculos contemporáneos. La serie marcó el debut actoral de Seven y lo enfrentó a escenas de fuerte carga emocional e íntima, uno de los mayores desafíos de su primera experiencia frente a cámara.

El sueño de la isla y la creación artística
Seven compartió uno de sus deseos más extravagantes: comprar una isla para convertirla en refugio creativo. Confesó que, si pudiera acceder al millón de dólares que propone el programa, invertiría esa suma en adquirir un territorio tropical donde aislarse junto a otros músicos. La idea, según relató, es crear un espacio exclusivo para la música, lejos de distracciones.
El músico detalló que busca un entorno cálido, con playa y clima agradable. “Quiero traer a colegas, artistas, músicos y necesito escaparme ahí, estar aislados y que sea todo creación. Pero bueno, una isla no es barata”, bromeó. Además, mencionó que no le interesan los paisajes fríos o de montaña, sino que imagina su retiro en el Caribe o en alguna isla del sudeste asiático.
La fantasía de la isla, que describió como “un pequeño país”, le resulta tan atractiva porque representa la posibilidad de construir un universo propio y fomentar la colaboración artística sin interferencias externas. Kayne admitió que la idea de alejarse para crear siempre le pareció un “sueño” y celebró que algunos artistas ya lo hayan hecho en otras partes del mundo. En su caso, aspira a replicar esa experiencia bajo sus propias reglas.
Amistades y referentes en la música
El recorrido de Seven en la música urbana estuvo marcado por vínculos estrechos y artistas que lo impulsaron a definir su estilo. El primero fue Ysy A. “Es alguien que supo cambiar el juego y que siempre está buscando nuevas formas, nuevas movidas”, opinó.
También destacó a Duki como uno de sus grandes referentes, sobre todo por su apuesta a la melodía dentro del freestyle. Kayne valoró especialmente el interés de Duki por combinar ritmo y armonía, más allá del enfrentamiento verbal típico de las batallas.
Señaló a Bizarrap como un modelo de trayectoria y generosidad, y le otorgó el mayor reconocimiento entre sus colegas. “Biza es el referente de cómo armarse desde abajo y llegar hasta el máximo. También es un ejemplo en esto de brindar oportunidades. Él supo darme una re oportunidad y ponerme en el ojo de la tormenta para que me vean. Así como hizo conmigo, lo hizo con un montón de artistas y la colaboración con él significó un montón”, reconoció.
Lit Killah, en tanto, es con quien Seven mantiene actualmente el vínculo más cercano: comparten proyectos musicales y, según relató, lograron superar antiguas diferencias de grupo para convertirse en amigos y compañeros de trabajo. “Lit es con el que más relación tengo ahora y con el que creo que tenemos mucho potencial de hacer cosas juntos”, aseguró. Recordó el proceso de acercamiento, el apoyo mutuo y las experiencias compartidas, como la participación en torneos de kartings en España y el desarrollo de nuevas canciones que saldrán a la luz en el futuro.

El origen y significado de Seven Kayne
Su nombre artístico surgió de una combinación de coincidencias personales y simbolismos familiares. Relató que eligió Seven cuando se inscribió por primera vez en una competencia, inspirado en el cumpleaños de su padre y en la carta siete de diamantes que guardaba en su billetera. Aunque intentó adoptar otros nombres, el apodo se impuso entre sus colegas y terminó por consolidarse como su identidad pública.
Con el tiempo, sintió la necesidad de completar el seudónimo con un apellido artístico que le diera mayor presencia. Así nació Kayne, una ocurrencia espontánea durante una jornada de trabajo en el estudio. El resultado le permitió proyectar una imagen más sólida y asumir su faceta creativa con mayor confianza.
El propio Seven Kayne definió esta identidad como un alter ego capaz de animarse a todo lo que, en ocasiones, él mismo no se atreve. Explicó que, aunque no existe una separación absoluta entre su personaje y su persona real, el nombre le permite adoptar una actitud valiente, casi como si se pusiera una capa de superhéroe. “Seven quiere contar eso: que todo lo puede, puede decir todo lo que tiene ganas, puede salir a rockear, salir a rapear, salir a hacer toda la música que tenga ganas. Un poco también a actuar. Está dentro de ese mundo”, resumió.
La música –sobre todo la de tono emocional y melancólico– fue para él un refugio desde la infancia. A través de sus letras, busca transmitir el mensaje de que nadie está solo y que es posible encontrar compañía en las emociones compartidas. El freestyle y la composición espontánea se convirtieron en espacios donde, según sus palabras, puede expresarse con total libertad y autenticidad.
El debut actoral y el desafío de las escenas íntimas
—¿Cómo te sentiste actuando en tu primer proyecto?
—Fue increíble, fue una experiencia muy linda. Pero el formato, al ser tan nuevo y tan particular, me trajo cosas más simples. No tenía que aprenderme escenas larguísimas, eso me permitió ir plano a plano, ir chequeando cosas, intentando ajustarme, porque yo quería estar a la altura, trabajando con Jime y con Agus.
—¿Cómo fue trabajar en pareja con Jime en escenas con tanta carga emocional sin nunca haber actuado?
—Una vez que me propusieron hacer el casting y empezamos a ensayar, me encontré con muchas ganas. Si era por mí, no me iba del ensayo. Yo me quedaba hasta la hora que haga falta para practicar 40 veces lo que sea para que el día que estemos con la cámara ahí, estar lo más tranquilo posible. Tampoco sabía cómo me iba a sentir con la cámara, con gente.
—¿Te sentiste nervioso en el rodaje?
—No, estuve muy tranquilo. Pero creo que vino a raíz de toda la preparación. Cuando las conocí a Jime y Agus, fuimos ganando mucha confianza, me sentí muy cómodo con ellas. Me dieron mucho input. Eso estuvo buenísimo. Me dieron mucho lugar, desde cambiarle el nombre al personaje hasta textos, diálogos, un poco tener input de otras cosas. Me dejaron involucrarme full.
—¿Qué fue lo más desafiante de todo ese proyecto?
—Las escenas picantes, claramente (risas). Yo venía de formación cero...
—¿Cómo te sentías ahí?
—Un poquito nervioso.
—¿Con qué te ponías más nervioso? ¿Era la exposición o que se sienta real?
—A mí que me filmen no me dio tanta cosa. Sí me pasaba con las escenas más picantes en las que nos estamos tocando. Ahí sí, ¿viste? Me da cosa porque estoy trabajando con la eminencia Accardi. Fue en esos momentos en los que sentía más nervio, porque había que tener un roce para que todo se sienta creíble y demás. Yo era la primera vez, ¿viste? Entonces era fuerte. Después en las otras escenas me divertía.

