Luis Majul: “Milei es una persona distinta a cualquier otro presidente que haya tenido la Argentina”

El periodista y conductor estrena hoy la temporada número 27 de su programa “La Cornisa”. En esta entrevista íntima, enseña la trama de sus vínculos intrafamiliares, ensaya una lectura del panorama político del país y recuerda hitos de su trayectoria periodística, como la vez en que César Menotti se enojó por un título

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Luis Majul: “Milei es una persona distinta a cualquier otro presidente que haya tenido la Argentina”

“A mí me apasiona lo que pasa. Lo siento en las vísceras y me apasiona, por momentos me satura, me intoxica, y por momentos me genera mucha dopamina, adrenalina tratar de comprender qué es lo que está pasando tratando, tratar de interpretar, separar lo descriptivo de la opinión. Salir o entrar en la grieta todo el tiempo, la grieta o las sucesivas grietas que hay alrededor de una grieta madre, que sería ideológica”. Lo firma Luis Majul, en las vísperas de otro comienzo, otro lanzamiento, otra primera vez. Será el estreno de la temporada número 27 de La Cornisa. Durante su tiempo en pantalla, pasaron ocho presidentes. Él migró por tres canales: de Canal 7 pasó a América TV, donde permaneció 18 años, y que desde 2020 el programa se emite por La Nación+.

Javier Milei, Cristina Kirchner, oficialismo, oposición, paternidad, feminismo, periodismo, profesión, ideologías, política internacional. Majul habla de todo: de la influencia de sus hijos en su razonamiento, de los debates intergeneracionales, de los dilemas éticos en la profesión, de las entrevistas condicionadas y de los límites de los reportajes, de la primera versión del Majul periodista y del Majul empresario. Pero antes, ¿qué le provoca placer hoy? “Laburar como laburo. Poder organizar mi cabeza. Hacer cosas y tratar de entender el sentido de por qué hago las cosas. Yo considero, a esta altura de mi vida, que la gente que hace las cosas buscando dinero exclusivamente… no voy a decir que soy un altruista porque a mí me importa, pero si uno va primero por eso no sé si la pasa bien. Buscar las cosas que te mueven, que las cosas tengan sentido, eso sí me hace feliz. Luego, yo te podría repetir: cada vez que los veo a mis hijos, estoy tranquilo, con mi mujer, con mis amigos. Y estoy compartiendo cosas, no me gusta la palabra real, creo que se está sobre utilizando la palabra orgánico y algunas otras palabras ¿no? Que prefiero no usarlas porque se están sobre utilizando. Esas cosas me ponen pero muy bien, porque yo siento que me hacen sentir bien viste. Lo siento en el cuerpo”.

—Fin de semana, asado en casa con tu mujer, con tus hijos, con alguna pareja de amigos, guerra. Bombardeos en el mundo. Comunicados en Argentina.

—Primera comunicación con la gente que estoy compartiendo es la estoy pasando bien con ustedes, estoy disfrutando este momento, lamento tener que irme intempestivamente por algo que urge y que tiene que ver con cosas que me gustan y que forman parte de mi trabajo. Ponele que esta explicación, que la hago con detalle, metodológica, a veces no la haga. Bueno, yo muchas veces no hice esta explicación y lo di por sentado. No lo recomiendo. Creo que hay que detenerse y explicar por qué uno hace lo que hace. Lo que no significa que te comprendan automáticamente. Pero yo hoy, ayer decía chau y dejaba a todo el mundo patas para arriba. No todo el mundo porque tampoco el mundo gira alrededor mío, ese es otro gran aprendizaje eh. Quizás para algunos no sea tan importante también que me pare de la mesa y me vaya porque están viviendo su vida y está bien eso.

Majul reflexiona sobre el rol
Majul reflexiona sobre el rol del periodismo, el desafío de separar opinión, datos y la búsqueda de sentido en su trabajo

—¿Qué te llevó a ese aprendizaje, de qué vino?

—Yo siento que los años. Tener vínculos reales con personas reales.

—¿Algo de la paternidad?

