Ernestina Pais: su etapa ‘therian’, el humor que la hizo irresistible y por qué nunca eligió amores del espectáculo

En Desencriptados, la periodista habló con crudeza sobre su lucha contra la adicción al alcohol, el proceso de recuperación y el orgullo de haber salido adelante pensando en su hijo. Con anécdotas de su infancia y definiciones sinceras sobre los vínculos, dejó en claro por qué hoy prioriza el cuidado personal y una vida con sentido, lejos de la exposición mediática

Guardar
La conductora revisa sus antecedentes sentimentales con el Dr. Rulo, habla de sus romances del medio, por qué nunca quiso ponerse de novia con nadie del ambiente, su niñez therian y el trabajo constante para superar su adicción.

“Ahora no me gusta ninguno”, admitió Ernestina Pais con ironía y sinceridad, al repasar su historia sentimental en Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae. Recordó romances, vínculos y desencuentros, entre anécdotas, humor y confesiones directas.

Ernestina es periodista, conductora, actriz y empresaria, con una trayectoria destacada en los medios y en el mundo gastronómico. Comenzó su carrera en programas como La Biblia y el calefón y en la revista Los Inrockuptibles. Se hizo especialmente conocida por su trabajo como conductora de Caiga quien caiga (CQC), donde fue la primera mujer en ese rol en Argentina y recibió varias nominaciones a los premios Martín Fierro por su labor. Además de su trabajo en radio y televisión, Pais es dueña de un restaurante-bar, ubicado en Recoleta.

En los últimos años, ha hablado abiertamente sobre su lucha personal contra la adicción al alcohol, su proceso de recuperación y su regreso al teatro. Actualmente, integra el elenco de El divorcio del año, la nueva comedia de José María Muscari, que se presenta de miércoles a domingo en el Multiteatro, junto a Fabián Vena, Juan Palomino, Guillermina Valdés y Rocío Igarzábal.

Ernestina Pais: "Siempre supe que
Ernestina Pais: "Siempre supe que no me iba a poner de novia con nadie del medio". (Gustavo Gavotti)

—¿Pagaste un precio alto por tu carácter frontal en los medios?

—Más que carácter frontal, ser mujer en un medio como el que trabajábamos es bastante duro. Si sos una mujer que contesta, que no se banca y que no tiene el prototipo de mujer condescendiente, cuesta. Igual aprendí bastante a no intentar cambiar lo que piensan los demás, sino tratar de conciliar.

—Trabajaste muchos años al lado de Jorge Ginzburg. ¿Cómo fue esa experiencia en el recordado Mañanas Informales?

—Tuve una enorme suerte porque Jorge siempre fue el límite entre lo que venía de afuera y yo. Me di cuenta de dónde trabajaba y cómo era la tele cuando Jorge se murió, porque él era una gran red para mí.

—¿Cómo sería tu vida si Jorge viviese hoy?

—¡Muy divertida! Nos reíamos mucho. Una de las cosas que más me gustaba era hacer un chiste que lo hiciera reír a él particularmente. Si hacías reír a Jorge, era como: “Listo ¡Vamos!” Hemos reído muchísimo juntos.

—¿Qué creés que te diría Jorge si estuviese presente?

—No sé si me hubiera pasado lo que me pasó porque Jorge ofició de padre para mí y de poner los límites. Tenía mucho de: “Está todo bien que vos seas rebelde, pero esto tiene que tener un encuadre para todo público”. Ese límite seguramente me hubiera servido mucho y él me hubiera visto antes que nadie el problema que estaba teniendo.

—¿Fue una figura paterna para vos?

—Absolutamente. Era un padre elegido, el maestro elegido, mi mejor amigo, era todo en mi vida, sí.

"Puedo decir que fui therian
"Puedo decir que fui therian cuando era chica", confesó la artista. (Gustavo Gavotti)

Experiencia con la adicción y la recuperación

—¿Cómo estás hoy?

—Estoy muy bien porque estoy en tratamiento. Eso no quiere decir que esté perfecta, que me levante todos los días feliz. Estoy a salvo. Yo digo que uno está bien cuando está en tratamiento, todo lo demás es peligroso.