Exposición, rumores y gestión de la privacidad
—¿Cómo te llevás con la exposición y toda esa parte que les tocó vivir sobre los rumores de romance después de haber filmado el proyecto?
—Fue un mundo nuevo.
—No estuviste muy expuesto a ese tipo de prensa antes, ¿no?
—No, yo tengo ocho años de carrera más o menos y escándalos cero. No sabía lo que se venía. Un poco las chicas me dijeron: “Che, mirá que esto puede explotar, puede pasar esto”. También pasó que cuando hicimos la foto esa en el ensayo, que fue lo primero que salió, fue muy fuerte que así como subió una historia Agus, en dos horas estábamos mirando la tele y salíamos en LAM.
Traición, vínculos y valores personales
—¿Volverías a colaborar o a trabajar con alguien que te traicionó? La pregunta puede servir también para la vida en general.
—Nunca me sentí traicionado. La verdad que es una palabra que tengo muy poco presente. Sí me pasó tal vez en alguna relación algo así. Pero fue como el clic de decir: “No hay vuelta atrás”. Yo creo que la traición es heavy.
—¿Es algo que vos no perdonarías?
—Puedo perdonar. Pero volver a trabajar o a colaborar, no. Puedo perdonar, soltar, pero no volvería. Tampoco en lo personal...
—¿Traicionaste alguna vez en tu vida?
—Me parece que no. Tengo pocas cosas que son mis límites y la traición es una de las más heavys, así que no me lo permito, no entra en mi panorama.
—¿Qué vínculo de tu vida te dolió perder más?
—Tengo un amigo con el que, después, con el tiempo, reflexioné que él sintió como una traición algo que hice. Pero yo no lo vi como una traición.
—¿Es un amigo público? ¿Conocido?
—Sí, pero no lo voy a mencionar. Había una amistad que desarrollamos, que en realidad no desarrollamos tanto. Era más yo el que siempre estuve atrás de esa amistad y, con los años, un poco eso se fue desvaneciendo porque no hubo mucho intercambio, ¿viste? No había tanto ida y vuelta, era más un ida. Con el tiempo, estuve con alguien que había estado con él. Yo fui la primera persona en ir y decírselo, porque justamente yo sentía que igual había cierta amistad. A mí me había pasado algo desde el amor, no era algo que yo flasheara que era temporal, aunque lo fue. Fue muy temporal. Pero esa persona sí medio que cortó ahí y lo supe entender, supe respetar y agachar la cabeza. Con el tiempo, lo vi y entendí que es verdad. Es verdad que me la mandé y que estuve mal. Siento que no éramos tan amigos igual. Ellos ya no estaban en pareja ni mucho menos. Pero es verdad que después dije: “Esto estuvo mal”.
—¿Un compañero del rubro?
—Un rubro cercano.
—¿Eso se hizo público alguna vez?
—La gente ya entendió todo...
—¿Alguna vez ocultaste un romance?
—No, bueno tal vez un poquito.
—¿Te dejaste llevar por un rumor falso para obtener popularidad?
—¿Dejar que suceda es lo mismo que hacerlo suceder?
—Tenés razón. No está mal.
—No está nada mal si es por un proyecto, mucho más si hay un lindo trasfondo...





