Un equipo internacional de científicos trabaja en el diseño de una nueva vacuna contra la tuberculosis que utilizará el mapeo genético de la población peruana como base para su desarrollo. El proyecto es liderado por el doctor Marco Muñoz, investigador del Ragon Institute, un centro que reúne a especialistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad de Harvard y el sistema hospitalario Mass General Brigham, todos con sede en Boston, Estados Unidos.
Según explicó Muñoz en entrevista con Latina Noticias, la iniciativa busca aprovechar la diversidad genética de Perú para crear una fórmula que no solo beneficie a la población local, sino que también sirva como referencia para otros países de América Latina. “Lo que nosotros estamos buscando es con el mapeo genético de Perú, que es un país tan diverso, tan interesante, poder hacer una vacuna que sirva principalmente, no solamente a los peruanos, pero a los peruanos, que no deje de servir a los peruanos, pero que también ayude a otras poblaciones latinoamericanas”, señaló el investigador.
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Tuberculosis infecta a 10 millones de personas al año
De acuerdo con los datos presentados en la entrevista, la tuberculosis infecta anualmente a cerca de diez millones de personas y provoca alrededor de 1.200.000 muertes en todo el planeta, lo que la convierte en la enfermedad infecciosa más letal para el ser humano. Muñoz precisó que se trata de una bacteria que convive con la especie humana desde hace miles de años y que, con el tiempo, ha mutado hasta volverse resistente a los antibióticos tradicionales.
El especialista explicó que la vacuna actual contra la tuberculosis, aplicada en la infancia, tiene más de cien años de antigüedad y pierde eficacia en adolescentes y adultos que no fueron inmunizados a tiempo. Por ese motivo, el objetivo del nuevo desarrollo es diseñar una fórmula capaz de alertar al sistema inmunológico para identificar la bacteria dentro de las células infectadas y destruirla antes de que cause daño.
Equipo multidisciplinario
Para resolver este problema, el Ragon Institute conformó un equipo de trabajo que integra tres grupos en partes iguales: ingenieros y físicos especializados en sistemas computacionales, médicos clínicos que atienden pacientes y regresan al laboratorio, e inmunólogos. Muñoz indicó que el líder del proyecto, Brian Bryson, es ingeniero biológico y desarrolla el mecanismo que permitirá identificar las células infectadas con la bacteria mediante tecnología similar a la empleada en las vacunas contra el covid-19.
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El financiamiento de la investigación proviene del Grupo Romero, conglomerado empresarial peruano que destinó una inversión de un millón de dólares para un proyecto proyectado a cinco años. Según Muñoz, en ese plazo se espera contar con un primer modelo de vacuna, que luego deberá someterse a pruebas clínicas antes de su aplicación. El investigador estimó que, de completarse exitosamente ese proceso, la vacuna podría estar disponible en un horizonte de diez a quince años.
Desinformación sobre vacunas
Durante la conversación con Latina Noticias, Muñoz también se refirió al aumento de la desinformación en torno a la vacunación, en un contexto de rebrotes de enfermedades como el sarampión en distintas partes del mundo. El investigador recordó que, antes de la existencia de las vacunas, la esperanza de vida promedio se ubicaba entre los veinte y los veintiocho años, mientras que en la actualidad hay personas que superan el siglo de vida.
El especialista desestimó teorías sobre supuestos microchips de seguimiento en las vacunas y pidió a la población verificar las fuentes de información antes de tomar decisiones sobre inmunización. “Lo que nos hace a nosotros, a los científicos, a los investigadores, a los ingenieros, a todos, eh, exitosos, es la curiosidad. No creas todo lo que te dicen. Sé curioso, investiga y trata de ver quién tiene el conocimiento histórico validado por pares”, afirmó.
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Muñoz también presentó una proyección sobre el impacto económico de la inversión en salud. Según el investigador, cada dólar destinado a este tipo de proyectos genera un retorno de 46 dólares para la economía local, lo que implicaría un beneficio aproximado de 46 millones de dólares para la sociedad peruana a partir del millón de dólares aportado por el Grupo Romero.
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