Mau y Ricky: cómo se llevan con la fama, qué consejo de su padre desobedecieron y qué harían con un millón de dólares

Los cantantes estuvieron en Casino Resort, el ciclo de entrevistas de Infobae. Contaron el detrás de escena de su nuevo disco, los secretos de la familia Montaner y se atrevieron a responder el cuestionario En números. ¿Qué dijeron?

Mauricio Alberto Reglero Rodríguez y Ricardo Andrés Reglero Rodríguez, conocidos artísticamente como Mau y Ricky, son un dúo musical, hijos del famoso cantante y compositor Ricardo Montaner.

Antes de lanzarse como artistas, trabajaron como compositores y productores. Escribieron canciones para artistas como Ricky Martin, Thalía y Leslie Grace. Pero su carrera como dúo despegó rápidamente con éxitos que fusionan pop, reguetón y música urbana.

Desconocidos, La Boca, Mi Mala con Karol G y Papás son los temas que más reproducciones tienen en las principales plataformas musicales. Durante su carrera colaboraron conreconocidos cantantes, como Lali Espósito, Sebastián Yatra y Manuel Turizo, entre otros.

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Ganaron premios importantes en la música latina, incluyendo los Premios Juventud y los Premios Billboard de la Música Latina. Además de su éxito individual, Mau y Ricky son parte de una familia musicalmente talentosa con su padre Ricardo, su hermana menor Evaluna Montaner y su cuñado Camilo también la industria musical.

Actualmente, lanzaron su tercer álbum de estudio Hotel Caracas con el que decidieron dar un giro a su sonido y volver a Venezuela para conectarse con sus raíces. En febrero realizarán un show en Argentina.

“Argentina nos ha adoptado casi como locales”, reconocieron los artistas.

Reconocimiento

Pollo: — ¿Cuál fue el momento en el que se dieron cuenta que se volvieron famoso?

Ricky: — El cambio más claro fue una vez que estábamos en Perú. Nuestro amigo Abraham Mateo, que es un cantante de España, tenía un festival en Lima y nosotros en ese momento estábamos recontra empezando, no teníamos ni concierto, ni nada. Solo habíamos sacado el tema Mi mala, con Karol G. Veíamos que los numeritos de reproducción estaban más altos que los otros temas que habíamos sacado hasta ese momento, pero no sabíamos lo que realmente significaba. Le pedimos el favor de cantar esa canción en su set porque queríamos grabar para un video y como no hacíamos conciertos todavía y queríamos terminar el video con un concierto, nos prestó el escenario por una canción. Cuando llegamos ahí cantamos la canción muy cagados y cuando salimos, nos dicen los muchachos de Piso 21: “Esta fue la que más duro cantaron en todo el festival”. Yo lo sentí que me lo estaban diciendo de lastima. Nos fuimos con ellos después del festival y el filmaker era de ellos, porque tampoco teníamos, nos dice: “Mirén el video”. Y ahí estaba toda la gente cantando el tema.

Pollo: — Estaban pegadísimos en Perú y no lo sabían.

Mau: — Nos sorprendió. La gente cantaba el tema. Yo creo que en ese momento habrán dicho: “Ah estos son los que cantan esta canción”. Y al final lo que nosotros queremos es eso. Yo no quiero ser famoso, yo quiero que lo que se conozcan sean mis canciones y por eso me conozcan a mí. Gracias a Dios ya eso ha sucedido, pero en ese momento con Ricky miramos ese video y nos abrazamos. Llevamos más de 13 años tratando de que una canción conectara.

Pollo: — Y ahí pasó eso.

Ricky: — Yo creo que fue el momento en el que dijimos: “Finalmente, nos está sucediendo”y fue una bola nieve.

Pollo: — Como Mau y Ricky ya son una marca internacional, ¿hay lugares en los que son totalmente desconocidos para la gente?

Ricky: — Hay ciudades donde es más tranquilo. Yo voy a Los Ángeles y te joden poco porque están tan acostumbrados a ver actores y artistas todo el tiempo…

Mau: — El latino se emociona más y nosotros cuando los vemos siento que es mucho más cercano. Capaz que el americano es un poco más frío. Tú ves a un argentino en otro país y es casi como un hermano, te abrazan…

Ricky: — Cuando he vivido en Los Ángeles me he tomado fotos en lugares donde he visto a otros artistas mucho más grandes que yo, como Tobey Maguire de Spider-Man que está comiendo ahí tranquilo y viene la gente a pedirme foto a mí y no lo puedo creer. Yo le pediría la foto a este cabrón también.

