Mauro Giallombardo: “la energía” que sintió tras el accidente, su historia de resiliencia y por qué su pareja “es un diamante”

En Citados, el ex piloto de Turismo Carretera y Top Race recordó el terrible accidente que sufrió en 2017 y que le demandó una larga recuperación. La “energía” que sintió luego de lo ocurrido y a qué se dedica actualmente

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Mauro Giallombardo mano a mano con Juan Marconi

Mauro Giallombardo nació en 1989, en Quilmes, pero su familia se afincó en Bernal. Cómo la mayoría de los chicos que se dedicaron al automovilismo, se subió con apenas seis años a un karting. Cuatro años más tarde, ya era campeón argentino.

Luego hizo “todas las inferiores”, como él mismo recordó más de una vez. En 2007, La Rana -como se lo conoce en el mundo del automovilismo- debutó en el TC Mouras, logrando el título al año siguiente. En 2009 pegó el salto al TC Pista y en esta categoría compitió hasta 2011, logrando ese mismo año su objetivo: debutar en el TC. Allí se subió 13 veces al podio, ganó 11 series y tres finales. Tras solo dos temporadas y con tan solo 22 años, en 2012 se consagró campeón del Turismo Carretera.

El 6 de diciembre de 2015, mientras competía en la Top Race V6, en Río Cuarto, su auto se prendió fuego y logró salir milagrosamente del coche, se tiró al piso y alcanzó a apagar las llamas que lo envolvían. Sufrió quemaduras de grado 1 en las manos y en una rodilla, y de grado 2 en el rostro. En 2016, la difusión de un video íntimo de Giallombardo provocó una gran polémica y le trajo todo tipo de problemas, incluso en su proyección internacional como piloto. En agosto de 2017, el joven piloto protagonizó un grave accidente en la Ruta 40, cuando viajaba desde San Martín de los Andes a Bariloche. Al volante de un Volskwagen Surán rojo, Giallombardo impactó de frente contra un ómnibus que hacía la ruta contraria. Mauro fue internado en grave estado y fue sometido a una cirugía en el cráneo de urgencia. Entre otras cosas, sufrió una luxación de cadera con fractura de ceja cotiloidea. Tras una larga recuperación, logró salir adelante y recuperarse. Esta su historia, una historia de resiliencia.

Mauro Giallombardo contó cómo logró
Mauro Giallombardo contó cómo logró salir adelante tras el violento accidente que sufrió en 2017 (Foto Maximiliano Luna)

-Hay mucha gente que no conoce tu historia, contame, ¿cómo fue el accidente, dónde fue, qué estabas haciendo? Lo que recuerdes...

-Del accidente no me acuerdo nada. Tuve como un blanco en mi vida de un mes y medio desde que pasó. Sí tengo pequeños flashes de cuando me estaba por subir al avión, aunque no tengo muy claro si es el momento de subirme al avión ese día o la semana anterior, cuando me lo cancelaron. Me acuerdo haber estado en Ezeiza.

-¿Vos ibas al sur? ¿Qué ibas a hacer?

-Iba a esquiar. Yo amaba esquiar. Yo amo el automovilismo, soy deportista, bah, fui deportista, en automovilismo. Me desarrollé en el automovilismo simplemente porque era lo único que podía hacer y que podía ganar (risas). No era el mejor, sentía que era bueno y que podía competir al mejor nivel. Arranqué, como todos los pibitos, jugando a la pelota. Era malo, choto para jugar a la pelota. Jugué al básquet en el barrio, también malo. Todo lo que hice, no arrancaba. Hasta a judo me mandaron. Pero me dieron un karting a los seis años y a los diez salí campeón argentino. Entonces dije “es por acá” y acá me quedé y estuve ahí.

-Y volviendo a aquel día, te fuiste a esquiar, para divertirte.

