Titina Vázquez: el amor que no esperaba después de los 40, cómo construyó su comunidad y el clic personal que la llevó a reinventarse

En Ellas, la fashion blogger repasó el giro que dio a su vida al dejar una carrera corporativa en el mundo del derecho para apostar al universo digital. También habló del proceso personal que transformó su manera de vincularse, de cómo conoció a su marido y de la vida que logró crear a partir de decisiones tomadas con libertad y convicción

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“Cumplí 40 y dije: ‘Quizás estoy predestinada a continuar sola, estar con gente, pero no tener una pareja formal’. Pero me veo el dedo y no lo puedo creer”, recordó Adriana Vázquez, más conocida en redes sociales como Titina Vázquez, durante su paso por Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae.

Apenas unos meses atrás, la creadora de contenido y abogada vivía convencida de que el amor formal se le había escapado. Hoy, observa su anillo de casada y repite, entre risas y asombro, que la vida puede sorprender incluso cuando había encontrado su propio equilibrio.

A lo largo de su charla, Adriana compartió cómo el proceso de autoconocimiento, el trabajo terapéutico y la apertura a nuevas experiencias le permitieron transformar su vida y redefinir sus vínculos. Desde la decisión de dejar la abogacía hasta la conformación de una familia ensamblada y la consolidación de su comunidad digital, su historia muestra la importancia de respetar los propios tiempos y elecciones.

“Estoy súper agradecida, aprendí muchísimo,
“Estoy súper agradecida, aprendí muchísimo, pero no soy feliz”, transmitió Titina Vázquez al área de recursos humanos en el momento de su renuncia. (Cristian Gastón Taylor )

Cambio de vida: de la abogacía al mundo digital

Durante años, Titina mantuvo una vida profesional “muy esquematizada”, como ella misma la define. Ejercía como abogada en el departamento de legales de una empresa internacional y, en paralelo, fue una de las primeras en apostar por el mundo digital. Ese doble recorrido la llevó a experimentar un quiebre cuando notó que el cuerpo le enviaba señales de incomodidad.

“Estoy súper agradecida, aprendí muchísimo, pero no soy feliz”, transmitió al área de recursos humanos en el momento de su renuncia. La decisión no fue sencilla: su familia, especialmente su padre, se preocupó por el futuro de una hija que dejaba una carrera estable para lanzarse a lo desconocido. “¿Qué vas a hacer? ¿Bloguera? Sos abogada. ¿De qué vas a vivir?”, recuerda que le preguntaron. Sin embargo, la organización y la confianza en su camino la impulsaron a seguir construyendo una identidad propia, esta vez en las redes sociales, mucho antes de que existieran plataformas como Instagram.

El salto fue posible porque, según dice, siempre visualizó el proyecto digital como una actividad profesional, no solo como un pasatiempo. Después de trabajar durante 8 años en el departamento de legales de una empresa americana, Patentó el nombre de su blog y asumió los riesgos de un terreno nuevo en el que no estaba garantizado el éxito. “Era un campo muy nuevo. Yo tampoco sabía qué iba a pasar”, reconoce. Pero ese proceso de construcción, de prueba y error, también le permitió descubrir que la felicidad estaba en animarse a cambiar, aun cuando eso implicara romper con las estructuras y expectativas ajenas.

"Yo siempre dije que no
"Yo siempre dije que no iba a ser mamá por decisión propia", confesó Titina. (Cristian Gastón Taylor )

El amor después de los 40: pareja y proceso personal

Titina se casó con el abogado Juan Manuel Gallo en una celebración que combinó emoción, moda y figuras del espectáculo. Tras realizar el civil en Buenos Aires, la pareja festejó con una gran boda en una estancia en José Ignacio, Uruguay, rodeados de unos 280 invitados entre familiares, amigos y personalidades del mundo social y mediático. La ceremonia tuvo momentos muy emotivos, como cuando el hijo de Gallo les entregó los anillos y la conductora Verónica Lozano ofició de maestra de ceremonias.