Pollo: — Es positivo, marcan una cercanía con el público.

Ricky: — A mí no me gusta cuando me dicen: “Te vi en tal lugar y me dio nervios saludarte”. Y yo les digo siempre: “Salúdenme que a mí me fascina”. De hecho, trabajé muy duro para lograr tener ese tipo de reconocimiento y no se trata de fama sino de que es lindo que la gente se te acerque y te diga: “Que lindo lo que haces o tú canción me marcó”. Eso a mí me alimenta de manera hermosa para seguir queriendo salir adelante.

Mau y Ricky: “Papá es nuestro ídolo”

Papá

Ricardo Montaner es un famoso cantante y compositor venezolano-argentino, conocido por su extensa carrera que abarca más de cuatro décadas, pero también es reconocido por ser el padre y cabeza de una numerosa familia que ha construido con los años y que sigue agrandándose.

Con la mayoría de sus hijos involucrados de una u otra manera en la industria musical, han establecido un fuerte vínculo que se observa en sus publicaciones en redes sociales, en los recitales y hasta en su reality show. Pero, ¿cómo es el detrás de escena de los Montaner?

Pollo: — ¿Viven todos juntos?

Mau y Ricky: — No.

Pollo: — ¿Por qué surgió esa mentira? Igual no digo todos en una misma sino, sino una casa al lado de la otra.

Mau: — No, yo vivo muy cerca de Ricky.

Pollo: — Pero no al lado.

Mau: — No, a dos cuadras.

Ricky: — Todos tenemos casas separadas, no es que Montaner hizo una casa grande y nos metió a todos sus hijos en la misma. ¿La casa de él es suficientemente grande para poder caber todos? Sí. Pero no es el caso.

Mau: — Sería muy conveniente porque no me gastaría yo mi plata en mi… es verdad. Yo podría vivir allí. ¿Sabés qué? Me voy a ir a vivir con él (risas).

Pollo: — ¿Los Montaner podrían ser la familia Ingalls? Porque, les digo desde afuera, veo la fotito todos juntos y digo: “¡Qué lindos son!”

Mau: — No sé si somos la familia Ingalls, pero la comunicación es clave y con la familia, ojo, no siempre lo tuvimos tan claro. Hay cosas que uno va a aprendiendo y, de nuevo, tenemos muy claro que la prioridad somos nosotros como familia y el amor que nos tenemos y cualquier cosa que pueda llegar a arriesgar eso o atentar contra eso. La atacamos de una.

Pollo: — ¿Le gusta la música de ustedes a su papa?

Ricky: — Mucho, como a nosotros la de él. Es chévere porque más allá de que sea mi papá, claro que es nuestro ídolo. Yo siento que mi papá escribiendo canciones no hay nadie que se le acerque, como también creo que mi papá como cantante es el mejor de todos también. Es bonito que te diga algo así. Él es objetivo porque con desconocidos, por ejemplo, en “la cagamos”. Cuando dice: “Paso a paso que la cagamos”. Él quería que quitáramos la palabra “cagamos” y después terminó siendo un hitazo esa canción, entonces él terminó diciendo: “A mí no me gusta, pero…”

Mau: — Nos dijo: “A mí no me gusta, pero claramente no tengo la respuesta” porque fue un coñazo (risas).

En números

El dúo de cantantes se atrevió al cuestionario y revelaron secretos en relación al sexo, al dinero y a los sentimientos.

Pollo: — ¿Hace cuántos días no tenés sexo?

Mau: — A ver… estaba yo en Samaná.

Ricky: — O sea… han pasado ¿dos semanas?

Mau: — Sí.

Pollo: — 14 días. Creo que es mucho…

Mau: — Sí, es mucho. Es que tengo un chamo de ocho meses que duerme entre mi esposa y yo. Entonces, hay que ser creativo y creo que llegando de ese viaje sucedió también.

Pollo: — Vamos a dejar un 7.

Mau: — Da un 8 o un 9.

Ricky: — 6 para mí porque he tenido unos días estresantes y a mí el estrés no me hace concentrarme mucho. Pero hoy lo resuelvo, hoy resuelvo ese pedo (risas). Pregúntame mañana (risas).

Pollo: — ¿Cuánto te costó lo más caro que te compraste?

Mau: — Mi casa.

Pollo: — ¿Más de 300?

Mau: — Sí.

Pollo: — ¿Más de 500?

Mau: — Sí.

Ricky: — El disco. Hotel Caracas.

En febrero Mau y Ricky realizarán un show en Argentina

Pollo: — Ahí tuvieron una inversión.