—Sí bueno, sí. Nuestra generación creció con mucho cliché, el padre presente, el padre ausente, la madre ausente, el padre presente, el tiempo de calidad… Si en el fondo uno sabe que hace lo que puede y respetando su deseo y no lastimando a los demás va a estar bien eso también. Estoy cansado de escuchar declaraciones del tipo “estoy arrepentido de no haberle dado a mis hijos, y a mis hijas, y a mi familia, todo el tiempo que le tuve que haber dado”. Yo la verdad que no estoy arrepentido. Yo siempre estuve en el lugar, la mayoría de las veces me pude haber equivocado, estuve en el lugar y en el tiempo y en el momento donde tenía que estar. Probablemente le haya hecho doler a alguien por eso o quizás me lo reclamen. A veces hablamos de cosas con mis hijos y mi mujer, y de repente viene un pase de factura pero de cosas que yo ni siquiera me hubiera imaginado. O cómo vivieron mis hijos un momento en el que yo creí que era Superman y Batman todo junto y se las hice pasar recontra mal. Y al mismo tiempo me encuentro recordando cosas que mis hijos, o mujer o mis amigos, vivieron de manera diferente. Y eso no sé si es sabiduría pero es comprender el entorno que tenés alrededor. Cuando mi hijo o mi hija vieron algo que yo hice hace muchos años de una manera, en la que yo veía distinto, y mejor, o donde yo siempre me perdonaba y a ellos les hacía ruido, lo importante es conversarlo. No comprar “al final de la vida es la vida como la sienten, la viven ellos, y el final de la vida como la siento y la vivo yo”. Yo no dejo de ser yo por más que ame a las personas con las que estoy. Y en el laburo tampoco.

—¿Pero te encontraste pidiéndoles perdón a tus hijos?

—La palabra perdón me parece demasiado religiosa. Pedirles disculpas por alguna cosa, por algún dolor que yo les haya infligido, sí, sí. Aunque podemos conversar por qué lo vivió de esa manera. Es un ejercicio bastante complejo y bueno te diría porque si vos no sos un energúmeno y tenés algo de sensibilidad hay un punto que es el punto clave, donde vos te ponés en el lugar del otro. Pero todo en el lugar del otro eh.

—¿Te analizás?

—Sí claro. Casi toda mi vida me psicoanalicé pero ahora lo estoy haciendo una vez por semana y con un ejercicio, un intercambio muy lindo, muy emocional. Durante mucho tiempo fui paciente de psiquiatras o psicoanalistas que abrazaban métodos que eran muy buenos para la época pero que siempre eran un tanto distantes, ¿no? El vínculo médico-paciente tenía demasiadas barreras.

—Sí, el que no te decía una palabra.

—Sí, sí. Ahora no es que estamos a los besos, que somos amigos, pero compartimos emociones y a mí también me importa estar con una persona que está muy atenta a la conversación que tenemos.

—¿Hay alguna persona que logra con vos lo que ella quiera?

—Un montón. Un montón. Depende de cómo me agarres. Sí.

—¿Quiénes?

—Todos. Los que laburan conmigo y me conocen saben. Yo entiendo que saben, ¿no? Depende también el día que tengan ellos.

—¿Te bancás que la gente que trabaja con vos no esté de acuerdo tal vez?

—Mucho. Voy a ser más sincero todavía. Argumentame, convenceme. Porque muy probablemente en el lugar donde estoy, en los proyectos que estamos compartiendo, y en los proyectos futuros que vamos a hacer, es muy probable que como yo los impulso, ya haya pensado muchas de las cosas que vos me proponés y la manera. Entonces yo te voy a escuchar y no es que tenga la última palabra, pero yo sé a dónde quiero ir. Puedo fracasar. Si vos opinás otra cosa o me querés llevar por un camino diferente… Viste como las aplicaciones que te llevan para un lado, para el otro, yo confío en una aplicación. Tengo mucha confianza en una aplicación que es la mía. No soy el dueño de la verdad. Si vos me querés llevar por otro lado tenés que tomarte un tiempo para convencerme y decirme por qué.

—¿Tu hija te convence?

—Sí, sí. Porque es una gran profesional, está muy bien preparada. Es médica. Le faltan unas materias para recibirse de psiquiatra y me sorprende mucho el análisis. Yo la respeto mucho cuando hablamos de salud mental y la respeto todavía más cuando hablamos de vínculos y emociones.