-Hoy, viéndolo con el tiempo, me pregunto, “¿qué necesidad?, ¿no?“. Obviamente, yo le puedo echar la culpa al hielo, o decirte que tuve mala suerte, pero yo no creo en eso. No tenía la necesidad de estar forzando yo la cosas. Cuando me fui de viaje tenía cuatro días para esquiar, cuando se pudo ir a Bariloche, porque yo tenía que volver para las carreras. En ese momento corría en Turismo Carretera, en Top Race, que peleaba el campeonato con Agustín Canapino. También corría en Brasil, entonces no tenía tiempo para nada, tenía todos los fines de semana ocupado. Entonces, cuando tenía un hueco aprovechaba para irme a esquiar, a mi me gustaba, siempre jugando al borde a romperme la cabeza. Y un día me lo rompí. La primera semana se canceló el vuelo y decidí ir a la semana siguiente, que se pudo volar. Tenía tres días. Un día había tormenta de nieve y en vez de quedarte en el hotel divirtiéndome, pasándolo bien de otra manera...

- Ese día, en lugar de quedarte, porque había una tormenta terrible, fuiste igual.

-Estaba cerrado el cerro, no se podía ir a San Martín de los Andes... ¿qué hice yo?, porque la meta era esquiar. Agarré el auto, cargué las cosas con algún otro amigo que también tenía, bastante inconsciente, porque también estuve rodeado de personas que no me dijeron “no Mau, esto es una pavada, no te podés ir a esquiar a Bariloche por tres días”. De San Martín de los Andes a Bariloche había un tramo. Estaba nevando, no se podía andar en la ruta. No infringí ninguna ley, choqué con todas las medidas de seguridad, pero me patinó el auto y le pegué. Creo que de hecho podemos decir que estamos todos vivos porque venía manejando yo (NdR: iba con tres acompañantes).

Mauro está en pareja con
Mauro está en pareja con Mica, a quien conoció a través de una aplicación (Foto Maximiliano Luna)

-Hiciste todo lo que había que hacer desde las medidas de seguridad, conociéndolas todas, ahora, fue un accidente.

-Choqué manejando. Si me preguntás que es lo más seguro que sabía hacer, era manejar. Ese día decidí irme de San Martín de los Andes a Bariloche, pero me quedé en Villa La Angostura, no llegué nunca. Fue ese capricho de querer hacer las cosas como vos decís y que el destino te marca y te dice “no vayas, no vayas” y vos vas a ir igual...

-Me contabas que no te acordás de nada, apenas flashes...

-Nada, cero. No tengo ni noción donde estuve, en que hotel me hospedé, no me acuerdo de nada.

-¿Cuándo es el día o cuánto tiempo paso hasta que dijiste “bueno, acá estoy acá de vuelta”?

-Lo primero que me acuerdo es yéndome del Hospital Austral, donde estuve internado, porque mi hermano se había recibido de médico anestesiólogo y estaba entrando en la residencia. Ahí me abrieron la tapa del cráneo, literal, como las dos puertas del auto. Para que el cerebro se puede inflamar y después comprimir sin tener presión de la parte ósea del cráneo contra el cerebro. Después tengo el recuerdo de la ambulancia trasladándome. En la ambulancia reconocí al tiempo el lugar, por la cantidad de lomas de burro. Tengo ese recuerdo, de mirar el techo azul de la ambulancia. Recuerdo ir saltando por las lomas de burro y que me dolía la espalda. Pensaba “estoy bien, pero algo pasó acá”. En ese momento no podía hablar, estuve cuatro meses sin hablar. Todo el mundo pensó que había quedado afásico. Estuve atendido en los mejores lugares y conocí un montón de casos. Estuve primero en el Austral y después en el Hospital Fleni. Igual no se arregla solo con eso. Hay cosas que no se pueden explicar, son cosas que me pasan después del accidente, de la energía...no es que soy Dalai Lama, yo soy el mismo tipo que era siempre, pero hay cosas...yo entiendo que Dios existe...

-¿Crees que Dios es esa energía?

