Entre hermanos futbolistas, el peso del apellido Simeone y la lucha por una identidad propia: Gianluca y su nuevo desafío como papá primerizo

En Random, el ciclo de entrevistas de Infobae, el ex futbolista habló del reciente nacimiento de su hijo Faustino y del proyecto familiar que construye con la modelo Eva Bargiela. Además, contó por qué a los 27 años decidió dar un paso al costado en su carrera deportiva y empezar a formarse para trabajar como entrenador y agente deportivo

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Random - Gianluca Simeone

Gianluca Simeone es un exfutbolista argentino que se desempeñaba como delantero. Proviene de la conocida familia Simeone: es hijo del entrenador Diego Simeone y hermano de los futbolistas Giovanni y Giuliano.

Su trayectoria profesional se desarrolló principalmente en divisiones inferiores y equipos de Segunda Federación tanto en España como en Chile y Argentina. Entre los clubes en los que estuvo registrado figuran: River Plate (categorías juveniles), Unión La Calera (Chile) y varios equipos españoles como Xerez, CD Tudelano y CF Rayo Majadahonda.

En 2025 Gianluca anunció su retiro del fútbol profesional a los 27 años tras sumar cerca de 149 partidos oficiales y 42 goles en su carrera. Desde entonces inició nueva etapa personal y laboral. En octubre nació su hijo Faustino, fruto de su relación con la modelo argentina Eva Bargiela. Ahora, se enfoca en convertirse en técnico mientras se desempeña como agente deportivo.

Gianluca Simeone afronta su retiro
Gianluca Simeone afronta su retiro del fútbol profesional a los 27 años y se prepara para nuevos desafíos familiares y laborales. (Gastón Taylor)

—Sos flamante papá de Faustino.

—Sí. Tengo pocas horas de sueño, pero estoy feliz.

—Fueron papás con Eva hace poquito. ¿Cuánto tiene Faustino?

—Un mes cumplió. Hago poco yo, ayudo más que nada porque al final la mamá los primeros meses es la que hace todo. Pero la verdad que muy feliz y dedicándonos a Faustino.

—La paternidad se da casi en simultáneo con tu retiro del fútbol profesional. ¿Por qué dejaste de jugar?

Dejé de jugar porque hoy tengo 27 años y la verdad que sentí que di todo, que quizás no podía progresar más de lo que yo pensaba. Y la verdad que Eva, desde que la conocí, me ayudó bastante. Me puse a pensar en las cosas que quería hacer cuando deje de jugar. Entonces, con 27 años, dije: “Si dejo de jugar ahora, voy a estar más preparado para esos 30,35 o 36 años”. Y la verdad que estaba jugando en categorías inferiores, o sea más de abajo del ascenso de España.

—Tu último club fue el Rayo...

—El Rayo Majadahonda, sí. De la tercera o cuarta categoría de España. Y la verdad que fue una decisión que me costó, no te voy a mentir, porque jugar al fútbol, levantarse todos los días a entrenar, es lo que viví siempre. Pero la verdad que estoy feliz con esto nuevo que estoy haciendo y sé que va a ser para mejor.

—Te viniste a vivir a Argentina, están juntos con Eva y tuvieron a Faustino. ¿Estás preparándote para ser entrenador y agente?

—Sí, ya estoy en la agencia de Impacto Deportivo con Leo Rodríguez, que es un amigo de la familia desde hace muchos años. Y paralelamente me estoy preparando para ser entrenador, que es lo que quizás me gustaría ser más adelante. Ser entrenador o meterme en un cuerpo técnico con Gio, que también le gustaría ser entrenador y prepararse.

—Con el Cholo a la cabeza...

—Y si. Si Dios quiere, algún día también meterse con mi viejo (risas). Sería un sueño.

—¿La autocrítica tuya es: “Me parece que di todo y no me da para más”?

—No sé si es una autocrítica, pero es una realidad también. Porque hoy en día si a los 22 o 23 años, no estás tocando la primera división de categorías de élite, quizás es difícil vivir del fútbol. Y fue una decisión que me costó, pero estaba seguro de la decisión que tomé. Se que más adelante el tiempo me va a dar la razón. Va a resultar lo que estoy pensando ahora.