—¿Por qué sentías que el amor formal quizás no iba a llegar a tu vida?

—Cumplí 40 y dije: “Quizás estoy predestinada a continuar sola”, tener gente, pero no pareja formal. Pero me veo el dedo y digo: “No puedo creer”.

—Decís me veo el dedo porque estás…

—Porque estoy casada hace muy poquito.

—¿Y cómo fue ese cambio de perspectiva?

—En ese momento dije: “No va a llegar”. Pero llegó.

—¿Y por qué pensaste que no iba a llegar? ¿Qué disparaba ese pensamiento?

—Porque soy una mujer muy independiente y es muy difícil congeniar con una pareja, con alguien que te entienda, con un compañero. Para mí la pareja tiene que ser un compañero y no lo lograba. Yo no la estaba pasando mal, para nada, tenía muchos viajes, laburaba a full... Pero me pasó esto que te dicen mucho: “No hay que buscar porque cuando no buscás, aparece”. Yo creo que también cuando te sentís en armonía, está bueno tener una actitud de apertura a conocer a alguien.

—¿Sentís que a medida que va pasando el tiempo, esa apertura a la que te referís se va condicionando un poco más porque uno se llena de mañas y tiene sus tiempos?

—Sí, obviamente. Vas creciendo y tenés tu rutina, tus mañas, llámalo como quieras. Te condiciona un poco porque no querés ceder...

—¿Qué cambios sentís que hubo, si es que lo hubo, en ese momento previo a conocerlo a tu marido?

—Sí, hubo un cambio. Yo trabajé mucho, tengo mucha terapia que me ayudó a acomodar y a modificar ciertas cosas que yo me di cuenta de mi ser y empecé a trabajar también inconscientemente. Yo era muy combativa y empecé a tomarme las cosas de otra manera. Como que solté...

—O sea, el cambio arrancó en vos.

—Sí, 100 por ciento. El clic lo hace uno. Pero era un poco algo interno y algo que venía del exterior, escuchando a la gente que me quiere. Y dije: “Por ahí tengo que prestar un poco de atención, quizás debería modificar algunas cosas”. Porque uno no nace perfecto, ¿no?

—¿Te pesó en algún momento escuchar “qué pasa que no llega” por parte de tu entorno?

—No sé si me pesó porque siempre estuve rodeada de amistades divertidas, gente que me quiere, gente muy leal. Pero ves por ahí tu amiga más cercana que ya se casó o que tuvo su primer bebé y ahí la cabeza empieza a hacerte un poco de ruido. Pero nunca la pasé mal, nunca fue una soledad con tristeza, inclusivo en pandemia.

Matrimonio y convivencia: redefinir los vínculos

—¿Cómo conociste a tu marido?

—Lo conozco en un restaurante, un sábado de mucho frío. Yo iba a un cumpleaños, él estaba en otra mesa, no era de mi círculo íntimo, ninguno de los dos nos conocíamos. Preguntó por mí, después de una hora y media ya estábamos hablando en la misma mesa.

—¿Cómo fue la primera cita?

—Nuestra primer date fue afuera, en New York. Yo me iba de viaje, él se iba de viaje también, y almorzamos juntos.

—¿Cuándo fue la propuesta de casamiento?

—A los ocho meses. Un día viene con una cajita y me dice: “Bueno, yo me quiero casar con vos, a tu manera. Vos elegís todo”. Tenía miedo de que le dijera que no porque yo siempre fui muy independiente. Estaba nerviosa, pero le dije que sí. Cuando le conté a mi familia y a mis amigas no lo podían creer.

—Es una historia que en general te pasa a los 20, ¿cómo lo viviste a los 40? ¿Qué Titina encontró?