-Sí. Yo soy católico, no practicante, pero creo mucho en la energía. Y algo de allá arriba me dijo que me tenía que quedar. Una de las cosas que te puedo describir, no si es real o es algo, como dijo Víctor Sueiro, que había visto una luz. Yo no vi nada de eso, pero sí recuerdo, no sé si es un recuerdo de antes de despertarme o no, pero lo puedo describir perfectamente. Me acuerdo de un coso todo negro, en un cuarto todo negro y lo único que tenía era una voz de ultratumba que me dijo “¿qué elegís? y yo le dije que elegía vivir... Sentí eso, que había algo que me dejó acá, no se por qué.

-Te pasó algo durísimo, pero vos decidiste seguir. ¿Hoy cómo seguís?

-Mi vida está llena de cosas. Me pasó de todo en mi vida, antes del accidente también tuve cosas súper delicadas. Perdí la posibilidad de seguir extendiendo mi carrera deportiva en el exterior por un video porno que me grabé cuando era pendejo, fue una chiquilinada. Perdí mi carrera deportiva en Brasil. Fue una pelotudez, que debería haber quedado adentro de cuatro paredes, con un amigo -ex amigo-, pero salió y me mató sobre todo a mí, que estaba en el auge de mi carrera. Estaba corriendo en el exterior, estaba corriendo acá en Argentina, con muchas marcas que me dejaron de auspiciar. Eso fue el principio del caos.

Mauro se consagró campeón del
Mauro se consagró campeón del Turismo Carretera con apenas 22 años (Foto Maximiliano Luna)

-¿Y hoy cómo es tu día a día?

-No tengo que explicarle nada a nadie. No tengo jefe. Hago lo que puedo. La verdad es que ya se acabó la vida de estrellato, la plata. Tengo que arreglármelas como puedo. Vendo autos, vendo autopartes. Sigo ligado al automovilismo. Vendí mi equipo hace un par de meses, en diciembre del año pasado. Lo tiene Emiliano Spataro ahora, porque tampoco es lo mío, ¿viste? Me estaba volviendo loco con eso, porque una cosa es ser cantante y tocar la guitarra y otra cosa es armar el escenario, armar un show, todo. Nada que ver. Pero bueno, de todo lo que me pasó en la vida, siempre salí adelante. El tema del video porno fue un golpe durísimo, psicológicamente para mí fue muy duro. Me bajó mucho la moral y tenía que salir adelante. Al año siguiente estaba peleando el campeonato del Top Race con Agustín Canapino, aunque primero me prendí fuego con el auto de carrera... Canapino es alguien que va camino a ser el mejor de la historia. Agustín defiende a Chevrolet y yo toda la vida defendí a Ford. Cuando nosotros arrancamos, yo iba a tratar de ser el reemplazante del Gurí Martínez, que era en ese momento el ídolo, y él de Guillermo Ortelli. Creo que Agustín los va a superar y quedará como uno de los más grandes de la historia.

-¿Qué otras cosas viviste después del accidente?

-Me enamoré por primera vez en mi vida. Me enamoré de la hija de un paciente. Le propuse casamiento en un programa de televisión. Después vino la pandemia. Parecía joda. Mis amigos me cargaban, me decían “hermano, hiciste la pandemia, vos que sos una rata, para no hacer el casamiento” (risas). Al final no nos casamos, después la relación se fue desgastando. Me separé. Conocí otra persona. Y ahora apareció Mica, la conocí por las aplicaciones. Te soy sincero, yo fui a buscar otra cosa, pero saqué un diamante. Esto demuestra que en la vida no se puede programar nada, la vida es vivir, sin joder a nadie, pero tenés que hacer lo que quieras. Mica para mí es un ejemplo, la adoro, es buena mina. Me ayuda, la ayudo. Trabaja profesional, es terapista ocupacional. En la vida te puede llegar lo que sea: el amor, la plata, la guita, vos lo que tenés que hacer es surfear, surfear la ola. Yo hice mil cagadas, así que no soy ejemplo de nada, pero la clave es que vos tenés una tablita y tenés que saber que un día te puede venir un tsunami y otro día te puede venir otra cosa.

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