La influencia de la paternidad,
La influencia de la paternidad, los vínculos familiares y las conversaciones con sus hijos marcan la evolución personal de Luis Majul

—¿En qué sentís que te hizo cambiar de opinión Victoria?

—Hay un momento en la vida en el que nuestros hijos crecen mucho más rápido y mucho mejor que nosotros en la misma etapa de la vida. Tanto Victoria como Octavio, su crecimiento intelectual, emocional y personal probablemente sea mejor que el de mi mujer no, que mi mujer hable por ella, yo hablo por mí, que el mío seguro. Están pasando por distintos momentos de la vida. Tienen diferentes sueños. Y además lidian en un mundo que en términos reales es mucho más difícil que el mundo con el que lidiábamos nosotros a su edad.

—Octavio alguna vez dijo que en privado sos un cago de risa y que en la tele actuás.

—Bueno, es una linda manera que tiene de decirlo. Es una manera linda y cariñosa. Está bien, puedo compartir la idea. Que actúo, a ver, ¿qué tipo de actuación? Yo creo que todos en la vida actuamos.

—En realidad dijo en la tele lo que mejor hacés es actuar. Yo te lo quise suavizar.

—No, no, no lo suavices, está bien. Todos actuamos en todo momento. Vos ahora le estás poniendo algunos tips a tu actuación. Ahora estoy actuando a que estoy haciendo un juego de roles, en este momento soy entrevistado. Dentro de un ratito voy a ir a presentar mi programa y me vas a ver de saco y corbata y con una cara diferente, porque depende el material que presente. En ese sentido hacemos un juego de roles. Ah no, porque ustedes no son periodistas, hacen show periodístico. También. También. Lo empezó a hacer, muchos lo hicieron, pero lo empezó a hacer Jorge Lanata y lo validó eso. Sí, actuamos. Sí, sí. Actuar para vivir diría, Baglietto creo que es.

—Piensan distinto ideológicamente

—Yo quisiera ver eso, no sé. Él busca las mismas cosas que busco yo. Y mi hija también busca las mismas cosas que busco yo. No le digo cómo tiene que vivir la vida a nadie. Sí una vez me encontré con una persona que hace política y estaba con toda su familia comiendo. Y me dijo “conocí a tu hijo Octavio, decile que venga que lo afilio”. Y yo le dije sí, está bien, pero conseguí el teléfono y llamalo vos. Es una persona grande, le digo. No es mi hijo, es Octavio Majul que escribió un libro que recomiendo, apasionante, leelo. Es cortito pero es muy reflexivo. Es músico. Es un montón de cosas.

—Hay un orgullo papá.

—No, no, no, hay un orgullo de una persona que hace y hace mucho. Y entonces yo miré a su familia, conocía a un hijo, a una hija, a otro hijo, los conocía. Y yo decía son todos iguales al papá. Y no me gustó lo que vi porque no tenía ni voz, ni voto. Prácticamente ni respiraba. Esperaba que hablara el padre para hablar ellos. Gente grande. Y dije sí, sí, llamalo vos. No le dije lo que pensaba en ese momento porque iba a generar un conflicto familiar y disparar un montón de cosas que no están buenas pero, a ver, no es que tampoco ande por la vida diciendo te recomiendo que tengas una familia donde todos piensen distinto y se caguen a trompadas. No. Pero si hay una base de amor dale, discutamos. Pero discutimos sobre todo, sobre el tipo de música. Nuestros hijos, los míos, crecieron escuchando muy buena música porque la mamá y el papá escuchaban muy buena música. Pero hoy discutimos sobre la calidad de la música y qué implica eso. Y mi hijo es músico y escucha también cuando nosotros hablamos cómo tiene que sonar alguien que canta, por ejemplo.

El conductor resalta la importancia
El conductor resalta la importancia del debate intergeneracional y cómo sus hijos, médicos y politólogos, enriquecen su perspectiva

—Hablábamos de cómo Victoria te hizo cambiar algunos pensamientos. ¿Con qué tipo de cosas tuvo que ver eso?

—Con el crecimiento de ella y mi propia evolución.

