La Tora Villar: historias íntimas jamás contadas, su pasado como amante y la relación que marcó su camino hacia la fidelidad

En Casino Deluxe, la ex Gran Hermano explicó cómo construyó su personaje, reflexionó sobre los vínculos que la marcaron y contó cómo aprendió a poner límites frente a la exposición pública. Además, habló de errores del pasado y reveló cómo se imagina su futuro en los medios

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“Nacho (Castañares) fue la persona en la que más confié y la primera a la que le fui fiel”, reconoció Lucila Villar, más conocida como La Tora, en su paso por Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae.

Lucila, ex participante de la edición 2022 de Gran Hermano, es influencer y host del streaming del programa. Se convirtió en una de las figuras mediáticas emergentes tras destacarse por su personalidad frontal y su fuerte impronta frente a cámara en el ciclo emitido por Telefe.

Luego de su paso por el reality, amplió su presencia en televisión y en el ecosistema digital, donde participó en proyectos vinculados al universo del reality y consolidó una comunidad propia en plataformas como Instagram y TikTok.

En paralelo, se mostró dispuesta a exponer aspectos íntimos de su recorrido personal, desde su salud emocional y su vínculo con la fe hasta definiciones sobre su vida afectiva. En la entrevista, repasó la intensidad de sus vínculos y distintas etapas que atravesó en una charla sin filtros, atravesada por confesiones, juegos y anécdotas ligadas a la exposición pública.

Lucila habló sobre sus vínculos
Lucila habló sobre sus vínculos con ex participantes de Gran Hermano, destacando la amistad con Juli Poggio y el vínculo conflictivo con Alfa. (Maximiliano Luna)

“¿Para qué querés el millón de dólares?” fue la pregunta disparador, que la invitada respondió con determinación. Uno de sus sueños es crear una marca de gafas e invertir parte del dinero en ese proyecto. “No es algo que esté pasando ahora, pero es algo que va a suceder”, aseguró al referirse a su deseo de lanzar un emprendimiento propio.

Entre bromas y especulaciones, sumó la idea de comprar un departamento en Brickell, Miami, y fantaseó con una vida de lujos y derroche, aunque aclaró que no es de adquirir artículos caros, salvo algunas excepciones. También mencionó, en tono humorístico, la posibilidad de montar una fábrica de hielo para competir con el principal actor del rubro, lo que despertó risas.

En su lista de anhelos incluyó viajar con amigas y, si el presupuesto lo permite, comprarse alguna cartera de lujo, aunque insistió en que el dinero estaría destinado, ante todo, a concretar proyectos personales y a compartir experiencias con su círculo cercano.

La personalidad de La Tora y su transformación

Lucila explicó cómo construyó el personaje de La Tora y la distancia que existe entre esa figura y su verdadero yo. Contó que suele hablar de La Tora en tercera persona, como si se tratara de alguien completamente distinto a ella. “La Tora es la combativa, la que va para adelante. Es la que se pelea con todo el mundo, la que no le importa”, afirmó.

Describió a ese alter ego como alguien de carácter fuerte y hasta torpe, con una actitud frontal que se hizo evidente en su paso por la casa más famosa de la televisión. Sin embargo, reconoció que con el tiempo aprendió a moderar sus reacciones y a decidir qué batallas realmente le convenía dar.

“Era bastante brava”: el pasado
“Era bastante brava”: el pasado como amante de La Tora y la vida que dejó atrás. (Maximiliano Luna)

Vínculos, relaciones y aprendizajes

—En este juego hay caras relacionadas a tu historia y vos tenés que ir apostando fichas según el cariño que les tenés y el bien o el mal que te ha hecho en tu vida.

—Vamos a ponerle el número 100 a Juli Poggio porque creo que podría ser una buena socia en alguna marca. La quiero mucho, es icónica, así que le pondría un 100. Con Alfa tengo amor-odio. Lo odio y a veces lo quiero. Está gagá. Encima ahora digo esto y después va a salir haciendo un vivo, un reel respondiéndome. Yo ya lo conozco, pero igual lo quiero...

—Para mí deberías ponerle 50 porque tiraste como un hate y un love al mismo tiempo.

—Bueno, vamos a ponerlo a Alfa un 50. Hay algo de él que me enoja y me molesta, que claramente es un espejito mío. Pero a la vez también lo quiero, ¿entendés? Porque llego a entender parte de su vida que ha contado. Compartí mucho tiempo con él y compartí la mejor experiencia de mi vida. Entonces lo quiero también.

—¿Y los demás?

—Vamos a ponerle 25 a Nacho, porque me llevo bien la verdad. Hemos hablado de un montón de cosas. He estado para él, él ha estado para mí, así que un 25.

—Y del 1 al 10, ¿cómo lo puntuarías como ex?

—Creo que un 8. No estuvo mal. De hecho, fue en la persona que más confié y fue la primera persona a la que le fui fiel, así que punto para mí. Lo quiero. Con él y con mi última relación, fui fiel.

—¿Por qué tus vínculos anteriores estaban cargados de infidelidades? ¿Era de parte tuya o de tus parejas también?