—Dicen que los adictos no se recuperan nunca sino que es un proceso diario.

—Yo creo eso y te voy a decir otra frase que es muy interesante, que me la dijo mi terapeuta una vez: “Las personas son todas diferentes, pero los adictos son todos iguales”. Vos podés tener un contexto distinto, pero los adictos somos todos iguales.

—¿Cómo llegas a la adicción?

—Yo naturalicé el consumo diario porque tenía un restaurante. Desde los 26 años que tengo un restaurante, llegaba y me tomaba un trago. Para mí era normal. Pero una cosa es el consumo cotidiano y otra es tomar para tapar algún dolor. El concepto es completamente distinto. Ahí es donde empezás a no tener límite, porque el dolor con el alcohol se agranda, no lo tapás…

—¿Qué sentías cuando estabas bajo el efecto del alcohol?

—Tenía una angustia que no sabía ni de dónde venía. El alcohol es depresor. Podés estar en la excitación del consumo, pero cuando salís de esa excitación, el pozo es mucho más hondo que antes del consumo y ¿qué hacés? Consumís cada vez más para salir de ese pozo. Pero iempre hay un fondo más abajo. El fondo último es la muerte. El alcoholismo y las adicciones son enfermedades mortales, y no heroicamente mortales. Son tristes, en soledad y muchas veces por accidentes domésticos. El borracho se muere: cruzando mal la calle, cayéndose de una escalera…

—Vos te fracturaste en su momento, ¿no?

—Llegué fracturada al hospital y no sabía cómo. Le mandé una foto al padre de mi hijo y le digo: “Che para mí está quebrada”. No tenía ni recuerdo de una caída. Ahí me llevó al sanatorio y en la puerta estaba el policía diciéndome: “Usted está judicializada”.

—¿Agradecés el acompañamiento de tu entorno?

—Absolutamente. Yo estoy tan feliz de estar acá. La recuperación es un trabajo muy grande porque sos adicto y tenés que trabajar sobre algo que está en todos lados. Pero hoy tengo herramientas. En ese momento no tenía. Estuve seis meses y medio internada y dije: “Yo de acá salgo con el alta, no pido un abogado para salir antes, salgo con el alta”. Si algo no puedo asociar es el alcohol a la joda. O sea, para mí el alcohol fue el agujero más grande, negro, horrible.

—¿Te dolió que en los medios cuestionaran tu vida privada o lo ves como parte del juego?

—Lo bueno que tuvo el hecho de estar internada es que no sé lo que dijeron. Nunca lo busqué, nunca me fijé. En ese momento querés desaparecer. Para mí la vergüenza no era ante la gente, para mí la vergüenza era ante mi hijo. No hay otra cosa que me importara en la vida, solo él. Sentís mucha vergüenza cuando estás en consumo, porque sabés que lo que se está diciendo es verdad. Por más que quieras tapar el sol con la mano, todo el mundo se da cuenta. El borracho cree que nadie se da cuenta, pero todo el mundo se da cuenta.

—¿Y cómo ves hoy todo eso que tuviste que atravesar?

—Hoy siento mucho orgullo. Yo pensaba en ese momento qué vergüenza para mi hijo y hoy digo: le pude enseñar que del fondo más fondo que yo pude conocer, se sale. No es que se sale fácil, yo tengo un privilegio, tengo acceso a la salud, a una internación de calidad y a una prepaga que me la cubre. Hoy el gran tema, y de eso habla la obra de teatro El divorcio del año, es que estamos yendo detrás del problema: ludopatía en jóvenes y niños, violencia doméstica, todo eso está asociado a cuestiones de salud mental que no están siendo atendidas. La salud pública es excelente en Buenos Aires y en provincia de Buenos Aires, que es lo que a mí me toca como experiencia, pero está colapsada. No hay lugar. Y se van a arrepentir porque un país donde la gente no tiene salud mental es un país incómodo para todos, para los ricos, los pobres, porque es algo que trasciende clases sociales. Hay que atender a nuestros pibes, porque más allá de que sean therians y el día de mañana no tenga que cuidar (risas), de verdad que tenemos que atender. La generación que vivió su adolescencia en pandemia, es una generación que está mal.