—Algo que me pasa con algunos hombres que hablo es que sus hijas mujeres los acercaron a cambiar algunas ideas vinculadas al feminismo.

—A ver, más que eso yo te diría si ella crece emocionalmente y tiene la evidencia científica como para un día contarme cuál es el comportamiento y la tendencia de una persona de determinada edad que vive determinados conflictos es mucho más rico que aprendiste feminismo con Victoria o aprendiste que mi hijo es doctor en ciencias políticas de la UBA. El primer doctorado en ciencias políticas de la UBA es de Octavio. Pero yo te mentiría si te dijera que, por supuesto que me enseña desde su perspectiva cosas de la política que yo no había visto nunca. Pero no es tampoco que… Esa idea de que aprendés de tus hijos, intercambiás mucho más.

—¿Se pelean por política?

—No. No. Cuando llega la época de elecciones se genera la reducción de los pensamientos, los gritos, la superficialidad con la que se discute por ahí te lleva a eso. Pero no, no, no. Sistemáticamente no, no, no.

—Sabés que Octavio algunas veces ha dicho cosas fuertes.

—Pero claro, pero es que las piensa y está bien. Las piensa y yo entiendo desde dónde las dice. Y también entiendo que están recortadas. También entiendo que hay diferentes etapas. Cómo yo voy a pretender que mis hijos o mis amigos, o la gente que me ama, de vez en cuando no esté enojada conmigo. Alguien agarró un micrófono en ese momento, pum, se enojó y está bien, ¿qué querés que le haga? Perdón, no hay ningún drama con eso.

—¿Tenés amigos kirchneristas?

—Tengo amigos kirchneristas. Sí. También está sobrevalorado cuántos amigos tenés. Yo tengo pocos amigos y tengo algunos amigos de los últimos años que los estoy empezando a revalorizar porque son de los últimos años que nos encontramos, porque tuvimos cuestiones en la vida vinculadas con la generación que nos hicieron encontrar, pero los tengo. Los tengo. No tengo todos amigos del palo. “Tiene que ser del palo, tiene que pensar como yo, tiene que medir como yo, pesar como yo y comer la misma comida que como yo”. No: gente diversa.

—¿Cómo calificás la gestión de Milei?

—A mí me parece que el presidente Milei es una persona distinta a cualquier otro presidente de la Argentina. Real, convincente y determinado. Para darte un ejemplo, el presidente que respondió fuertemente en el inicio de sesiones, en la apertura de sesiones, hay dos bibliotecas ¿no? Uno que ya lo tenía todo preparado porque arrancó con la idea de aplaudan los de la mitad, entonces les mojó la oreja e hizo que sucediera una seguidilla de chicanas. Y la otra es que él es así. Y yo te diría que se siente cómodo así. Yo tenía el discurso horas antes. En el discurso original, por lo menos en los discursos de Milei, están señaladas las partes que dicen aplausos por ejemplo. Está el texto y dice “pausa, aplausos”. Entonces se supone que él hace pausa y aplauden. De hecho lo hacía. Ahora, en la realidad empezaba a leer, interrumpía y se puteaba. Empezaba a leer, se interrumpía y se puteaba. A mí me cuesta pensar que eso estuviese armado. Entonces si vos me decís “¿ese es Milei?”. Ese es Milei. ¿Y sabés qué me gusta también? A ver, no me gusta, me parece que eso es su fortaleza, la determinación que tiene. Te voy a dar otro ejemplo. Yo discuto con periodistas, no discuto, pero pongo con el dato con periodistas, economistas, políticos, y digo che, la última cifra del INDEC dice que el desempleo, no es que hay pleno empleo eh, pero que el desempleo no creció si no que está bajando. Y Milei lo repite cada cinco minutos. Entonces, primero desando el camino, Milei repite eso cada cinco minutos. Después me voy a las cifras. Dice que está bajando. Y un montón de gente dice que el desempleo y la desocupación están subiendo. ¿Sabés lo que hubiera hecho Macri en su gobierno? “No nos creen”. Y se hubiera quedado tranquilito y calladito. No hagamos más ruido. Nosotros sigamos por nuestro camino. Y se lo comieron en su propia moderación y en su propia elegancia. ¿Sabés cuál es el único antecedente de un presidente al que mientras hacían la apertura de sesiones le respondían y lo chicaneaban? Mauricio Macri. ¿Sabés cuándo fue? No me acuerdo si hace dos o tres años. ¿Sabés qué dijo Macri, palabras más, palabras menos? Eso que están haciendo habla más de ustedes que de mí, y ahí terminó y siguió con el discurso.