—Vos te visualizás a los 35 a los 37…

—Me imagino siendo entrenador. Faustino va a tener 10 y me va a acompañar (risas). Es un proyecto que tengo.

—¿Eva te ayudó a pensar esas cosas o ya lo venías pensando desde antes?

—Ya lo venía pensando hace dos o tres años atrás. Y hace dos años conozco a Eva y charlándolo, con el proyecto de familia que empezamos a buscar y estamos teniendo ahora, me ayudó bastante a decidirme.

—¿Cómo se conocieron?

—En un boliche acá en Buenos Aires. Yo venía de vacaciones, para pasar las Fiestas. Salí con mis amigos. Ella cumple años el 22 de diciembre, salió al boliche el 21, coincidimos y ahí quedó el contacto. Pero me volví para España…

—¿Esa noche se conocieron y nada?

—Nada. La conocí, la empecé a seguir en Instagram y ahí quedó el contacto.

—¿Y cuándo vino el delantero goleador?

—A los dos, tres meses, en febrero o por ahí, me reaccionó una historia y empezamos a hablar.

—Te abrió la puerta…

—“Es ahora”, dije. (risas). Empezamos a hablar por dos o tres meses y en mayo yo terminaba de jugar, me volví para acá de vacaciones y ahí nos empezamos a ver. Y se formó el amor verdadero.

—Presencialmente.

—Claro, ese es el miedo que los dos teníamos, porque virtualmente: “Hola, ¿qué tal? Buenos días”. Pero cuando tenés que verte en persona es otra cosa. Cuando la vi verdaderamente sabía que me gustaba mucho y que quería formar algo con ella.

El exjugador del Rayo Majadahonda
El exjugador del Rayo Majadahonda planea su futuro como entrenador y agente deportivo, manteniendo su vínculo con el fútbol. (Gastón Taylor)

—Suponte que pasa un año y te acomodaste, estás con lo tuyo. Pero de repente viene cualquier club, el que más te gusta, y te tienta. ¿Jugarías en la primera división del fútbol argentino?

—La verdad que nunca me lo puse a pensar si podría volver a jugar. Físicamente, la verdad que estoy bien porque voy al gimnasio. Recién jugué la Copa Potrero. La verdad que me siento muy bien. Si se da la oportunidad, lo pensaría.

—Hoy no lo descartás.

—No, no lo descarto. Y la verdad que me gustaría quizás volver a probar.

—Cuando te retiras, imagino que hay un momento donde uno dice: “Listo, tomé la decisión, es hoy”. ¿A quién le contaste primero?

—Creo que Eva fue con quien lo charlé primero. Lo debatimos durante un año, durante toda la temporada pasada cuando estaba en el Rayo. Y después creo que se lo conté a mi viejo, a mis hermanos y a mi mamá.

—¿Qué dijo el Cholo cuando le dijiste?

—Mi viejo me banca a morir siempre aunque le diga: “Quiero ser pintor”. Siempre, lo que sea.

—¿Te preguntó si estabas seguro, si lo pensaste bien?

—No, él me bancó y me dijo que si era mi decisión, él siempre iba a estar feliz si yo era feliz.

—¿Y los hermanos?

—También me bancaron bastante, sí. Toda mi familia me bancó en la decisión.

—Como son todos del palo del fútbol, ¿te resultó más fácil o más difícil comunicarlo?

—Fue difícil porque toda mi familia es futbolera. Pasa que yo también sé que lo mío va a estar ligado siempre al fútbol, porque yo no me veo en otra cosa que no sea en el mundo del fútbol. Pero quizás sí a mi viejo, por la imagen que es él dentro del deporte, me costó más decirle. Pero después con mis hermanos y mi mamá la verdad que bastante bien.

—El fútbol es despiadado. Podés leer o escuchar cualquier barbaridad que digan de vos porque sos una persona pública y nadie te da el manual para sobreponerte a eso. ¿Cómo manejás esa exposición?