En diálogo con Rulo, Ernestina
En diálogo con Rulo, Ernestina relató su lucha contra la adicción al alcohol, su proceso de recuperación y el impacto en su vida personal y profesional. (Gustavo Gavotti)

Los therians y anécdota personal de infancia

—Ya que trajiste el tema. ¿Qué opinás de los therians?

—Te puedo decir que fui therian cuando era chica.

—¡¿Qué animal eras?!

—Era perro. Pero no era therian como estos. Yo estaba tan identificada con mi perra, que era una Collie. Le pedía a mi mamá que me sacara a pasear con correa y a ella le daba vergüenza sacarme a pasear por la calle, entonces me sacaba a pasear por la terraza con pretal (risas).

—¿Y cómo era esa experiencia?

—Mi mamá me hizo acordar ayer, me dice: “¿Vos no te acordás que fuiste therian?" Me sacaba a pasear por la terraza. Después se cansó y me sacaba yo sola. Salía con la correa y cuando llegaba mi vieja, salía corriendo y más de una vez me enredaba la correa y me caía por la escalera. ¡Un desastre! Pero tenía temitas de chica (risas).

—¡¿Cómo no lo vimos venir esto?!

—Tengo un quilombo con las escaleras. Sigo viviendo en la misma casa. Así que tengo escalera por todos lados.

"Mi interés no es puntualmente
"Mi interés no es puntualmente ser famosa. Yo entré al medio para comunicar cosas de las cuales me interesa hablar", admitió Ernestina durante la entrevista. (Gustavo Gavotti)

Relaciones personales y romances en el medio

—Estuve viendo tu vida sentimental y algunas declaraciones tuyas en las que decís: “Estuve de novia desde los siete años”. ¿Eso es amor o reincidencia?

—No, pará. ¿Y ahora qué sería? Hace por lo menos siete que no estoy de novia. Es la época sobria...

—¿Ahora cómo te sentís con eso?

—Ahora ninguno me gusta. Sobria, no me gusta ninguno.

—¿Fuiste un poco ninfómana en algún momento?

—¡No! (risas). ¿No te digo que siempre estuve de novia? Tuve épocas. No de ninfómana, pero sí de divertirme mucho. Si estás en un lugar de reconocimiento, te es más fácil. Tengo mucho que no he contado…

—¿Hay alguna técnica de seducción infalible?

—Para mí la inteligencia es un factor y no digo que yo sea inteligente sino que lo que me pasa con el otro. Y el sentido del humor es clave. Van de la mano. No falla. Está adentro de la red (risas). Yo siempre jodo y digo que soy una morochita chamuyera, pero no la más linda de la clase, ¿se entiende? ¡Lo que he comido gracias a tener la personalidad que tengo!

—Yo directamente entonces me tengo que levantar, cerrar este expediente e irme.

—Pero vos tenés ojos claritos. Ya está (risas). Yo soy negrita, guerrera, pero me ha ido muy bien.

—¿Has tenido mucho levante?

—Yo me entero después, igual. Porque me pone incómoda la postura de seducción. Jugámela de amigo, haceme reír…

—Tuviste touch and go del medio. Tenés una listita… Tengo acá, por ejemplo, un D’Alessandro.

—¡D’Alessandro! ¿Cuál? ¿El abogado?

—Vico.

—¡Ah! Vico amiguísimo, nos amamos con toda el alma, la pasamos muy bien en el verano.

—¿Hubo algo ahí?

—No, no, no. Yo no voy a decir nunca si le di o no le di a alguien.

—¿Levinton?

— Somos amigos.

—¿El Polaco?

—Somos muy amigos. Nos hemos ido de joda en El Bailando. Él tenía un departamento en Palermo, cerca de Showmatch y era el lugar que usábamos para bañarnos si teníamos ensayo. Lo usábamos como vestuario. Es un pibe que adoro con mi corazón. Pero no, nada que ver.

