A más de tres décadas del crimen que conmocionó a la Argentina, Prime Video llevará a la pantalla uno de los casos policiales más impactantes de la historia del país. El próximo 28 de agosto estrenará Barreda, una película original protagonizada por Luis Machín que reconstruye el cuádruple femicidio cometido por el odontólogo Ricardo Barreda, pero con una diferencia fundamental respecto de las múltiples versiones que circularon durante años: esta vez, el relato deja de centrarse en el asesino para recuperar la historia y la voz de las mujeres que fueron asesinadas.
Dirigida por Daniela Goggi (El Rapto), la producción propone revisar un expediente que durante décadas estuvo atravesado por el morbo mediático y por una mirada que convirtió al femicida en un personaje de la cultura popular. La película apuesta a una lectura contemporánea, con perspectiva de género, que pone el foco en las víctimas y en el contexto de violencia que precedió al crimen.
El elenco reúne a algunas de las figuras más importantes de la actuación argentina. Luis Machín interpreta a Ricardo Barreda, mientras que Carla Peterson encarna a Gladys McDonald, su esposa; Mercedes Morán interpreta a Elena Arreche, la suegra; Maite Lanata y Margarita Páez dan vida a Cecilia y Adriana, las dos hijas asesinadas. Completan el reparto Marcelo Subiotto, Paola Barrientos y Alberto Ajaka.
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La película es una coproducción entre About Entertainment, Infinity Hill y Amazon MGM Studios y estará disponible en más de 240 países y territorios. Desde Prime Video adelantaron que el objetivo fue alejarse de la construcción mediática que durante años presentó a Barreda como una supuesta víctima de humillaciones familiares para recuperar las historias de las cuatro mujeres cuya vida quedó eclipsada por la figura del asesino.
El desafío no es menor. Durante décadas, el caso fue narrado casi exclusivamente desde la palabra de Barreda, quien incluso llegó a recibir cientos de cartas de apoyo mientras cumplía condena y se convirtió en un personaje de insólita popularidad. Su imagen apareció en remeras, tazas y otros objetos, un fenómeno que hoy es analizado como una muestra del tratamiento machista que predominó en buena parte de la cobertura mediática de la época.
En ese sentido, la película busca discutir esa construcción social. En lugar de profundizar en la personalidad del femicida, propone reconstruir la cotidianeidad de las mujeres asesinadas, sus vínculos y la violencia que atravesaban puertas adentro de la casa familiar. El resultado promete ser un drama psicológico y humano que invita a reflexionar sobre cómo cambió la manera de contar estos hechos desde la irrupción de la perspectiva de género.
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La historia real detrás de la película
El 15 de noviembre de 1992, Ricardo Barreda asesinó con una escopeta a su esposa Gladys McDonald, a su suegra Elena Arreche y a sus dos hijas, Cecilia y Adriana, en la vivienda familiar de La Plata. Durante el juicio sostuvo que sufría constantes humillaciones y utilizó como argumento el apodo “Conchita”, con el que aseguraba que su familia lo degradaba. En 1995 fue condenado a prisión perpetua por el cuádruple femicidio. Sin embargo, años después obtuvo arresto domiciliario, luego la libertad condicional y finalmente la extinción de la pena. Murió en mayo de 2020 a los 84 años. Su caso marcó un antes y un después en la discusión pública sobre la violencia de género y el tratamiento mediático de los femicidios.
El estreno de Barreda también llega en un contexto donde el audiovisual argentino revisita hechos reales desde nuevas miradas. La propia Daniela Goggi ya había explorado esa línea con El Rapto, y ahora vuelve a trabajar sobre un episodio profundamente instalado en la memoria colectiva.
Las primeras imágenes difundidas por Prime Video muestran una ambientación minuciosa y actuaciones de gran intensidad dramática. Lejos del policial clásico, todo indica que la película buscará incomodar al espectador, obligándolo a mirar un caso conocido desde otro lugar.
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Más que reconstruir un crimen, Barreda pretende revisar cómo una sociedad eligió durante años contar esa historia y por qué las voces de las víctimas quedaron relegadas detrás de la figura del asesino. Ese cambio de perspectiva es, justamente, el principal diferencial de una de las producciones argentinas más esperadas del año.