—¿Te gusta más esto que vemos?

—No, no me importa. A ver, yo no concibo la vida en términos de like, te gusta o no te gusta. Yo te digo lo que sucede. Entonces, al Macri moderado se lo comieron en cucharita. A Milei determinado él defiende.

—A él sí le importan los likes.

—A mí también. Obviamente en términos de redes y todo eso me importa. No en la cosa personal, sobre todo en mis medios. Pero no es like o no like, es la determinación también es importante. Hay un ecosistema que te dice que la desocupación está en alza, y no sucede eso. Claro, vos ves los 920 empleados de Fate y decís che, es imposible no darse cuenta de eso. Pero eso es una parte de un todo. Y el todo es diferente a cómo lo presentan. ¿Sos oficialista Majul? No, trabajo con datos. Me entendés, ¿no?

La visión de Majul sobre
La visión de Majul sobre Javier Milei lo describe como un presidente determinado que marca diferencias con sus antecesores

—¿Te molesta cuando dicen que sos oficialista, que sos cercano al presidente?

—No, no, yo siempre he tenido vínculos periodísticos con casi todos los presidentes porque un presidente es la principal fuente de información.

—Te lo cambio entonces. ¿Te molesta cuando dicen que lo bancás demasiado al presidente?

—No, yo no banco a nadie. Yo me banco a mi familia, a mis amigos y a la gente que quiero. Y no me molesta, que digan lo que quieran, qué sé yo. El otro día apareció en un programa que yo digo que es la versión berreta de 678 que se llama 11, 11, se llama 11, 11 por la dirección de San José de Cristina. Y apareció un chiquito, un influencer. Le mando saludos. Creo que se llama Yamil. Bueno, y entonces hace su presentación, dice yo no sé si me va a ir bien pero estoy acá por este, y empieza a nombrar periodistas, Trebucq, bueno, unos cuantos, me nombra a mí, como su razón de ser. Y yo le dije, le contesté porque no puedo llamarlo porque no tenía ganas, le dije che, no, te va a ir mal. Si vos empezas a comunicar así te va a ir mal. Vos tenés que comunicar desde tus ideas, no por oposición a otro. Y respondiendo a tu pregunta, me importa nada qué digan. No me importa.

—¿La posición del presidente de enfrentar a un cierto sector del periodismo o a ciertos periodistas?

—A mí no me gustan ni los insultos ni los adjetivos. Ni en el presidente ni en nadie. A veces yo mismo me encuentro adjetivando e insultando y tampoco me gusta en mí.

—¿Está bien vincularse así con la prensa desde un gobierno?

—No. No está bien. No me gusta cómo se vincula el presidente con la prensa.

—¿Es un momento raro para ser periodista?

—Apasionante me parece a mí. Para ser periodista es apasionante. Somos puestos en cuestión y eso es muy desafiante. La inteligencia artificial puede hacer cosas iguales o mejores que las que hacemos nosotros. Eso es… A mí cuando me preguntás, ¿qué te gusta? A mí me gusta, es desafiante.

—¿La política internacional te gusta?

—Me gusta. No soy un experto y entonces soy muy cuidadoso en decir o hacer cualquier cosa que no forme parte de lo que yo puedo comprender. Me gusta. Me gusta todo, yo soy periodista, soy curioso. A ver, ¿qué me gusta? Hoy le pregunté a Andrés Repetto, ¿qué me mueve? Necesito saber cómo, qué tipo de inteligencia y precisión tienen Israel y Estados Unidos, como para decir yo quiero apuntarle a este tipo, sé que va a estar a esta hora. Le apunta y le pega viste. Se acabaron las guerras convencionales. Porque es con un nivel de precisión. A ver, te apuntan con un misil desde no sé cuántos miles de kilómetros, se acabó el cuento. Eso a mí me impresiona sobremanera. Y no es algo que es ajeno a la política internacional. ¿Qué me impresiona sobremanera? Que un día Trump se levanta, vienen un par de asesores y le dicen “mirá, si vos arreglás con Delcy Rodríguez, lo sacás de una oreja a Maduro, abajo más o menos lo arreglamos y después podemos hacer lo mismo con Cuba y si nos sale bien por ahí hacemos lo mismo con Irán”. Desde mi mirada clásica no me entra en la cabeza eso pero sabés qué Tatiana, está sucediendo. Sucede y es real.