—Tenemos entonces: uno, dos…

—¡Callate! Eso lo decís vos. Yo no admití ninguno.

—¿Más de 15 del medio o menos de 15? Para entender más o menos, porque acá tengo dos nada más identificados.

—¡Basta! El único que admitimos es Joaquín. Hay uno muy polémico. Pero por lo menos te faltan cuatro ahí en la lista. Pero yo hay algo que siempre supe: que no me iba a poner de novia con nadie del medio.

—¿Por qué?

—Porque no me gusta. Te lo digo así como gracioso, pero soy bastante insegura. Yo creo que en el medio hay cierta superficialidad con las relaciones, ¿entendés? A mí me parece que hay como un poco…

—¿Sentís como que el otro te usa para tener la pareja famosa?

—Yo prefiero que en mi casa se hable de otras cosas. Soy una persona con múltiples intereses. Mi interés no es puntualmente ser famosa. Yo entré al medio para comunicar cosas de las cuales me interesa hablar. Lo hacía con la revista, con la fotografía, después en la radio y la tele, ahora lo hago en el teatro. Ser famosa es una consecuencia y no es el único tema que me interesa. A mí me gusta hablar de libros, cine y no que todos estemos en la misma situación de exposición. A mí, de hecho, me resulta a veces bastante hincha pelotas la exposición. Prefiero otro tipo de vínculos.

Últimas Noticias

Diego Mendoza: la divertida anécdota de las fotos íntimas con la China Ansa, cómo la conoció y el aprendizaje que le dejó el accidente

En Citados, el ex delantero dio detalles del inicio de la relación con la periodista, con quien formó una familia y tiene dos hijos. Su mirada sobre lo ocurrido en Venezuela y cómo marcó su visión sobre la vida y su futuro

Diego Mendoza: la divertida anécdota

Campi: “Tengo charlas con mis muertos, parezco un loquito pero para mí existe el otro plano”

El actor y humorista cuenta que hablarles a los familiares y amigos que ya murieron es saludable. Una cara más de un hombre que se dedica a convertirse en otras personas y que ofrece, en esta entrevista, una mirada íntima dotada de anécdotas, recuerdos y valoraciones. El comediante detrás de la máscara, mientras presenta “Papá por siempre” en el teatro

Campi: “Tengo charlas con mis

Sofi Morandi: “Tuve que bajarme del avión, me faltaba el aire”

El avión se estaba moviendo y llegando a la pista, intentó respirar, meditar y pidió ayuda. El cuerpo le pidió frenar y dejó de correr. Tenía mucho trabajo y empezó a sufrir cansancio físico, mental, y mucha ansiedad. El miedo a parar, a no estar más y dejar de existir. Por qué dice que a una pastilla hay que acompañarla con una sesión de terapia. Los más jóvenes y la dificultad para tener una cita, para hablar cara a cara. Por qué se fue de Olga

Sofi Morandi: “Tuve que bajarme

“No iba a negociar más mis valores para encajar”: el renacer de la CEO que transformó una traición en un nuevo modelo de negocio

Alexia Keglevich recuerda ese día en el que -dice- perdió su identidad, su dignidad y su integridad. Había sido despedida de la empresa que dirigía y había sido fundada por su padre. La historia de una mujer que quiso ser tenista, empezó a trabajar a los 16 años como cadete, llegó a tener quince ataques de pánico por día y creó Pax Assistance: “Se pueden hacer las cosas bien, con empatía, y ganar dinero”

“No iba a negociar más

Angie Landaburu: del mandato de la autoexigencia y la perfección a aprender a priorizarse gracias a la maternidad

En Ellas, la modelo habló de la presión interna que la acompañó desde chica, de las decisiones que marcaron su vida adulta y del regreso al país tras años en el exterior. Además, reflexionó sobre el valor de los vínculos familiares y cómo el nacimiento de su hijo transformó su manera de vivir y elegir qué lugar ocupa cada cosa en su día a día

Angie Landaburu: del mandato de
MÁS NOTICIAS