Ricky: — Sí, importantísima. Con los videos que hicimos en Venezuela.

Pollo: — ¿Pero en eso son ustedes dos solos o hay más gente involucrada?

Ricky: — Nosotros dos. La plata era nuestra. Para nosotros era importante que tuviera como el ADN del lugar de donde somos. La verdad que Argentina nos ha adoptado casi como locales a nosotros en muchos sentidos, pero había algo de nosotros que sabíamos que habíamos nacido en Venezuela y que no habíamos tenido la posibilidad de volver, entonces tuvimos un sentido de responsabilidad de ir a hacerlo y teníamos las ganas de hacer algo hiper excelente.

Pollo: — ¿Cuántas veces lloraste en los últimos 30 días?

Ricky: — Ayer.

Mau: — Sí, yo ayer también le metí.

Pollo: — En una especie de Meet and greet. ¿De emoción?

Mau: — Sí. Fue poquito, pero se me llenaron los ojos de lágrimas. No me acuerdo bien, pero te podría unas dos o tres veces. La verdad lloro fácil y me encanta.

Ricky: — Esta es la primera vez que hacemos un Lobby Bar del Hotel Caracas después de que había salido el disco, entonces encontrarte con toda la gente que ha vivido el álbum de esa manera, cantándose todas las canciones de principio a fin.

Mau: — Sí, es muy fuerte.

Ricky: — Cuando tú haces un álbum y una inversión como la que hiciste, tienes la esperanza de que la gente que te sigue conecte con el trabajo que hiciste y con lo que te dedicaste año y medio o dos años a hacer. Entonces, al ver a la gente conectar de esa manera fue tan gratificante que es como decir: “Lo sabía. Yo sabía que era por ahí”.

El juego del millón

El Pollo invitó a Mau y Ricky a comprar todo lo que le gustehaciendo uso de un millón de dólares ficticio que les entregó en un maletín. Pueden utilizarlo todo junto en una compra o en varias. ¿Qué eligieron?

Pollo: — El único requisito es que no se puede donar.

Ricky: — Y no hay impuestos.

Pollo: — Es libre de impuestos, es para gastarla toda.

Ricky: — Nunca antes visto (risas).

Pollo: —Ustedes me van diciendo qué quieren y vamos comprando.

Ricky: — ¿Son 500 para cada uno?

Pollo: — No, el millón es de los dos. ¿En qué lo gastarían?

Mau: — Vamos a gastar 300 invirtiendo. Podría ser alguna casita…

Ricky: — Construyamos una casa en República Dominicana frente al mar.

Pollo: — ¿Con 300 se puede?

Ricky: — Un poquito más, con 700. Pero usemos 400, hagamos una casita chiquita.

Pollo: — Quedan 600 mil, ¿qué más?

Ricky: — Yo me guardaría 100 para cualquier cirugía plástica que quisiera hacerme. De aquí al futuro (risas).

Mau: — Yo te lo permito.

¿Para qué Ricky quiere guardarse 100 mil dólares en el juego del millón?

Pollo: — Miami es caro, pero ¿100 no es mucho?

Ricky: — Bueno podemos hacernos los tres (risas). Una extensión de... Depende la extensión, puede ser más caro (risas).

Mau: — Tu hiciste la cirugía, yo agarro 100 para mi hijo. Para que lo use después de los 21 aunque no sé si no sería mejor invertírselo en algo.

Ricky: — Puede ser para la universidad.

Mau: — Eso está bueno.

Pollo: — Quedan 400 mil dólares.

Mau: — Yo quisiera un palco en el Inter de Miami.

Ricky: — Y cuesta 100.

Pollo: — Ahora quedan 300 mil, ¿qué otra cosa?

Ricky: — Nosotros hemos estado haciendo lo que se llama Una noche cualquiera en el Lobby Bar de Hotel Caracas. Es una presentación del álbum para nuestros fans. No cobramos las entradas ni nada. Es gratis, lo cual quiere decir que nos cuesta a nosotros, así que voy a poner 100 aquí para hacer uno en Madrid. Ya lo hicimos también en Buenos Aires y fue increíble. También en Miami, en México. Queremos hacer uno en Madrid. No se puede entrar con celulares y es muy íntimo: son 400 personas como máximo. Es para nuestra comunidad.

Pollo: — ¿Y lo último?

Mau: — Yo me gastaría 100 en un viaje familiar, por ejemplo, por Japón. Para que mi familia disfrute de todo.

Ricky: — Y los últimos 100 los ponemos en el 18 en el Casino.

Mirá la entrevista completa:

Casino Resort - Mau Y Ricki
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