—Está sucediendo y no es un partido de TEG.

—Exactamente.

—¿Y la posición que Argentina está tomando frente a todos estos sucesos en el mundo?

—A mí me gusta la idea de que el acuerdo y el alineamiento con Estados Unidos, Israel y otras potencias cercanas sea una política de Estado y no dependa de la relación entre un presidente y otro. Eso sí yo lo comprendo. Lo dijo el presidente en su discurso y está bien que exceda el vínculo o las elecciones que puedan ganar o perder Milei o los Estados Unidos. Porque para mí hay una discusión profunda que es el sistema democrático y Occidente y a las puertas del sistema democrático lo están golpeando dictaduras autoritarias y sangrientas como las que nosotros conocemos como la de Irán por ejemplo.

—Volvió Nahuel Gallo. ¿Qué te pasa con esas noticias?

—Me conmueven. Me gusta. Yo estaba pensando… porque hay una carrera de aprovechamiento político a ver quién se adjudica. Muchos de nosotros hablamos con la mujer de Nahuel Gallo cuando no era noticia ni daba rating ni a nadie le interesaba. Ese tipo de cosas también contribuyeron. Puede ser el avión que siempre usa el Chiqui Tapia. También. En ese sentido si es así, o porque como dice el gobierno che, como es medio chavista y es amigo de los chavistas, los chavistas le quisieron mojar la oreja al gobierno. Por lo que sea. El primer dato concreto es que volvió Nahuel Gallo. La foto y el video es el papá abrazando a su hijo y el hijo. Eso es. Todo lo demás es…

—Es análisis posterior.

—Es análisis posterior pero… ¿vos creés que lo va a hacer mejor persona a Tapia eso o a Nakis o los que estuvieron ahí? No.

—No cambia ni un centímetro de la investigación judicial que está sucediendo.

—Para mí no. Al contrario. Yo creo que en la Argentina hay de todo, hay fiscales, jueces entongados, y hay otros que no les importa nada. El doctor Amarante cuando le denegaba su viaje a Venezuela no lo hizo sabiendo que iban a traer a Nahuel Gallo, lo hizo con argumentos muy concretos y técnicamente impecable. Yo no lo conozco, no hablé nunca con Diego Amarante. Le damos like viste. Like, like.

—¿Qué pasa con el kirchnerismo?

—Está un poquito disgregado, desintegrado, confundido y hoy no es alternativa. Eso pasa.

—¿Cristina sigue siendo importante en el mapa político de la Argentina?

—Sí, sí, tiene una base de intención de voto y cierta religiosidad que todavía la hace preponderante. Sí, sí. Este es el problema que tiene Kicillof. El otro problema es que no tiene una propuesta alternativa. A este gobierno le podés entrar por donde quieras. ¿Críticas? Elegí diez y yo te elijo veinte más. Pero no hay un proyecto alternativo. Entonces ese es el problema que tiene el kirchnerismo. Y además estuvo 16 de los últimos 20 años. Desastres hizo. El último gobierno kirchnerista, todas sus expresiones, porque eran todos juntos, era la unidad de la unidad de la unidad, Alberto, Cristina, Massa, el kirchnerismo, La Cámpora, Grabois, todos juntos. Todos, todos, todos juntos fue el peor gobierno de la historia. No se salvó ni uno ahí. Me parece que va a tardar un tiempo en recomponerse. O por ahí es la Argentina pendular ¿no? Inflación, pum, pum, pum. Yo eso todavía no lo estoy viendo.

—¿Te arrepentís de alguna nota que hayas hecho?