—Ambas (risas). Era un cachivache. En la vida de antes era bastante brava. Después me pasó que conocí a Cristo y un montón de cosas que después decía tipo “pecadora”. Me hizo ver realmente lo que valen las cosas, desde la fidelidad, el trabajo, la vida misma, todo. Siempre lo digo que fue lo mejor que me pasó en la vida.

—Te queda Coty. ¿Qué puntaje le ponés?

—A Coty le vamos a poner un 10. Porque sí.

Experiencias con el fandom y los límites de la exposición

Lucila compartió una anécdota sobre los límites que establece frente a la exposición mediática. Relató el caso de una fanática que, tras seguirla durante todo su paso por la casa y en redes sociales, logró acercarse a su familia mientras ella participaba del reality.

Explicó que, como su entorno desconocía la magnitud del fenómeno, la presencia de seguidores no despertaba sospechas. Esta persona llegó a coordinar tareas, hablar con sus padres e incluso pegar carteles cerca de la casa de su madre. La situación le resultó invasiva y, una vez fuera del programa, se ocupó de dejar en claro que no deseaba que volviera a repetirse. “El límite soy yo. Con ellos no”, remarcó al referirse a la necesidad de proteger a su entorno.

A pesar de esas experiencias, valoró el apoyo de sus seguidoras y destacó la red que se genera con quienes la acompañan desde hace tiempo. Villar contó que mantiene un trato cercano con las fanáticas que viven en su ciudad y reconoció que siempre están atentas a sus proyectos, defendiéndola en momentos difíciles y celebrando sus logros.

La Tora proyecta un futuro
La Tora proyecta un futuro como conductora televisiva de prestigio, inspirada por figuras como Susana Giménez y Moria Casán. (Maximiliano Luna)

Confesiones íntimas y cambios a futuro

—Si digo: “Yo nunca fui amante”.

—Sí, un par de años. Los dos nos conocimos cuando estábamos de novios, después yo me separé, él siguió y bueno, en esa seguidilla, nunca nos dejamos de ver. Yo deseaba que él deje todo por mí, pero no pasó. Estuve más de tres años, pero hizo la historia también. Yo debía tener 20 o 23 años. En 2014 más o menos.

—¿Y cómo terminó esa historia? ¿O todavía no terminó?

—(Risas). Seguimos, pero siendo amigos. Me acompaña en todos mis proyectos. Pero en su momento lo quería matar. Yo estaba re enamorada. Primero pataleaba, pero después volvíamos. Después él se separó, pero nunca fuimos pareja. Y un día dije: “Hasta acá”.

—¿Cómo hacían para verse? ¿Se escondían? ¿Cómo era?

—No, siempre se encontraba el hueco. Capaz al mediodía antes de mi trabajo...

—¿Se veían en su casa o en tu casa?

—No. Íbamos a una casita alquilada.

—¿Públicamente nunca lo habías dicho?

—He contado parte de esta historia, pero no con tanto detalle.

—¿Y hoy en día son grandes amigos o hay cosas que todavía se confunden?

—Hoy en día somos amigos, yo lo amo y lo quiero en mi vida y sé que para él es igual. También entendemos que fueron cosas que nos pasaron de chicos, pero es como familia para mí. Es la persona que a mí más me conoce, tanto como Tora, como Lu, como mujer, como pareja, como amante, en todo. Valoro mucho ese vínculo. Hoy, con el diario del lunes, después de casi 14 años, es un montón de tiempo...

—¿Él te sigue acompañando en tus proyectos?

—Sí.

—¿Desde qué lugar?

—Desde no juzgar y de apoyar, de ir para adelante.

—No es que está activamente apoyándote en algún tipo de trabajo, sino que te acompaña.

—Me acompaña. Sí, disfruta mis éxitos. Eso es difícil de encontrar, ¿no? Alguien que no le pese el ego y que no le duela que brilles. Y él con tal de que yo brille, todo. Así que lo amo.

—Si digo: “Yo nunca envié mensajes hot y después me arrepentí”.

—Sí, obvio. Me ha pasado. Hay una versión medio impulsiva de mí. Pero era de antes igual, ¿eh? Hoy ni en pedo mando una foto hot, ni siquiera estando en pareja. Se enojaban porque no les mandaba. Yo tipo: “Enojate tranquilo, rey”. “No es por vos, gordi. Yo no desconfío de vos”. Se han enojado mucho mis últimas parejas públicas por eso. Yo tipo: “No, no va a suceder”. No me interesa que te enojes.

—¿Y de qué te arrepentiste en su momento cuando mandaste?

—Y capaz de repente los pechos todos gigantes ahí...

—Pero te arrepentías porque no te gustaba lo que habías mandado. No porque haya pasado algo con eso públicamente.

—No. Era porque capaz que no me gustaba a mí verme así.

—¡¿Por qué hice esto?! Te preguntas después...

—¿Para qué? Pero bueno, fue cuando era más chiquita.

—¿Cómo te imaginás de acá a quince años?

—En la tele, como conductora.

—¿Con tu propio programa?

—Sí, obvio. Un estilo Susana Giménez. Yo la amo a Susana. Sería su bebé reno. La amo. Con Marcelito, todo… Yo la admiro mucho a ella y a Moria Casán con la lengua karateka. Me imagino así: haciendo las cosas bien, con disciplina y siendo buena gente.

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