Antes de ser el papa León XIV, Robert Prevost dejó recuerdos entre religiosos, agentes pastorales y funcionarios que lo trataron en Chiclayo (Perú) y Roma. Sus testimonios reúnen escenas de trabajo comunitario, vínculos personales y una gestión administrativa que antecedió a su nacionalización peruana.
José Luis Pérez Guadalupe, exministro del Interior durante el entonces gobierno de Ollanta Humala, relató a RPP Noticias que conoció al “padre Roberto” cuando intervino en el trámite para que pudiera asumir como obispo de Chiclayo. Según explicó, el Concordato exigía que el titular de la diócesis fuera peruano de nacimiento, naturalización o nacionalización.
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El exfuncionario dijo que recibió al religioso, le preguntó a qué diócesis iría y, al oír que se trataba de Chiclayo, respondió: “Yo he nacido en Chiclayo, monseñor, así que no se preocupe”. Pérez Guadalupe aseguró que asumió personalmente la gestión y que Prevost cumplía los requisitos. Migración, indicó, llevó el expediente a la Presidencia de la República.
Los años en Roma
Miguel Ángel Martín, exsecretario de la Orden de los Agustinos en Roma, convivió 12 años con Prevost durante su etapa como prior general. En Caracol Radio, lo definió como “una persona muy sencilla, muy normal, muy natural”. Añadió que también tenía capacidad para conducir tareas de gobierno.
Martín afirmó que el papa habla castellano “perfectamente” por sus más de 20 años en Perú. Recordó que, tras completar sus estudios, fue destinado a una misión en las montañas del norte peruano. Para el exsecretario, aquel primer destino influyó en el resto de su vida.
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Una amistad de 40 años
El padre Alejandro Antón, amigo de Prevost desde hace 40 años, sostuvo ante Perfil que el pontífice conservó rasgos de juventud. “Él se ha mantenido siempre natural, como él es”, declaró. Antón dijo que reconoce sus gestos tras tantos años de trato. También afirmó que es un hombre de oración, de encuentro, de diálogo y de amistad, y que no finge.
En Chulucanas, Jorge Fidel Romero Flores lo conoció en los primeros años de misión. El agente pastoral contó a Infobae Perú que era “un joven un poco tímido o sorprendido, desconcertado de la tremenda realidad” tras el fenómeno de El Niño. Recordó juegos, talleres y jornadas educativas para niños y adolescentes.
El padre Gioberti Calle compartió años de formación con el entonces sacerdote. Según TVPerú, la familia de Prevost donó una camioneta de cabina y media a la comunidad agustina. Calle explicó que el religioso decidió que el vehículo quedara en la casa de formación para sus integrantes.
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Su etapa en Chiclayo
Sor Margarita Flores trabajó tres meses con Prevost en la diócesis de Chiclayo, donde fue obispo entre 2015 y 2023. En declaraciones a Andina, recordó la emoción que sintió al conocer su elección como papa.
“Es una bendición que haya sido elegido. Me emocioné mucho al conocer la noticia y me siento feliz”, expresó.
Flores afirmó que era “un pastor que quería mucho a sus sacerdotes” y señaló que el clero de Chiclayo estaba muy preparado. Su testimonio se concentró en la relación cotidiana que mantuvo con la comunidad religiosa de la región de Lambayeque durante los años en que Prevost estuvo al frente de la diócesis.
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