—No me arrepiento de haberla hecho, me arrepiento del modo que hice la nota. Sí, sí, siempre cuento lo mismo, una que le hice a Sofovich en el momento, en ese momento era odiado por todo el país y yo lo avasallé tanto que lo terminé convirtiendo en víctima. Me arrepiento de la nota que le hice a Fernando Peña hace muchos años porque estaba descontrolado y yo tendría que haber llamado a un corte inmediatamente y fui poco profesional y siguió, y siguió. El número subía, subía, aunque no había minuto a minuto. Pero la nota no es un lindo recuerdo. No estuvo buena. No me arrepiento, aunque las podría haber hecho mejor, eso sí.

—¿Vale entrevistar a todo el mundo o hay gente a la que no se le da micrófono?

—Depende el contexto. Yo creo que en términos generales vale. Pero si ya sabés cómo viene. Si a mí viene, a ver, tipos como Grabois que es un tipo que viene, pero como actitud. Va a tu casa, se come la milanesa y se hace popó en el living. ¿Para qué lo voy a invitar a mi casa? Si no respeta las reglas mías como anfitrión… Ese para mí es mi límite. Todo lo demás, si discutimos ideas y preguntamos... El otro límite es el tiempo. Esta nota no la vas a poner completa porque tenés un tiempo y el límite es el tiempo.

—¿Aceptás algún condicionamiento para entrevistar a alguien?

—También depende. A mí hace unos años me pasó que me da una entrevista Messi y el Barcelona te pedía un informe de por dónde vos querías que fuese la entrevista. No te prohibía nada pero de alguna manera te marcaba ciertos límites y tenían todo el sentido esos límites. Por supuesto que muchos colegas dicen “yo jamás me sometería a ningún condicionamiento”. Los conozco a todos, después los veo diciendo “sí, sí, por favor, no te pregunto nada”. O hacen que preguntan. En ese contexto me parece que es correcto el pedido y está en vos hacerlo o no. ¿Vos qué hubieses hecho? El Barcelona con las sugerencias que te pedía de alguna manera, el club eh, vos contestabas diciendo “che, no le vayas a preguntar sobre política a Messi”. ¿Vos qué haces, la hacés o no la hacés la nota con Messi?

—Pero si un político te dice no me preguntes por tal cuestión de corrupción y, ahí si hay un tema.

—Y eso sí. No es aceptable.

—¿La nota con Menotti fue en el ’82?

—Ah. ¿Con César Menotti? Sí. Qué gran nota. Yo trabajaba en la revista El Porteño. Sí.

—Es una linda anécdota.

—Sí. Bueno ves, ahí tenés, es un buen ejemplo. El Flaco, como me había introducido un amigo, me trataba chiquito, qué sé yo. Y yo le pregunté y en un momento me dijo “yo pude haber sido Perón”. Y yo le puse de título. Y el Flaco se me recontra enojó. ¿Y sabés qué hice? Reaccioné como un periodista. Ahí me di cuenta que era un periodista. Dije que se enoje, qué sé yo. Por supuesto yo lo lamentaba porque en ese momento tenía un poder el Flaco que parecía que te pegaba un grito y se te venía el mundo abajo. Pero si vos me preguntás si soy el mismo, básicamente sí.

—¿Te cae más simpático ese del ’82 que entrevistó a Menotti, que era un periodista joven, o el del 2026 ya empresario también?

—Todo, todo. A ver, la respuesta ideal sería el impertinente de los veintipico con este que soy ahora. Eso quién te lo cambia. Pero estoy bien ahora como estoy, sí, sí. Estoy más completo. Más completo.

—¿Estás contento, es un buen momento?

—Sí, sí. Ese casi niño nunca soñó con estar en el lugar donde está hoy. Yo estoy en un momento de mi vida en que debo detenerme y empezar a agradecer a mucha gente que estuvo cerca mío y no quiero que pase. Pero no como una especie de camino de miguitas melancólico. Sí para ver realmente cómo se construye uno o cómo no. En la industria en la que trabajamos nosotros, que es la industria de la atención, siempre pasa mucha gente y a veces esa gente no está mucho tiempo con vos. Hay un montón de gente que pasó y que pisó los mismos lugares donde yo pisé a la que yo voy a empezar a llamarla en algún momento y voy a agradecerle.

Fotos: Adrián Escandar

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