—Me sorprendió a los 43 con la propuesta y me casé a los 44. Encontró una Titi 100 por ciento segura, madura. Hay cosas que uno ya no tranza. Cosas que ya las hice a los 20, a los 30 y está muy bien haberlo hecho. Tuve otras parejas largas, pero por algo no funcionaron. Aprendí muchísimo y todo eso creó a la Titi de ahora. Así que no reniego para nada de todos mis amores pasados.

—¿Sentís que el casamiento cambió algo en la vida diaria?

—Ahora te digo que no me cambió nada. Pero él también es muy independiente. Yo creo que nos llevamos bien por eso. Yo necesito calidad de tiempo, no estar 24/7 hablándonos. Para mí lo importante es la conexión, una buena charla en un momento del día.

Adriana Vázquez, creadora de contenido
Adriana Vázquez, creadora de contenido y abogada, narra su transición del mundo legal al digital y su búsqueda de autenticidad en redes sociales en Ellas, con Luli Fernández. (Cristian Gastón Taylor )

Maternidad, decisiones personales e integración familiar

—¿Qué lugar ocupa la maternidad en tu vida?

Yo siempre dije que no iba a ser mamá por decisión propia y siento que no tengo ese instinto materno. Sentí que me iba a despertar y nunca se me despertó. Con el hijo de él estoy aprendiendo mucho, porque estoy aprendiendo un rol que no me conocía a mí. Respeto muchísimo el rol de la madre y no soy la madre. Así que nunca voy a perturbar ese vínculo. Me siento como que soy una tía copada. Es un desafío.

—¿Cómo te ha sorprendido la vida, no?

—Sí, no lo puedo creer (risas). Las cosas pasan por algo y cuando uno hace ese clic interno y tenés una sensación de apertura, cambia algo y recibís algo diferente.

—¿Sentís que hay un momento en la vida en que una mujer se reconoce merecedora de una linda historia? ¿Energéticamente te pasó algo así?

—Sí. Yo creo que merecía esto que estoy pasando. Me lo merecía. Siempre fui muy noble en mi camino, en mi construcción personal y profesional. Siempre me la jugué con lo que quise, con muchos códigos, con mucho respeto. Entonces necesitaba tener a un hombre que te dé un abrazo, pero ese abrazo que es un par. Pasando los 40 dije: “Estaría bueno tener un par, un compañero”, pero no para que me cambie mi visión, sino que me la respete. Siempre tuve pareja en todas mis etapas, pero ahora necesitaba que esa persona destaque y realce todo lo que soy y lo que fui creando en todo este transcurso. Es gratificante sentirte valorada.

—¿Juan quería tener más hijos?

—No y esto se habló obviamente cuando lo conocí. Es muy importante porque no podría sino formar una familia con dos expectativas o deseos diferentes. Sería muy injusto. Yo lo vivo con naturalidad el hecho de que no se me despertó el deseo. Pero a veces no cae bien.

Construcción de identidad: autopercepción, redes y exposición pública

Al consultarle qué le diría a la Titina de hace 10 o 15 años, con la experiencia de su vida actual, advierte que se encontraría con una versión más combativa de sí misma. “Tomate el tiempo de escuchar y después procesá”, aseguró al imaginar ese encuentro.

Desde los orígenes de su blog, mucho antes de que el mundo digital se masificara, siempre buscó transmitir naturalidad y cercanía. Esa autenticidad se refleja en la relación con su comunidad virtual: muchas seguidoras la acompañan desde los comienzos y se sorprendieron al ver el anuncio de su casamiento. La reacción fue de apoyo y buena energía, algo que, según cuenta, se debe a que siempre mantuvo su espacio “tranquilo y de opinión muy suave”.

A pesar de las miradas ajenas y de quienes no entendieron sus decisiones, Titina nunca dudó en mostrarse tal cual es ni en defender el derecho a elegir sin rendir cuentas. “Qué importante es aprender a escucharte y no traicionarte en la búsqueda de la mirada ajena”, reflexionó. Y agregó: “Se trata de hacer una lectura interna, desde la escucha y la introspección, para que aquello que te encuentre te encuentre en un mejor lugar”.

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