—Sí, pasa. Cuando arrancamos en inferiores, tanto a mis hermanos como a mí, nos pasó que escuchábamos: “No, él está porque es el hijo de Simeone, él juega porque es el hijo de Simeone”. Todas esas cosas te las tenés que bancar y demostrar en la cancha por qué estás ahí. Siempre estás en el ojo de todos. Entonces, siempre el primer apuntado vas a ser vos. Es así. Pero bueno, te vas acostumbrando.

—¿Hay algún consejo en la mesa chica de cómo manejar la parte de las críticas?

—No sé si un consejo puntual, pero sí que estemos tranquilos, seguros de nosotros mismos en lo que hagamos y que las críticas sabemos que siempre van a estar y hay que saber vivir con ellas, siempre. Lo hizo mi viejo toda su vida siendo jugador, entrenador y creo que nosotros nos criamos viendo eso.

—Además de tu papá, tus hermanos también son jugadores de fútbol. De chicos, ¿había alguno mejor? ¿Cómo se veían entre ustedes?

—Mi viejo, que es palabra mayor para nosotros por toda la carrera que hizo, siempre dijo que el mejor era Giuliano, el más chico. Mi abuelo, que ya falleció hace unos años, siempre dijo: “Giuliano va a ser el mejor”. Pero bueno, creo que Giovani también está haciendo su carrera, hizo más de 100 goles en la Serie A, está ahora en el Torino...

—En el Nápoli la rompió.

—En el Nápoli salió campeón. La verdad que a los dos les fue bien.

—¿Y por qué decían que Giuliano era el mejor? ¿Qué es lo que tiene para vos?

—Porque lo veíamos que era chiquito y rápido y te gambeteaba. Yo lo invitaba a jugar con mis amigos, que pegaban. Y a él le pegaban, se paraba y seguía jugando. Él siempre lo cuenta que yo le decía: “Si llorás, no jugás más”. Entonces, le pegábamos una patada, se levantaba y seguía jugando. Le ponía garra e iba para adelante. Y ya lo veías que era distinto a Gio o a mí, que somos más nube de área.

En diálogo con Leo Montero,
En diálogo con Leo Montero, Gianluca no descarta regresar al fútbol argentino si surge una oportunidad, aunque prioriza su desarrollo profesional fuera de las canchas. (Gastón Taylor)

Quién y por qué

Gianluca fue desafiado a resolver distintos escenarios hipotéticos y elegir cuál de las tres figuras de su familia: Giovanni, Giuliano o el Cholo Simeone, encajaría mejor en cada situación planteada, explicando en cada caso el porqué de su elección.

—¿En cuál de los tres confiarías plenamente para dejar a tu hijo Faustino a su cuidado?

—A Giovanni, sinceramente. Sin duda. Porque le encanta la familia, es muy amoroso, tiene mucha paciencia, nunca se enoja. Y mirá que Giuliano es el padrino de Faustino, pero a Gio, quizás, por la experiencia que tiene, ya tiene 30 años, se lo dejaría a él.

—Es tu aniversario con Eva y querés organizarle algo especial. Puede ser el anillo de casamiento, cualquier cosa… ¿Quién sería el mejor para organizarlo y guardar el secreto?

—Y... mi viejo. Yo creo que el Cholo porque también es muy romántico. La gente no sabe porque parece frío como lo es en la cancha. Pero es bastante romántico y creo que me daría una gran mano.

—Tercera y última situación. Dios no permita, tienen una pelea entre los cuatro. ¿Quién sería el primero en conciliar y quién sería el más orgullo?

—Al que le gusta traer paz a la mesa sería mi viejo porque somos los hijos y no le gustaría que los hermanos estén peleados.

—¿Y el más orgulloso de los cuatro?

—Y… Un ratito, quizás yo (risas). Porque Giuliano cede más, Gio también. Yo soy más duro. Después me ablandás un poquito y cedo, ¿viste? Pero al principio te muestro una cara de enojado.

—¿Sos rencoroso?

—No, rencoroso no. Pero orgulloso, sí. Calentón cien por cien. Lo saben y mis hermanos, también se aprovechan de eso (risas).

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